“Encuéntrame en la ciudad eterna”, escribió en sus redes sociales Dryden Brown hace cuatro días. Él es cofundador de Praxis, una empresa que se presenta como “la primera nación digital del mundo”, que busca crear “nuevos sistemas culturales, económicos y de gobernanza para el mundo post-AGI [sigla que quiere decir inteligencia artificial general, un tipo de inteligencia artificial capaz de aprender tareas intelectuales que puede llevar adelante una persona]”. Tiene varios inversores, como Apollo Projects, el fondo de Sam Altman, el director ejecutivo de Open AI. La compañía, en su página web, dice: “Bitcoin le dio a nuestra generación su propia moneda. Estamos utilizando la IA para crear nuestro propio país”. Praxis se describe como “una nación que nace en línea, une a las personas mediante una cultura compartida y utiliza la IA para facilitar la acción colectiva con el fin de crear una nueva ciudad en el mundo físico”.
Quisieron llevarla adelante en la región del Mediterráneo y también en Groenlandia, donde hubo rechazo ciudadano. Esta semana, a partir de un artículo publicado en The New York Times, se conoció que pretende ubicarse en Colonia, Uruguay. El medio anunció que Praxis firmó un acuerdo con +Colonia, un proyecto inmobiliario liderado por el empresario argentino Eduardo Bastitta, que también es conocido por haber sido asesor del presidente de Argentina, Javier Milei. El político libertario, cuando era precandidato a la presidencia en 2023, participó en una visita al lugar. Esta semana, en una entrevista con Infobae, Bastitta manifestó que la iniciativa es “una urbanización que demográficamente duplica la ciudad actual de Colonia del Sacramento, una ciudad que creció muchísimo en turismo, pero que en población no crece hace 60 años”. A su vez, transmitió que le llama la atención que esto suceda “estando a solo 50 minutos del corazón de Buenos Aires, que tiene 14 millones de habitantes”. Su objetivo es “crear una ciudad rioplatense, integrada con Buenos Aires”. El medio argentino definió al emprendimiento como una “smart city libertaria”. The New York Times habló de seguidores de “utopías tecnológicas” y remarcó que críticos han calificado al movimiento de Brown como una subcultura de la derecha alternativa. Por su parte, el director ejecutivo de Praxis dice que “definitivamente no es demócrata” ni “un tipo progre”, pero se resiste a ser categorizado como de derecha porque la definición es “muy boomer”.
El proyecto forma parte de una tendencia donde varios empresarios tecnológicos y de criptomonedas comienzan a mirar hacia Uruguay. En mayo, Peter Thiel, cofundador de PayPal junto con Elon Musk, adquirió cinco lotes en Fasano Las Piedras, un complejo residencial del grupo brasileño JHSF, en Punta del Este. El País destacó que Paolo Ardoino, el director ejecutivo de la empresa de criptomonedas Tether y cercano a Donald Trump, y Pierpaolo Barbieri, director de la empresa tecnológica Ualá, también tienen activos dentro del mercado inmobiliario uruguayo.
Sin embargo, Praxis se muestra diferente en su página web. La empresa publicó varias columnas con sus ideas, algunas de ellas se titulan: “Inteligencia soberana”, “Política de la singularidad” y “Declaración de ascenso”. En esta última, menciona que sus cometidos son: “el cultivo de la nobleza, la belleza y la excelencia en todas las actividades”, “la creación de nuevas formas de organización humana nacidas de nuestros más altos ideales”, “el desarrollo de nuestro propio territorio, tanto físico como digital”, “el avance de la tecnología al servicio de la trascendencia humana” y “la extensión de la civilización humana más allá de la cuna de la Tierra”. “Así como los reyes guerreros buscaron el Santo Grial, nosotros también construiremos un imperio donde el verdadero poder emana del valor heroico y la alineación con el orden divino”, señala la compañía.
En el escrito se afirma que el 6 de noviembre de 2024, durante el primer Congreso Mundial de Praxis, “la humanidad dio su primer paso hacia un destino superior”. Los “ciudadanos fundadores”, que no aparecen identificados, se comprometieron a “entregar” su “vida”, su “fortuna” y su “honor sagrado en pos de estos nobles objetivos”. “Ascendemos al espacio, reclamando el destino de la humanidad entre las estrellas. Declaramos que Praxis será la primera civilización en consagrarse más allá de la Tierra, extendiendo la conciencia y la comunidad humana al cosmos”, asevera. Praxis tiene previsto que los primeros residentes se muden a Colonia en 2027.
En otra de sus columnas, disponible en la página web de Praxis, refuerza: “En la modernidad, la gente cambió sus formas de vida -tradiciones, lenguas, ritos, mitos, dioses- por riqueza. La tecnología da y quita. La IA devorará los mercados laborales urbanos, consumiendo las tareas de cuello blanco en las que mejor se desempeña: programación, análisis financiero, investigación, trabajo legal. A medida que las economías de estas ciudades se desvanezcan, la gente se verá obligada a evaluar sus futuros hogares en términos no económicos: en función de si el estilo de vida de una comunidad resuena con el suyo. Nos reorganizaremos en tribus según líneas culturales, religiosas y étnicas, buscando a otros que compartan nuestros instintos sobre cómo se debe vivir la vida. Ya existen algunas comunidades tribales de este tipo: Israel, los mormones, los amish. Pero surgirán muchas tribus nuevas”. Los integrantes de esta “nación digital” entienden que la inteligencia artificial “brindará la oportunidad de reorganizar la sociedad en consonancia con lo trascendente” para “encontrar mayor armonía y gloria para el hombre y su creador”.
