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Ambiente Ecosistemas
Triple frontera entre Uruguay, Argentina y Brasil. · Foto: Grupo para la Protección Ambiental Activa

Triple frontera entre Uruguay, Argentina y Brasil.

Foto: Grupo para la Protección Ambiental Activa

El sueño de que un corredor biológico de Uruguay, Argentina y Brasil sea reconocido y protegido por su importancia ambiental

Un movimiento transfronterizo impulsa acciones para salvaguardar el territorio y el entramado social en el que se unen los tres países y busca que sea reconocido como Reserva de Biósfera; piden apoyo a autoridades nacionales.

“Me vine hace 40 años a Bella Unión. Me dio todo y quiero devolverle algo”, cuenta con emoción Daniel Macías. Él es integrante del Grupo para la Protección Ambiental Activa (Grupama) y del Movimiento Transfronterizo de ONG Ambientalistas. Hace más de dos décadas, junto con sus compañeros y compañeras de Uruguay, Argentina y Brasil, sueñan y hacen acciones para construir y proteger un corredor biológico trinacional.

Su objetivo es “lograr una mayor y más eficiente protección de la biodiversidad”, “desarrollar y jerarquizar el turismo naturaleza” y “profundizar la integración y el desarrollo sostenible entre los tres pueblos hermanos”. Desde aquellos primeros pasos a comienzos de siglo hasta la actualidad han tenido conquistas. “A veces te frustrás un poco, pero sabemos bien que estamos trabajando para las generaciones que vienen y tenemos que tener paciencia. Si te frustrás y dejás todo, perdés. El movimiento ha ido escalando bastante. De una locura de cuatro pasamos a ser una movida fuertísima, que llevó sus años”, dice. En la actualidad tienen un nuevo objetivo: postular para que el corredor biológico trinacional sea declarado como Reserva de Biósfera por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

En el territorio de la frontera entre Uruguay, Brasil y Argentina existen procesos sociales y ambientales sumamente interesantes. Daniel describe que los pueblos de los tres países se unen a través de bicicleteadas, travesías náuticas y de canotaje, hasta en misas que buscan “rememorar el pasado de las misiones jesuíticas guaraníes” en las que participan personas de otras religiones. En cierta forma, allí las fronteras creadas por los seres humanos se vuelven imaginarias. Afirma que la isla Brasilera, límite contestado y reclamado por Uruguay, es vista como un lugar de “integración, no de conflicto”.

El territorio que busca obtener el reconocimiento internacional abarca la unión de los tres países, donde también están las desembocaduras de los ríos Miriñay –que nace en los Esteros del Iberá– y Cuareim en el río Uruguay. En el informe que elaboraron las organizaciones con el objetivo de difundir la postulación como Reserva Biósfera se expresa que el lugar “posee un alto valor ecológico, incluyendo una gran diversidad de aves (cerca de 250 especies), mamíferos (más de 40 especies), anfibios y reptiles (35 especies), peces (cerca de 100 especies) y plantas (250 especies), distribuidas en ecosistemas como humedales, selva de galería, pastizales y monte de espinal”. Relevaron que, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, se encuentran 23 especies categorizadas como vulnerables, nueve en peligro y dos en peligro crítico. Entre las victorias que han logrado está la creación de áreas naturales protegidas en el territorio. Por un lado, está el Parque Estadual do Espinilho, creado en Brasil en 1975. Por otro lado, está Rincón de Franquía, que ingresó al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) de Uruguay en 2013. Finalmente, aprobada hace cuatro años en Argentina, también está la Reserva Natural de la Defensa Campo General Ávalos.

Al consultarle por qué considera necesario que el territorio sea definido como Reserva Biósfera, Daniel responde: “Queremos tratar de proteger a mayor escala. Cuando la figura de protección es de mayor jerarquía nos da cierta seguridad de que va a poder cuidarse. Teóricamente sé que es muy discutible y hay ejemplos muy tristes de que no fue así, pero apuntamos a la protección a mayor escala y al desarrollo sostenible. Nosotros vivimos acá, queremos que haya trabajo y vemos que el turismo sirve para dar trabajo a los jóvenes. Guías de naturaleza, paseos náuticos, gastronomía, todo lo que implica el turismo. El turismo naturaleza, bien hecho, tiene como beneficio que deja el mayor provecho a la comunidad local. Por otro lado, nos importa la integración. Nosotros somos hinchas a muerte de la integración fronteriza”.

La educación ambiental como bandera

El integrante del Grupama destaca en la entrevista con la diaria que trabajan para el bienestar de las próximas generaciones. En este contexto, una de sus banderas es la educación ambiental, especialmente en centros educativos. Apunta que en los últimos años se han sumado personas con formación docente a la organización, lo que permitió generar herramientas y un “relevo generacional”. A través del esfuerzo nació la “valija viajera”, que, como dice su nombre, es una valija donde depositan manuales de flora, de fauna, largavistas, lupas, microscopios y hasta un trivia sobre el corredor biológico trinacional que elaboraron los educadores y educadoras del lugar. “Una escuela selecciona un tema, lo investiga y luego lo deja registrado en un cuaderno. Luego pasa a otra escuela y hace lo mismo. Hemos logrado hacerlo en los tres países, este es el tercer año. Queda todo registrado en un cuaderno”, destaca. Los niños y niñas de Brasil escriben en portugués y deben leer lo que escriben sus pares de Uruguay y Argentina en castellano. Lo mismo sucede en viceversa.

