El 61% de la población uruguaya está “muy” o “bastante” preocupada por el cambio climático. Este dato se desprende de la Encuesta sobre la percepción social del impacto y de las respuestas frente al cambio climático en Uruguay, coordinada por el Ministerio de Ambiente y realizada por Equipos Consultores. Esta es la segunda edición que se lleva adelante, la primera tuvo lugar en 2021. El estudio se enmarca en la Segunda Contribución Determinada a Nivel Nacional –es decir, los compromisos que planteó nuestro país ante el Acuerdo de París–. Allí se establece que Uruguay debe hacer para 2030 al menos dos estudios comparables que permitan conocer la evolución de estas percepciones.
La encuesta se llevó adelante entre enero y febrero de 2026. Abordó, según consta en el texto del informe, “los conocimientos y las creencias sobre las causas y consecuencias del cambio climático”, “los comportamientos y la predisposición a actuar en respuesta” al fenómeno, “los recursos y las fuentes de información” y “el conocimiento y la valoración de instituciones, políticas y acciones de respuesta”. El universo de estudio fueron todas las personas de 18 años o más residentes en el territorio nacional. El relevamiento fue telefónico y la muestra fue de 1.500 casos. El margen de error estimado es de ±2,5% dentro de un intervalo de confianza de 95%.
Este jueves fue la presentación con autoridades. Fernanda Souza, directora de Cambio Climático, planteó: “Los uruguayos y las uruguayas tienen preocupación por el cambio climático. Nueve de cada diez personas se ven impactadas por las consecuencias del cambio climático. Sabemos que afecta su salud, que afecta su posibilidad de acceder a alimentos, que afecta su vivienda y el entorno donde vive. Básicamente, estamos hablando de dignidad, de acceso a la vivienda y derechos humanos”. A su vez, destacó que “la afectación es distinta según variables”. Sin ir más lejos, “las personas de nivel educativo bajo sufren más los impactos del cambio climático en su vida cotidiana que las de nivel educativo alto”, y “las mujeres sufren más los impactos del cambio climático en su vida cotidiana que los hombres”. “Esto también nos permite entender cuáles son las brechas y de qué manera impacta diferencialmente a los distintos segmentos poblacionales”, resaltó.
Poner en números el negacionismo de una problemática que preocupa
La encuesta de este año introdujo cambios. Por ejemplo, sumó una categoría de respuesta para identificar el negacionismo del cambio climático. El grupo de personas que afirmó “no creo en el cambio climático” representó el 3% de la población. Sin embargo, el informe aclara que, “en términos generales, la mayoría considera que el cambio climático es un problema importante en el mundo y en nuestro país, y se manifiesta preocupada por el tema”. En concreto, al consultarles a los entrevistados cuán preocupados están por el cambio climático, 45% dijo estar “bastante”, 24% “poco”, 16% “muy” y 9% “nada” preocupado.
Por otro lado, en el informe consta que “en algunos indicadores la importancia atribuida al tema parece haber disminuido desde la medición anterior en 2021”. “Coincidiendo con otros estudios, el cambio climático y el ambiente en general son percibidos como un problema por una parte importante de la población, pero su lugar queda relegado frente a otras dimensiones consideradas prioritarias. Al consultar espontáneamente sobre cuál es el principal problema del país, 2% ubica al ambiente o a eventos climáticos como el primer o segundo principal. La mayoría se inclina hacia temas como la inseguridad y problemas de corte económico”, subraya. Enseguida, agrega que las respuestas espontáneas, como en este caso, “tienen particular importancia porque se recogen en ausencia de inducción de categorías de respuesta por parte del entrevistador/a”.
A su vez, al preguntar cuáles son las principales “amenazas para las próximas décadas”, 31% respondió “las guerras”, 23% “el cambio climático”, 19% “la pobreza”, 16% “la falta de trabajo”, 6% “las crisis sanitarias” y otras problemáticas que no tuvieron tanta representatividad. Estos datos cobran especial importancia al compararse con los de 2021. Hace cinco años, la principal amenaza percibida era el cambio climático con 36% y las guerras ocupaban el primer lugar en apenas el 9% de las respuestas.
El informe destaca que “al consultarlo específicamente, la mayoría cree en la existencia del cambio climático”, también que “es casi unánime la creencia de que la temperatura ha aumentado en el último siglo”. “Dos de cada tres afirman que las personas en Uruguay ya están sintiendo las consecuencias negativas del cambio climático. En esta línea, la mayoría percibe que las ‘sequías son más frecuentes que antes’, aunque las respuestas fueron divididas respecto de la frecuencia de inundaciones”, describe el documento. En este sentido, 50% de los entrevistados manifiesta que el cambio climático es un problema “muy importante”, 34% “bastante importante”, 9% “poco importante”, 3% dijo “no creer en el cambio climático”, 2% “nada importante” y 2% no sabe/no contesta”. Entre los principales impactos negativos, los entrevistados remarcaron “el deterioro de los recursos naturales como el agua y el aire (51%), “la extinción de diversas especies de animales y plantas” (17%), “el deterioro de la salud humana” (15%), “la generación de problemas en la economía” (5%) y “la alimentación/producción de alimentos” (1%).