Más allá de la nube
+Colonia fue clasificado como B por el Ministerio de Ambiente, que incluye aquellos proyectos “cuya ejecución puedan tener impactos ambientales moderados o que afectarían muy parcialmente el ambiente, cuyos efectos negativos puedan ser eliminados o minimizados mediante la adopción de medidas bien conocidas y fácilmente aplicables”. En estos casos, el proponente debe llevar adelante un estudio de impacto ambiental sectorial y no es obligatorio hacer una audiencia pública.
El Informe Ambiental Resumen del emprendimiento estuvo en puesta de manifiesto en 2023. En el texto no se hace mención a Praxis, aunque se plantea que su objetivo es atraer “empresas de tecnología, colegios, universidades, centros de salud, turismo e inversores internacionales”. A su vez, describe que “el emprendimiento contempla distintas etapas de desarrollo” y que el documento abarca únicamente la primera. Si bien obtuvo los permisos para esta primera etapa, fuentes informaron a la diaria que a inicios de setiembre la compañía presentó un masterplan para llevar adelante otras fases de la iniciativa y obtener la autorización ambiental correspondiente.
Foto: Sebastián Sabalsagaray
En paralelo, el presidente de la República, Yamandú Orsi, mantuvo una reunión con Brown en Nueva York. Tras la instancia, el director ejecutivo de Praxis señaló en su cuenta de X que su compañía se “enorgullece de construir en Uruguay”. “Los países hermosos y culturalmente ricos serán grandes beneficiarios de la AGI”, acotó. Mientras tanto, en Colonia, la bancada de ediles del Frente Amplio emitió un comunicado en el que afirman que están llevando adelante “las acciones necesarias, tendientes a recoger insumos que nos permitan comprender las implicancias económicas, sociales, territoriales y políticas del proyecto y, de esta manera, poder tomar posición respecto al tema”. Pedro Leizagoyen, uno de los firmantes e integrante de la comisión de seguimiento de +Colonia en la Junta Departamental, contó a la diaria que “no había sido informado previamente sobre el acuerdo” con Praxis y que tomó conocimiento “a través de los medios de comunicación”. Definió a +Colonia como una “ciudad cerrada” con “posiciones ultraconservadoras”.
La falta de “una visión de futuro”
Gerardo Martínez, arquitecto y docente de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de la República, remarcó en diálogo con la diaria que hay “muy poca información” disponible sobre el anuncio vinculado con Praxis. Desde su perspectiva, el eje del debate está en que “el gran problema es la gestión pública de la ciudad y del territorio”.
En este sentido, el académico plantea que existen varios puntos cuestionables en torno al proyecto +Colonia. “La intendencia no está teniendo incidencia. Cualquier poder que podría haber tenido sobre esta intervención lo entregó no haciendo un plan, lo entregó en una falta de audiencia pública, lo entregó en la no negociación de la deuda y sus moras con recargos e intereses. La que sigue perdiendo es la comunidad local y sigue ganando la otra parte”, opinó. Observó que en el emprendimiento “no hay nada de innovación” y lo define como una “operación de resguardo de capital”, en la que, a partir de la recategorización de los suelos, los privados obtienen más valor por la tierra. En cuanto a los tomadores de decisiones a nivel nacional, apunta que el manejo también ha sido “deficitario”. “Más allá de generar planes, pintar mapas de colores, creo que lo que le falta a la gestión nacional es una visión de futuro de los territorios y hay gente preparada a nivel nacional que puede trabajar en este sentido”, sostuvo el académico.
Victor Borrás, docente de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República que aborda problemáticas vinculadas con la sociología urbana, también puso sobre la mesa la falta de información. Resaltó que el anuncio “confirma que las ciudades en buena medida se están produciendo en los últimos años vía lógica de mercado”, y sostuvo que se pueden esperar impactos en términos sociales y ambientales. Consideró que es “discutible hasta dónde la ciudad se tiene que seguir expandiendo”, ya que esto “implica llevar servicios y gastos para el Estado”. Además, declaró que este tipo de iniciativas crean “verdaderas islas de socialización”, porque ya no solo se dispone de “la vivienda, sino que encierra el acceso a otros servicios como colegios privados, edificios corporativos y salas de trabajo común”, y dijo que le llama la atención “las ansias de encierro y de no vincularse con el exterior”.
“Lo que me parece interesante es insistir en que no es un caso aislado. Son prácticas que muchas veces se encuentran entre lo que se llama en la academia ‘extractivismo inmobiliario’. Es una referencia a la lógica del extractivismo de commodities, pero, en este caso, la extracción de valor se obtiene a través de lo inmobiliario y la naturaleza. Siempre la naturaleza está de alguna manera en juego en este tipo de emprendimientos”, consideró. Finalmente, opinó que este caso es interesante para interpelarnos sobre “las tensiones en las formas de hacer ciudad”.
