El Programa Integral Metropolitano (PIM) de la Universidad de la República nació en 2008; trabaja en zonas ubicadas al noreste de Montevideo y en parte de Canelones. Uno de los territorios donde han estado presentes desde hace varios años son los Bañados de Carrasco. La Intendencia de Montevideo (IM) y la Junta Departamental están analizando una iniciativa de la empresa Bislun SAS que pretende construir de forma aledaña al ecosistema una urbanización en 226 hectáreas.
Esto generó un conflicto donde organizaciones sociales y habitantes del territorio advierten que podría aumentar desigualdades y generar impactos ambientales. Los profesionales que integran el equipo del PIM que pone el ojo en cuestiones socioambientales provienen de varias disciplinas y la diaria conversó con: Juan Alves, doctorando en Arquitectura y magíster en Manejo Costero Integrado del Cono Sur; Alicia Migliaro, doctora en Ciencias Sociales y magíster en Psicología Social; y Saúl Cerrada, geógrafo doctorando en Estudios del Desarrollo y magíster en Planificación del Desarrollo.
“Faltaba una rama universitaria, académica, que esté mirando lo que está pasando con los humedales. Existe una línea de base donde se puede encontrar información detallada de las especies, pero existen pocos trabajos que estén mirando lo que está pasando dentro de los bañados. Van transformándose y no hay una situación clara de lo que pasa. Veíamos que es necesario poner en valor a los humedales; existen organizaciones que, por más que tengan un foco vecinal y barrial, les preocupa y les interesan los Bañados de Carrasco. Empezamos a intercambiar, sobre todo por fenómenos que estuvieron pasando recientemente, como la sequía, incendios importantes en la zona que afectaron a productores y el tema de la contaminación”, cuenta Alves. Afirma que cerca de donde pretende instalarse el proyecto inmobiliario está el sitio de disposición final de residuos Felipe Cardoso, que “atraviesa a mucha población”, el asentamiento Santa María Eugenia, un complejo penitenciario, pero también barrios semicerrados y otras infraestructuras como canchas deportivas de colegios privados.
La tesis doctoral de Alves toma el caso de los Bañados de Carrasco como “elemento central”. A su vez, al consultarle sobre los impactos que podría traer aparejado el nuevo proyecto inmobiliario, remarca que hace falta acceder a información. “Nosotros podemos hipotetizar sobre los impactos porque estos modelos conducen a determinados lugares y hay evidencia sobre esto, pero ser específico o cuantificar sin tener un proyecto real sobre la mesa es imposible”, insiste.
Declara que una transformación de categoría de suelo como la que implicaría la iniciativa privada “trae aparejada cuestiones básicas que tienen que ver con la cobertura de suelo”, “problemáticas hacia la cuenca baja” y la intensificación de efectos de los fenómenos extremos como las olas de calor o inundaciones. En esta línea, su colega Cerrada resalta normativas ambientales que Uruguay aprobó y que podrían estarse vulnerando, como la Convención Ramsar, que versa sobre la protección de los humedales, y el Acuerdo de Escazú, que obliga a los gobiernos a garantizar acceso a la justicia, participación e información en asuntos ambientales. “Genera incertidumbre cómo va a ser este proyecto y sus efectos en todo sentido: en el político, en el social, en el económico y en el ambiental”, acota.
¿Qué está pasando en los Bañados de Carrasco?
Cerrada indica que han hecho seguimiento con imágenes satelitales de cómo han sido los cambios de usos del suelo desde 2008 hasta el 2022. “Hemos podido identificar algunas tendencias para el Municipio F. El 28% de la superficie del suelo destinada al uso rural productivo se ha reducido, mientras que el uso del destinado al ámbito suburbano, equipamientos en clave de capital, logística e instalaciones de servicios como educación, instalaciones deportivas, entre otros, ha tenido un aumento del 52%. En el caso del entorno de los Bañados de Carrasco, que es un área más reducida del Municipio F, es un poco más dramático. En el caso del uso rural productivo, se ha reducido desde el año 2008 hasta el 2022 en un 30% y, en el caso del uso suburbano, se ha aumentado un 144% la superficie del suelo. Cuando nos detenemos a revisar cuál es la naturaleza de este aumento, vemos que han crecido o se han instalado campos deportivos. Por ejemplo, algunas canchas deportivas de colegios privados que están incluso dentro de los mismos bañados que dan cuenta del rostro de la expansión urbana. Adicionalmente, también se registra un aumento de los asentamientos urbanos irregulares que dan cuenta de políticas urbanas habitacionales precarias”, remarca.
El investigador sostiene que quienes defienden el proyecto inmobiliario se amparan en que este tipo de proyectos “atrae desarrollo económico”. Sin embargo, cuestiona: “la pregunta es ¿desarrollo para quién?”.
