La Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados continúa con el tratamiento del proyecto de ley que pretende prohibir varios plásticos de un solo uso. La iniciativa fue presentada en el quinquenio anterior por legisladores del Frente Amplio y, en el transcurso del tiempo, ha recibido comentarios de varias delegaciones, entre ellas, el Laboratorio Tecnológico del Uruguay, la Asociación Uruguaya de Industrias del Plástico y la Red de Acción en Plaguicidas y sus Alternativas para América Latina. Fue desarchivado en mayo de 2025 y Sylvia Ibarguren, diputada del Frente Amplio, dijo que se acordó darle “prioridad” a su tratamiento y adelantó que tendrá cambios. Este mes recibieron a la Cámara de Comercio y Servicios del Uruguay; entre los integrantes estuvieron su vicepresidenta, Anabela Aldaz, y el gerente general, Luis Bajac.
La iniciativa parlamentaria, según consta en la exposición de motivos, tiene como fin “reducir el consumo de plásticos de un solo uso, eliminando su utilización y distribución en sitios de origen”. Sostiene que la legislación actual, en particular el Plan Nacional de Gestión de Residuos, está enfocada “en otras metas (como la recuperación y reutilización de residuos), mientras que este proyecto apunta directamente a evitar su generación”. A su vez, remarca que no tiene “un fin recaudador ni comercial”, sino que “tiene un único fin y es ambiental”. Recuerda que, en 2019, la vajilla descartable generó 1.335 toneladas, las bandejas otras 2.007 toneladas y el film plástico otras 11.312 toneladas de residuos en nuestro país.
La normativa original que está siendo tratada por los parlamentarios –y será modificada– cuenta con diez artículos. Prohíbe la entrega de bandejas de espuma plast, bandejas de plástico transparente y film “utilizados para contener y transportar productos y bienes fragmentados en empresas que comercializan alimentos [...] y que sean entregadas a un consumidor en cualquier punto de venta o de entrega”, salvo exclusiones que prevé la normativa. También prohíbe “la entrega de embalajes o envases de un solo uso” para contener “frutas y hortalizas cuyo peso no supere los 1.000 gramos” y “alimentos prontos para consumir fraccionados en porciones menores a 500 gramos”.
Determina que el Ministerio de Ambiente “deberá prohibir la producción, importación y comercialización de productos plásticos de un solo uso para los cuales existan sustitutos a nivel nacional”. Por otro lado, los titulares de los puntos de venta o entrega donde se suministren los plásticos estarán obligados a “promover y participar en campañas de difusión y concientización a la población sobre el uso responsable y racional de plásticos de un solo uso”.
La visión de la Cámara de Comercio
La vicepresidenta Aldaz comenzó la presentación de la Cámara de Comercio y Servicios en la Comisión de Ambiente de Diputados, según consta en la versión taquigráfica. Para llegar a una postura unitaria, comentó que convocaron a “las gremiales empresariales, sectoriales y a socios que están vinculados con distintas áreas del comercio y servicios”. Dijo que uno de los temas que “más preocupan” es la “inocuidad alimentaria y la salud”. Ve necesario “exigir la evaluación del impacto regulatorio antes de prohibir formatos de envases usados en alimentos, en particular, en alimentos frescos o listos para consumir”; también propone “incorporar excepciones explícitas por estos temas de inocuidad”. Entiende pertinente “establecer cronogramas diferenciados por sector y tamaño de empresa, con transición más amplia, en especial, para las pequeñas y medianas empresas, que son más del 80% del entramado empresarial de nuestro país”. “Sabemos que estos cambios no solamente tienen asociados costos de implementación, sino muchas veces también el factor humano para acompañar, desde estas pequeñas estructuras, estas modificaciones”, acotó.
