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Movilización por el Día internacional del Agua, el 22 de marzo, en la rambla de Montevideo.

Foto: Diego Vila

Marcha por el agua: un nuevo llamado a fortalecer el cuidado de los bienes naturales y exigir acciones para “defender la vida”

4 minutos de lectura
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Los participantes reclamaron “medidas urgentes” para el río Santa Lucía, el fin de los “represamientos ilegales”, la protección de los “bienes naturales para las actuales y futuras generaciones”, “el regreso de la familia rural a su medio con condiciones de vida digna” y la soberanía alimentaria.

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Este domingo, en el marco del Día Mundial del Agua, tuvo lugar una marcha en la rambla de Montevideo. Cerca de las 17.00 comenzó a reunirse una multitud de personas, algunas con cartelería o intervenciones artísticas aludiendo a diferentes cuestiones ambientales.

Según versa en el comunicado de difusión, la convocatoria “trasciende la conmemoración de la fecha” para convertirse en “un llamado a fortalecer y ampliar la lucha en defensa y cuidado del agua y de los bienes naturales frente a un modelo de desarrollo basado en el saqueo, explotación y contaminación”. A su vez, busca “promover formas de vida más conscientes, solidarias y respetuosas con la naturaleza”. Marcos Umpiérrez, integrante de la Asamblea por el Agua del Río Santa Lucía y también uno de los voceros de la actividad, contó a la diaria que fue convocada por más de 100 organizaciones de todo el país y que la elección del lugar no fue casual. “Queríamos estar cerca del agua, de cara a nuestro querido Río de la Plata. Es domingo y la marcha es para la gente, para poder encontrarnos con los que marchan y con los que no, para que las problemáticas tengan visibilidad. Muchas personas están en la rambla los domingos; además, estar cerca del agua es una forma de mostrar el vínculo entre la sociedad y el bien común”, dice.

Foto: Diego Vila

A través de la proclama, los colectivos reiteran la histórica consigna que dice: defender el agua es “defender la vida”. También reafirman que “el agua es un derecho esencial”. Por otro lado, denuncian a quienes han hecho del bien vital un “negocio corrupto y especulativo” e interpretan que hace parte de un fenómeno mundial. “El mundo asiste hoy a una fase criminal del imperialismo, donde naciones poderosas desatan guerras de rapiña para destruir estados, fragmentar sociedades y robar los bienes comunes. Al igual que saquean el petróleo y minerales, también vienen por el agua”, declaran. Asimismo, ponen sobre la mesa “la complicidad de las políticas hídricas locales que durante décadas y bajo sucesivos gobiernos se han entregado a intereses del poder extranjero” convirtiendo territorios en “zonas de sacrificio”. Umpiérrez acotó que el foco de la marcha estuvo en “todos los problemas que estamos viviendo ahora y la falta de una verdadera gestión”. “Es una situación que cada día se agrava más y desde las distintas organizaciones pedimos a la población que se informe y para eso sirven las marchas”, añadió.

Múltiples problemáticas

Las organizaciones celebraron en la proclama el “triunfo popular del plebiscito que impulsó la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida en 2004” donde “el pueblo uruguayo declaró el agua como un derecho humano fundamental” y “exigió que el saneamiento y el acceso al agua potable fueran administrados única y exclusivamente por el Estado, con participación ciudadana”. Sin embargo, lamentan que, “gobierno tras gobierno, el poder político se ha encargado de traicionar el espíritu de esa reforma, ignorando la voluntad soberana”. Sostienen que “el Poder Ejecutivo, el Parlamento, los gobiernos departamentales y hasta el Poder Judicial llevan décadas facilitando un modelo basado en el agronegocio, la forestación masiva y la ganadería intensiva”. Afirman que actualmente las personas “sufrimos el deterioro de nuestro territorio”, que la “degradación de los suelos productivos es alarmante”, y citan la problemática del uso de agroquímicos, que “destruyen la biodiversidad y envenenan el agua”.