El riqueza de los humedales
“Los bañados y los arroyos no eran lugares que le interesaran mucho a los sectores pudientes. Hoy en día está pasando esto porque los humedales y la naturaleza adquieren una valorización comerciable y etiquetable en una serie de cualidades: irse a vivir a una residencia tranquila, segura, conectada con la naturaleza, aire limpio, etcétera”, explica Alves. Señala que un antecedente en este sentido es el Programa de Actuación Urbanística (PAU) del sector 10 al norte de Camino Carrasco, que “desencadenó un cambio de instrumento donde habilitó la formación de barrios, que antes no estaban habilitados, que se llaman barrios semicerrados”.
En este tipo de emprendimientos existe una garita para entrar a los predios y, si te introducís, “aparece una persona que está al lado tuyo, mirándote, acompañándote; tenés una entrada y una salida”. “Esto se aprobó con interés de los privados que lo propusieron; son unas 420 hectáreas para que tengas una dimensión. Lo que ahora se está proponiendo con el nuevo proyecto inmobiliario son 226 hectáreas con un proceso mucho más abreviado”, describe.
Para ayudar a dimensionar, la cantidad de territorio que pretende utilizar la propuesta urbanística equivale a casi seis veces el territorio que ocupa el Club de Golf (el área verde tiene aproximadamente 39 hectáreas).
Migliaro apunta que hay que “cuestionar” la idea de un “territorio olvidado” al que se le hacen “promesas de un horizonte de progreso y de desarrollo”. “Estos proyectos recaen fundamentalmente sobre una población con desigualdades estructurales. Tenemos evidencia de que estas iniciativas vienen a profundizar desigualdades y, particularmente, las desigualdades de género, raciales, etarias, que empiezan a aparecer en términos de proyecto de desarrollo para vivir, habitar, trabajar, estudiar, reproducirse en esta zona. Aparece una fragmentación territorial mucho más evidente, con una división bastante clara entre barrios de ricos, barrios de pobres, dicho en criollo.
Barrios Privados cerca de los bañados de Carrasco
Foto: Alessandro Maradei
Sobre todo, también es interesante ver qué es lo que se oferta o se propone para quienes habitan hoy la zona, por ejemplo, las propuestas de trabajo. Existe una vinculación con los servicios, trabajo doméstico y de cuidados como única alternativa o, al menos, la principal. Esto está vinculado a la feminización de la pobreza y a quienes habitan, sostienen y se mantienen en asentamientos. En general, son mujeres con enorme cantidad de tareas de cuidados a cargo. También podemos pensar en toda la degradación de los servicios ecosistémicos, como la calidad del agua, la basura, el ambiente. Esto impacta sobre quienes están reproduciendo la vida en condiciones más difíciles, que son mujeres y disidencias”, esgrime la académica.
Enseguida, cuenta que “la propuesta de trabajo en la zona” es una temática que vienen abordando en su labor. “Esto es algo que se repite permanentemente: aceptar prácticamente cualquier cosa porque hay una propuesta de un tipo de empleo que después, en general, no se cumple. Además, está la cuestión de qué tipos de trabajos [se ofrecen], qué tipo de propuestas de empleo y asociado a qué poblaciones. Hay que empezar a discutirlo. Quieren instalar que Bañados de Carrasco es una zona improductiva, donde no hay población, no hay producción rural”, expresa. Los tres investigadores defienden que el suelo rural tiene un valor estratégico para la producción de alimentos y sostienen que “debería priorizarse para que más familias vivan y trabajen en él”. Señalan que la “pérdida de producción rural también se corresponde con una política de desidia o abandono respecto a la producción en la zona”.
“Muchas veces está la perspectiva de que los Bañados de Carrasco están perdidos, de que es improductivo porque hay varios padrones que aparentemente no tienen uso. Esto, en realidad, parte de una perspectiva específica, mercantil, que funciona en una dimensión y no cuantifica realmente lo que está produciendo solamente por existir, por estar la naturaleza, que tiene que ver con la calidad de la playa, la calidad del agua, la calidad del aire. Los lenguajes y la valoración son mirados muchas veces y producidos desde ahí, defienden esta cuestión porque hay que hacer algo con ellos. Desconocen que existe población que realmente lo está usando, que realmente lo está recorriendo y realmente lo está viviendo. Capaz no es un universo enorme, pero tampoco lo que están proponiendo es para un universo enorme, popular, ni mucho menos. Hay personas, hay familias, hay herencia, hay identidad, hay cultura. Es caminar, charlar, estar un tiempo para encontrarlo. Hay informes y documentos que recorren a vuelo de pájaro y ya sacan un diagnóstico. Me parece que hay una comunidad interesada y preocupada para que esto sea de calidad, sano, y ve un potencial importantísimo en este bañado. Los vecinos y vecinas nos cuentan que son ellos muchas veces los que paran los camiones para que no tiren basura en los bañados”, explica Alves.
Desde su postura, en el discurso del olvido de los humedales existe “una perspectiva de zona de sacrificio”. Afirma que el proyecto inmobiliario “no es meramente lo que se construye, sino cómo se construye, para qué se construye y con quiénes lo construyen”.