En otra línea, cuenta que han trabajado junto con la Universidad de la República, el Museo de Historia Natural y, acota en general, que se han llevado adelante varios trabajos académicos en Rincón de Franquía. “Lo mismo pasa en Brasil y Argentina. Hay que tratar de intentar integrar la investigación”, remarca Daniel.

La importancia del lugar

El Área Protegida de Manejo de Hábitats y/o Especies Rincón de Franquía es el punto más al norte de Uruguay, se encuentra al norte de la ciudad de Bella Unión, Artigas, y tiene una superficie de 1.229 hectáreas de bosques ribereños, parque de espinillos, praderas inundables, pajonales y lagunas. Los vecinos y vecinas que integran el Grupama fueron los promotores de su inclusión en el SNAP. El Parque Estadual do Espinilho tiene otras 1.617 hectáreas, donde también hay áreas de bosque parque de algarrobos y ñandubay, pastizales y humedales asociados al río Cuareim Chico. El Campo General Ávalos es propiedad del Ministerio de Defensa de Argentina y rodea la desembocadura del río Miriñay, “curso de agua que desciende desde los Esteros del Iberá atravesando un paisaje de cuchillas, de pastizal y de montes de ñandubay”. En 2022, Parques Nacionales declaró 7.356 hectáreas de este lugar como zona de protección ambiental.

El movimiento transfronterizo indica en su informe que las reservas constituyen “más de 10.000 hectáreas protegidas entre los tres países”. “Sumado a esto se encuentra un sistema de islas fluviales en la desembocadura del río Cuareim y en el río Uruguay aguas abajo de Bella Unión, llegando hasta la desembocadura del río Mocoretá en Argentina. En el caso de las islas de jurisdicción uruguaya, el Grupama presentó el 3 de enero de 2024 una solicitud formal de inclusión de siete islas e islotes en el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, adjuntando la fundamentación científica correspondiente. También existen otras zonas de alta naturalidad y valor turístico como el Puerto Ceibo en Monte Caseros y la isla Brasilera”, dicen los colectivos en el texto.

Entienden que la postulación del corredor biológico trinacional como Reserva de Biósfera constituye “una oportunidad única para consolidar un modelo de gestión integrada de los ecosistemas naturales y culturales del área de la triple frontera entre Argentina, Brasil y Uruguay”. Subrayan que este proceso impulsado desde la sociedad civil y acompañado por instituciones refleja “un ejemplo destacado de cooperación transfronteriza en materia de conservación y desarrollo sostenible”. A su vez, destacan que la zona presenta “corredores naturales” que producen la “conectividad entre biomas”. “En lo social y económico, el corredor biológico trinacional busca afianzar la función de desarrollo sostenible, integrando actividades productivas tradicionales –como la ganadería, la agricultura extensiva y la agroindustria azucarera– con enfoques de sostenibilidad y certificación ambiental. A su vez, promueve la valorización de las identidades locales, el fortalecimiento del turismo naturaleza y la generación de oportunidades para las comunidades locales”, manifiestan en el informe. También plantean que la iniciativa “se sustenta en una sólida base de cooperación técnica y científica entre universidades, ONG y organismos públicos de los tres países”.

Trabajo de hormiga y la necesidad de apoyo político

“Hace un tiempo, una funcionaria nos dijo que los procesos que salen de abajo hacia arriba son muy lindos, muy genuinos, muy apoyados por la gente, pero tienen un problema: después no es fácil convencer a los gobiernos nacionales”, expresa Daniel. Sin embargo, remarca que gobernantes locales han planteado su apoyo a la iniciativa y, de a poco, van llegando a los espacios nacionales. Cuenta que, tras sucesivas reuniones, Brasil y Uruguay han dado el “visto bueno informal”, en Argentina todavía lo están estudiando. “Está gestándose. Es un camino largo y lo más difícil es poner de acuerdo a los gobiernos nacionales”, destaca.

Asimismo, indica que de a poco han ido “escalando e insistiendo”. En 2024 se creó un grupo de trabajo integrado por técnicos de organismos de los tres países, la sociedad civil y emprendedores. Entre las tareas que se propusieron están “difundir a las distintas comunidades la iniciativa” de postular el territorio como Reserva de Biósfera, “explicar lo que significa, cómo se organizan y cuáles son las funciones”, “reunir la información necesaria” y “realizar la cartografía detallada de la reserva”. Para llevar adelante esta última tarea el grupo necesita “asistencia técnica calificada” y está buscando una fuente de financiación. Finalmente, el último pendiente es “sumar a los tomadores de decisión de los tres países a la propuesta”.