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Ambiente Debates ambientales
Presentación de un informe sobre los bañados de Carrasco, el 3 de setiembre en la Facultad de Ciencias. · Foto: Rodrigo Viera Amaral

Presentación de un informe sobre los bañados de Carrasco, el 3 de setiembre en la Facultad de Ciencias.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Bañados de Carrasco: informe sobre proyecto inmobiliario advierte que impactos “no se limitan al área directamente intervenida”

Investigadores sugieren “no innovar” con la iniciativa y proponen crear una comisión de cuenca para “potenciar políticas públicas con participación social real, que generen propuestas de recuperación y conservación del bañado”

La semana pasada, el Ministerio de Ambiente firmó un decreto que incluye a los bañados de Carrasco en la lista de humedales de importancia ambiental. Esto implica que está prohibido desecar, drenar o realizar obras similares en el territorio que fue delimitado por la cartera, que ocupa aproximadamente 1.485 hectáreas. Esta medida fue producto de la reglamentación del artículo 159 del Código de Aguas, que encomienda al Poder Ejecutivo definir humedales de importancia ambiental donde está prohibido llevar adelante estas actividades dañinas para estos ecosistemas.

En setiembre de 2025, el Ministerio de Ambiente puso en consulta pública una lista donde se detallaron los humedales que iban a tener esta protección, y los bañados de Carrasco formaban parte. Sin embargo, los vecinos detectaron que en el primer decreto firmado en octubre por el Poder Ejecutivo los bañados de Carrasco no estaban. Unos meses después, comenzó a gestarse un conflicto socioambiental en torno a un proyecto impulsado por la compañía Bislun SAS y el empresario argentino Eduardo Costantini en predios aledaños a los bañados de Carrasco. Tras el reclamo social y pese a que el ecosistema se sumó a la lista de humedales que tienen protección en los últimos días, el debate sobre la iniciativa continúa. El territorio de la delimitación que hizo el Ministerio de Ambiente de los bañados de Carrasco no incluye los sitios donde los privados quieren instalar las viviendas.

En este contexto, se presentó el informe Aportes técnicos para la discusión pública sobre el proyecto inmobiliario en los bañados de Carrasco en la Facultad de Ciencias Sociales. Fue elaborado por Juan Alves, doctorando en Arquitectura y magíster en Manejo Costero Integrado del Cono Sur; Saúl Cerrada, geógrafo doctorando en Estudios del Desarrollo y magíster en Planificación del Desarrollo; Alicia Migliaro, doctora en Ciencias Sociales y magíster en Psicología Social; y Marcelo Pérez, licenciado en Ciencias Políticas y doctor en Estudios Urbanos. Los cuatro son integrantes del Programa Integral Metropolitano de la Universidad de la República.

En el documento se cita información académica sobre la cuenca del arroyo Carrasco y las “posibles afectaciones” que podría producir el proyecto inmobiliario impulsado por la compañía Bislun SAS. En la presentación, que tuvo lugar a inicios de setiembre, también hubo comentarios de Francisco Rilla, biólogo uruguayo especializado en conservación de humedales y especies migratorias, además de exdirector de Ciencia y Política en la Convención de Ramsar Relativa a los Humedales; y Patricia Pintos, geógrafa argentina e investigadora de la Universidad Nacional de La Plata, especialista en urbanizaciones privadas, extractivismo inmobiliario y ecosistemas frágiles.

El informe será remitido próximamente a la Junta Departamental de Montevideo, donde los ediles y edilas tendrán que aprobar o no la declaración de interés del proyecto inmobiliario. En las conclusiones del texto, los académicos y académicas plantean que “la literatura especializada coincide en que las afectaciones de las urbanizaciones sobre humedales no se limitan al área directamente intervenida”. Por esta razón, enfatizan que “los impactos deben analizarse considerando los efectos acumulativos sobre el conjunto del sistema hidrológico, ecológico y social de la cuenca, especialmente en contextos donde ya existen antecedentes de pérdida de capacidad de regulación hídrica, fragmentación ecológica y presión urbana creciente”. Expresan que, con base en la información disponible sobre el proyecto y la recopilación de información existente, “no parece aconsejable avanzar con megaproyectos de urbanización como el que propone Bislun SAS en los bañados de Carrasco”.

“Las afectaciones territoriales que se puede anticipar en sus distintas dimensiones –ambientales, económicas y sociales– nos llevan a sostener que no es de interés para el departamento de Montevideo ni la cuenca del arroyo Carrasco este tipo de propuestas”, señalan en el documento. A su vez, acotan que “debería actuarse sobre el principio precautorio ambiental de la Ley General de Medio Ambiente y la base conceptual del ordenamiento territorial vigente”. En este sentido, sugieren “no innovar con este tipo de megaproyectos inmobiliarios” y que “se disponga la creación de una comisión de cuenca para potenciar e innovar en políticas públicas robustas con participación social real, que genere propuestas de recuperación y conservación del bañado, atendiendo a un desarrollo territorial con base en la justicia social”.

Ubicación de la zona de intervención de Bislun SAS tomado del informe Aportes técnicos para la discusión pública sobre el proyecto inmobiliario en los bañados de Carrasco.