Otra de las preguntas realizadas fue cuál consideran que es la principal causa del cambio climático; el 71% respondió que se debe a “la actividad humana”, 15% a “fenómenos naturales del planeta”, 10% “ambas cosas”, 3% no cree en el cambio climático y 1% no sabe o no contesta. Cabe resaltar que, según el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por su sigla en inglés), “los aumentos observados en las concentraciones de gases de efecto invernadero desde alrededor de 1.750 son causados inequívocamente por las actividades humanas”. El cúmulo de académicos también acordó que “la temperatura de la superficie global ha aumentado más rápidamente desde 1970 que en cualquier otro período de 50 años durante al menos los últimos 2.000 años”.
El impacto en la vida cotidiana y la sensación de impotencia
Un nuevo dato que se desprende de la encuesta es que la mitad de la población afirma que el cambio climático afecta su vida cotidiana “mucho” o “bastante”, mientras que la otra mitad opina que le afecta “poco” o “nada”. En concreto: 34% indica que le afecta “poco”, 32% “mucho”, 16% “bastante”, 14% “nada”, 3% no cree en el cambio climático y 1% no sabe o no contesta. “Nueve de cada diez manifiestan haber vivido eventos como sequías, olas de calor o de frío, entre otras, en los últimos cuatro años. La amplia mayoría atribuye estos eventos al cambio climático. La percepción espontánea de cuáles son los efectos de estos eventos está relativamente dispersa, señalándose efectos sobre la salud, sensaciones de exceso de calor, sequías y salud mental. Cuando se pregunta en forma guiada se incorpora, además, la referencia al impacto en la calidad y cantidad de alimentos”, dice el informe.
El texto expresa que el cambio climático “despierta diversos tipos de sentimientos, principalmente negativos, destacándose la ‘impotencia’ como sentimiento más mencionado y, en segundo lugar, otros como la ‘desolación’, la ‘ansiedad’ y la ‘sobrecarga’”. Entre las conclusiones se destaca que “parece haber crecido la sensación de impotencia de las personas frente al cambio climático (derivada de un aumento de la idea de que es algo que está totalmente fuera del control del individuo)”. “En términos sociodemográficos, las mujeres, las personas de mayor edad y las de mayor nivel educativo son quienes dan mayor importancia al cambio climático y están más preocupadas por su avance. El mismo perfil de género y etario se repite cuando se refiere al impacto en la vida cotidiana, pero en este caso se invierte el perfil educativo: son las personas con menor nivel educativo las que perciben más efectos directos”, explica el informe.
Los responsables y la participación colectiva
“¿Quién considera usted que tiene mayor responsabilidad en enfrentar el cambio climático?”, se preguntó en la encuesta. 32% respondió que en primer lugar tiene la responsabilidad la “ciudadanía en general”, 22% el “gobierno nacional”, 9% la “comunidad científica”, 7% el “sector productivo”, 4% los “gobiernos locales”, 3% la “sociedad civil organizada y colectivos ambientalistas”, 13% que “todas tienen responsabilidad”, 3% que “ninguna tiene responsabilidad”, 3% no cree en el cambio climático y 4% no sabe o no contesta.
En este contexto, el informe plantea: “La mayor responsabilidad para solventar las situaciones que trae aparejadas el cambio climático es atribuida a la ciudadanía en general y al gobierno nacional. En un segundo plano aparecen referencias a la comunidad científica, el sector productivo y los gobiernos locales. La población tiene una opinión mayoritariamente crítica sobre los esfuerzos del Estado uruguayo para enfrentar la situación: cuando se pregunta cuánto ha hecho el Estado frente a esta temática en general y, más concretamente, qué tanto considera el Estado las necesidades específicas de las mujeres y jóvenes frente al cambio climático, las respuestas son, en su mayoría, negativas (62% y 67%, respectivamente)”. A su vez, 49% respondió que el Estado uruguayo ha hecho “poco” por “generar soluciones al problema del cambio climático”, 24% “nada”, 13% “bastante”, 7% no sabe o no contesta, 4% “mucho” y 3% no cree en el cambio climático.
En el trabajo se indaga sobre la participación en acciones colectivas e individuales. Allí se consigna que 53% no ha apoyado “campañas ambientales firmando peticiones en papel o en línea”, pero “estaría dispuesto a hacerlo”, un 28% lo hace y un 19% “no lo ha hecho y no estaría dispuesto a hacerlo”. Por otro lado, 23% tiene en cuenta la agenda ambiental al momento de decidir su voto, 52% “no lo ha hecho pero estaría dispuesto a hacerlo” y 25% “no lo ha hecho y no estaría dispuesto a hacerlo”. 48% no integra un colectivo u organización ambiental pero estaría dispuesto a hacerlo, 5% forma parte y 47% no forma parte y no estaría dispuesto. Asimismo, se define como “relevante” que “las personas menores de 30 años, si bien muestran niveles de preocupación por el cambio climático por debajo del promedio, son el segmento más predispuesto a acciones de participación colectiva, reflejando cierta polaridad en sus actitudes”.