Foto: Diego Vila

Las organizaciones plantearon que la Ley Forestal, aprobada en 1987, “fue el primer paso de esta entrega”, que generó que esté “desapareciendo la familia rural y la vida silvestre, mientras se abren las puertas a las pasteras más grandes del mundo” y “destruyen los montes, humedales, pastizales naturales y ecosistemas fundamentales para la vida”. Agregan que: “La destrucción no se detiene en la orilla. Están destruyendo el mar, el subsuelo oceánico y las vidas que lo habitan. Violan el santuario de ballenas y delfines que establece la Ley 19.128, permitiendo las prospecciones sísmicas [...]. El gobierno, el Ministerio de Ambiente, Ancap son responsables directos de poner en peligro nuestra plataforma oceánica y biodiversidad, que es patrimonio de generaciones futuras”.

En la proclama destacan que la crisis hídrica es “una realidad imposible de esconder” y definen como “mentira” atribuir el fenómeno “únicamente a la falta de lluvias”. Alertan que la ley de riego “garantiza la propiedad privada sobre el agua dulce, multiplicando embalses que cortan el flujo natural de la vida” y denuncian “la agonía del río Santa Lucía”, fuente que suministra de agua potable al 60% de la población del país. “Es inaceptable que OSE, el Ministerio de Ambiente y el Ministerio de Salud Pública no tomen acciones contundentes al respecto. La situación del río Santa Lucía no es un accidente, es el resultado de verter aguas servidas e industriales directamente al río, de la tala de monte nativo y de ser una cuenca arrasada por un modelo productivo que en 30 años devoró el 30% del campo natural”, declaran. A su vez, relatan que “el Estado no fiscaliza, las intendencias aplican criterios ridículos y los ministerios miran hacia el costado”. En este contexto, exigen “la publicación inmediata de datos reales [sobre su calidad], el fin de los represamientos ilegales y medidas urgentes ante esta emergencia sanitaria”.

Foto: Diego Vila

En la marcha y a lo largo del texto apoyado por los colectivos se hacen visibles varios reclamos y conflictos socioambientales concretos. Por ejemplo, hacen referencia a que Minas “enfrenta falta de agua” y a que en Canelones “familias humildes y gente trabajadora soportan en verano los cortes permanentes, la escasa presión y el agua que parece barro”. Hablaron sobre el basurero que pretende instalarse en Empalme Olmos y el proyecto urbanístico que quiere construirse alrededor de la Laguna del Cisne –fuente de agua potable de la Costa de Oro–. Consideran que los tomadores de decisiones “desprecian las opiniones científicas, académicas y, sobre todo, la voz de las comunidades”. “¿Dónde están los contratos con el pueblo y el respeto a la Constitución? ¿A quién rinden cuentas? El agua siempre fue y será para la vida, la salud y los ecosistemas”, declaran. En la marcha hubo varios carteles. Por ejemplo, algunos decían: “defendemos nuestra soberanía, fuera HIF Global”, “el ‘hidrógeno verde’ es una mentira”, “el agua alimenta la vida, defendámosla” y “Laguna del Cisne al Sistema de Áreas Protegidas”.

Foto: Diego Vila

En este contexto, consignan en la proclama que ven necesario “reparar las cañerías rotas del área metropolitana, por las que se pierde más del 50% del agua ya potabilizada”. Aclaran que luchan por tener “otra relación con la naturaleza” y proponen “la preservación de los bienes naturales para las actuales y futuras generaciones”, “el regreso de la familia rural a su medio con condiciones de vida digna”, apoyan “la apicultura, la agricultura familiar, la lechería y la producción de alimentos sanos sin venenos”, el “desarrollo de la pesca artesanal y la protección de nuestras costas” y la “autonomía y soberanía alimentaria”. “Queremos que las comunidades decidan su forma de estar en el mundo. No somos una mercancía, no somos una zona de sacrificio. ¡Seguimos estando y luchando para defender nuestra agua, del pueblo y la naturaleza!”, señalaron. En la misma línea se expresó una de las pancartas que pertenecía a la olla popular de Toledo. Decía: “El agua para el pueblo”.

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