El Ministerio de Ambiente emitió un decreto que deroga y modifica normativas vinculadas a las evaluaciones ambientales de plantaciones forestales que fueron emitidas en la administración de Luis Lacalle Pou. En concreto, dejó sin efecto un decreto aprobado el 3 de enero de 2025 –conocido como 3/025–, que fue cuestionado por la Asociación de Trabajadores del Ministerio de Ambiente, que consideraba que “flexibiliza” las evaluaciones ambientales en este tipo de producción. El sindicato aseguró a través de un comunicado “desconocer el origen y los fundamentos técnicos” de las modificaciones hechas en aquel momento y exhortó a que la decisión “sea revisada”. El entonces futuro ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño, se comprometió a que lo iba a revisar apenas asumiera. La derogación de esta normativa vino acompañada de modificaciones al Decreto 405/021, aprobado durante la gestión de Adrián Peña, que integró el Partido Colorado.
El texto de la nueva normativa, al que accedió la diaria, define que la cuestionada reglamentación introdujo modificaciones “principalmente al régimen de autorización ambiental de proyectos de forestación, así como a la definición de terrenos forestales”. A su vez, afirma que “la política ambiental nacional debe basarse en los principios de prevención y progresividad, entre otros, de manera de evitar impactos ambientales mediante la implementación y el mejoramiento progresivo de medidas preventivas”. Por esta razón, la cartera considera conveniente derogar el decreto de enero de 2025, restaurando el régimen del Decreto 405/021 con “algunos ajustes necesarios”.
Alejandro Nario, director nacional de Calidad y Evaluación Ambiental (Dinacea) planteó a la diaria que se conformó un grupo de trabajo junto con la Sociedad de Productores Forestales donde analizaron la derogación. “Entendíamos que había una necesidad del sector de tener claridad. Siempre es necesario definir las reglas del juego, pero por el lado de la regulación, no por el lado del no análisis, que era lo que planteaba el Decreto 3/025”, expresó.
Los cambios
Uno de los cambios que introduce la nueva normativa se da en el artículo 9 del Decreto 405/021, donde se aborda la definición de “terrenos forestales”. La normativa determina como “terrenos forestales con aptitud forestal” los “suelos ya forestados de conformidad con la normativa vigente al momento de la plantación original”, los suelos clasificados como “USDA VI y VII” y como “USDA IVe”, que “presenten potencial riesgo de erosión de conformidad con los criterios que establezca la Dirección Nacional de Recursos Naturales del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca”. En la versión actualizada se agrega que “se considerará realizada en terrenos forestales con aptitud forestal toda nueva plantación forestal de 100 o más hectáreas en un establecimiento o unidad de producción” que “se proyecte sobre suelos ya forestados, cuya plantación original se hubiera ejecutado antes del 31 de diciembre de 2012 y que [...] no hubiera contado con Autorización Ambiental Previa, siempre que para ello se planteen a la aprobación de la Dirección Nacional de Evaluación y Calidad Ambiental medidas compensatorias”.
Nario señaló que el Decreto 3/025 “no consideraba como nueva plantación la reforestación, por lo tanto, las reforestaciones podían ser ilimitadas sin ningún tipo de análisis ambiental”. “Eso a nosotros nos parecía que no estaba bien. Al inicio sucedía que los procesos de evaluación de impacto ambiental no ponían límites. Las técnicas fueron cambiando y se veía que era como un ‘rebrote’. Hoy no hay rebrote, por cuestiones de avance de la tecnología conviene más plantar desde cero. Entonces había autorizaciones ambientales que no tenían finalización de los ciclos, y fue otra cosa que nos parecía que había que limitar: después de dos ciclos –estamos hablando de 15, 20 años– hay que hacer de vuelta el análisis ambiental para volver a plantar”, acotó.