Ubicación de la zona de intervención de Bislun SAS tomado del informe Aportes técnicos para la discusión pública sobre el proyecto inmobiliario en los bañados de Carrasco.

Los límites del humedal

En el informe técnico, los cuatro investigadores e investigadoras recuerdan que la iniciativa de Bislun SAS “implica la transformación de 226 hectáreas de suelo rural en la cuenca del arroyo Carrasco” e involucra llevar adelante “conjuntos residenciales y comerciales para sectores de ingresos altos y medios”. “Los bañados y sus entornos rurales pasan a formar parte de una discusión más amplia sobre el valor de la naturaleza, así como su función y cometido. ¿Se encuentra en función de la vida, la calidad humana y la biodiversidad como bien común o está en función de los beneficios y ganancias para el sector inmobiliario?”, inquieren. El documento incluye apartados donde se analizan las “presiones antrópicas y el estado de situación ambiental de los bañados de Carrasco”, los “riesgos ambientales [del proyecto] en un escenario de eventos climáticos extremos”, los “aspectos económicos e impactos sobre la generación de trabajo y empleo”, las “brechas territoriales y desigualdades sociales en la cuenca” y las “advertencias internacionales sobre efectos negativos de desarrollos inmobiliarios en humedales”.

Sostienen que hablar de los bañados de Carrasco es hacer referencia a “un ecosistema complejo y dinámico definido por la presencia de agua superficial, subsuperficial y freática, que estructura su hidrología, sus suelos hídricos y su vegetación característica”. “El humedal no se limita a las áreas permanentemente anegadas: incluye como un continuo hidrológico único el arroyo Carrasco y sus afluentes, sus pastizales, pajonales y juncales inundables, así como los montes ribereños que los bordean. Separar conceptualmente los cursos de agua y vegetación de los humedales, como si fueran componentes distintos que simplemente interactúan, desconoce que el cauce, la ribera y el pulso estacional de crecidas y bajantes son parte constitutiva de un mismo sistema y no elementos externos”, subrayan. En este sentido, remarcan que “sobre ese sustrato ecológico se asienta a su vez un sistema social”. Afirman que el ecosistema es “el suelo donde interactúan y vinculan las comunidades de la cuenca del arroyo Carrasco”. “La cuenca y los bañados son el lugar donde las poblaciones han desarrollado y desarrollan su vida y su identidad”, plantean.

Los especialistas traen al texto el concepto de “interdependencia socioecológica” que involucra “tres formas de conectividad físico-naturales que operan simultáneamente”. La primera es la “conectividad hidrológica”, que es “el flujo de agua superficial y subterránea entre el cauce, la llanura de inundación y los pastizales, incluido el pulso estacional de crecidas”. La segunda es la “conectividad territorial”, que es “la continuidad entre los sectores altos, medios y bajos de la cuenca y entre los espacios rurales, suburbanos y urbanos que la integran”. Finalmente, la tercera es la “conectividad de vida o biológica”, que es “el componente faunístico, especialmente peces, anfibios, aves residentes y migratorias e invertebrados, que dependen de que este mosaico de hábitats permanezca unido para completar sus ciclos de alimentación, reproducción y descanso”. En este contexto, explican que “las transformaciones territoriales que ocurren en las áreas de interfaz –según la propuesta de Bislun SAS, área adyacente– y en los sectores altos y medios de la cuenca no quedan contenidas solamente en el predio donde se producen: se propagan a través de estas tres formas de conectividad, generando efectos que trascienden ampliamente el ámbito donde se localizan”.

Por otro lado, describen que la integridad entre los elementos genera “los bienes y servicios que el humedal presta a toda la cuenca: regulación hídrica y control de inundaciones, retención de sedimentos y nutrientes, captura de carbono, sostén de la biodiversidad y sus valores culturales y recreativos para las comunidades del entorno”. Los investigadores e investigadoras observan que “perder cualquiera de sus componentes –el cauce, los pajonales, juncales, montes ribereños o sus corredores– no es perder una pieza aislada: es debilitar el funcionamiento del conjunto y, con él, los servicios de los que depende toda la cuenca entera”. “La existencia de esta biodiversidad no depende únicamente del núcleo del humedal, sino también de la integridad de sus áreas de interfaz, corredores ecológicos y cursos de agua asociados, fundamentales para la movilidad, alimentación y reproducción de numerosas especies”, insisten.

Los integrantes del equipo admiten que los bañados de Carrasco se encuentran “sometidos a importantes presiones antrópicas que afectan estas conectividades”. Por esta razón, consideran que “la evaluación de nuevas actuaciones territoriales no debería limitarse al análisis de sus impactos directos sobre la superficie de los predios involucrados, sino que debe considerar también sus efectos acumulativos sobre un ecosistema que ya presenta transformaciones significativas”. En este marco, proponen la creación de una comisión de cuenca para “potenciar políticas públicas con participación social real, que generen propuestas de recuperación y conservación del bañado”. Sin ir más lejos, evidenciaron que “existe una trayectoria previa de pérdida de suelo rural productivo, fragmentación territorial y presión sobre los ecosistemas asociados a la cuenca”. “Resulta imperante analizar cualquier nueva intervención desde una perspectiva integral que contemple las dimensiones ambientales, hidrológicas, económicas, territoriales y sociales involucradas”, expresan.