En esta línea, también se modifica el artículo 12 del Decreto 405/021, donde se definen los “suelos ya forestados”. El texto estipula que se declara “objeto de estudio ambiental y autorización ambiental especial” las “nuevas plantaciones forestales de 100 o más hectáreas en un establecimiento o unidad de producción a desarrollarse exclusivamente en suelos ya forestados y cuyas anteriores plantaciones no hubieran estado sujetas a Autorización Ambiental Previa”. La nueva redacción añade que “tales plantaciones podrán ser ejecutadas bajo estricta responsabilidad del titular, aun encontrándose en trámite la autorización referida, siempre que el proyecto de plantación hubiera sido comunicado a la Dirección Nacional de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Ambiente, con un plazo de al menos 30 días de anticipación a la fecha prevista para el comienzo”. Nario planteó que este régimen es “muy acotado” y está destinado para plantaciones que “estaban antes del régimen de evaluación de impacto”.
“Medidas de compensación”
Junto con el nuevo decreto, el Ministerio de Ambiente emitió dos resoluciones. Una establece los “criterios para la clasificación y evaluación de los proyectos forestales” y otra los “lineamientos para aplicación de medidas de compensación para proyectos forestales”. Esta última tiene como objetivo “definir los criterios generales para los planes de compensación a ser ejecutados por los titulares de plantaciones forestales, para mantener la categoría ‘A’ de un proyecto forestal que ocupa suelos previamente forestados, con aptitud agrícola”. Un proyecto que es definido como categoría “A” no requiere evaluación ambiental ni requiere audiencias públicas. En el texto se aclara que “la compensación para mantener la plantación en suelos agrícolas previamente forestados deberá ser dirigida a acciones para la conservación de la biodiversidad”. Nario expresó que es una herramienta “innovadora” que está destinada a “un conjunto acotado de plantaciones”. “Nos permitió crear reglas de juego claras y que hacen a la inversión en biodiversidad y en combate a exóticas”, sumó.
Las autoridades ambientales citan ejemplos de “medidas de compensación”. Algunas son el “control de especies exóticas en ecosistemas nativos, fuera del área del proyecto” y la “recuperación de ecosistemas en suelos erosionados en el área de influencia”. Otro caso es “establecer y administrar áreas de reservas privadas, preferentemente con el objetivo de conservación de campo natural”; la “contribución al manejo de áreas protegidas del Sistema Nacional de Áreas Protegidas a través de la adquisición y cesión de recursos materiales o de infraestructura así como acciones tendientes al control de especies exóticas, al monitoreo y evaluaciones de la biodiversidad del área” y la “contribución a programas ambientales, de monitoreo y evaluación ambiental de la actividad forestal”.
El documento determina que los planes de compensación deberán ser propuestos por los privados y presentados ante la Dinacea para su “evaluación y aprobación, la cual será consultada cuando corresponda a la Dirección Nacional de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos”. Agrega que los planes podrán ser individuales para cada plantación tramitada o podrá ser un plan “mayor” que “integre varios trámites en dicha situación, de un mismo titular, en una misma unidad de cuenca”.
“Una propuesta interesante”
En junio, Redes-Amigos de la Tierra e investigadores del Instituto de Ecología y Ciencias Ambientales de la Facultad de Ciencias presentaron una iniciativa que “ordena” la forestación y protege cuencas hídricas estratégicas para el abastecimiento de poblaciones. Al ser consultado sobre su visión de la iniciativa, Nario manifestó que hay “distintos actores” brindando su parecer y calificó como “relevante” que en Uruguay “se discuta cómo y dónde se deben hacer las cosas en función de los recursos naturales que son finitos, como el suelo”. El enfoque del proyecto le parece “adecuado” y destacó que “toma en consideración aspectos que ya hemos venido incorporando en nuestro criterio de clasificación”. “Los criterios que ellos plantean nos parecen razonables. Creo que hay que dar, después, la discusión técnica, pero a mí me parece una propuesta interesante, seria, que es una base de discusión”, apuntó.