A su vez, planteó que comparte “los principios relacionados con el cuidado del ambiente, la valorización de las distintas líneas o segmentos de residuos, pero, sin duda, su implementación claramente tiene un costo muy alto”. En esta línea, hizo referencia al Plan Vale y señaló que la “articulación con otros planes vigentes nos parece de mucho recibo para no seguir agregando costos al sector empresarial”. Enseguida, insistió que a la Cámara de Comercio y Servicios le parece interesante “incorporar evaluaciones obligatorias de ciclo de vida antes de prohibir materiales específicos”, “reconocer explícitamente excepciones por inocuidad alimentaria y prevención del desperdicio”, “priorizar sistemas de responsabilidad extendida del productor, reciclaje y reutilización por encima de prohibiciones”, “exigir validación técnica y sanitaria de los materiales alternativos” y “establecer cronogramas de transición realistas, considerando infraestructura, la disponibilidad tecnológica y la capacidad de adaptación de las mipymes”.
Aldaz reconoció que “hay abuso de los plásticos y sucedáneos en fraccionamientos de alimentos muy pequeños, que claramente no hace a los buenos hábitos de consumo”, y sumó que existe “una gran preocupación” por “pensar una sustitución cuando no hay, quizás, en este momento, materiales alternativos adecuados”. En el documento que los empresarios repartieron a los legisladores describen que el proyecto de ley “introduce un cambio de lógica regulatoria”. Destacan que “Uruguay ya cuenta con un régimen [normativo] centrado en prevención, recuperación, valorización, reciclaje y reducción gradual de los productos plásticos” y que la nueva iniciativa “desplaza el eje hacia prohibiciones directas en la comercialización y entrega de ciertos envases y embalajes utilizados en el comercio alimentario”. “Ese giro normativo impacta especialmente en supermercados, autoservicios, panaderías, rotiserías, fruterías, verdulerías, comercios de cercanía, importadores y distribuidores de packaging”, enfatiza.
La Cámara de Comercio y Servicios afirma que “la evidencia internacional relevante no respalda una premisa simplista según la cual sustituir plástico por papel, cartón o materiales compostables siempre reduce el impacto ambiental”. “La posición empresarial más sólida no es negar la necesidad de reducir plásticos de un solo uso, sino exigir una regulación basada en evidencia, gradualidad, excepciones por inocuidad y seguridad alimentaria y plena articulación con el régimen vigente de envases, residuos y responsabilidad extendida”, manifiesta. A su vez, dice que “el proyecto, tal como está redactado, parte de un objetivo ambiental legítimo, pero lo instrumenta con una técnica regulatoria insuficientemente calibrada para el comercio alimentario y para las mipymes”. Resalta que “el mayor problema no es que pretenda reducir plásticos de un solo uso; el mayor problema es que asume, sin pruebas suficientes, que los sustitutos disponibles son funcionalmente equivalentes, ambientalmente superiores y sanitariamente aptos”.
Una cuestión de espíritu
“Tengo algunas consultas para hacer. Una de ellas es cómo va a ser la metodología de contralor, porque muchas veces recae sobre las grandes empresas y no tanto sobre las más chicas; fundamentalmente, las más chicas a veces son las más complejas. Me pongo también en el lugar de una señora que cocina y que quiere envolver en papel film una bandeja para poder subsistir y vender. ¿Cómo vamos a hacer para ayudar a esas personas, cuando no tenemos materiales sustitutos para que pueda ofrecer esos productos al mismo costo y que no le afecte de forma onerosa? No sé si está contemplada toda esa gente que hoy en día sobrevive o subsiste vendiendo alimentos o productos utilizando estos materiales y que son cientos y cientos”, expresó Luis Bajac, gerente general de la Cámara de Comercio, según consta en la versión taquigráfica.
La diputada Ibarguren respondió que “la idea es generar un proyecto que pueda contemplar la mayor cantidad de situaciones, tratar de que se resuelva, porque el objetivo del proyecto es la prohibición del plástico de un solo uso cuando es posible”. “Al decir ‘cuando es posible’, obviamente, me refiero a que se deben tener en cuenta cuestiones que tienen que ver con la inocuidad”, remarcó. Explicó que el proyecto no se basa en “una persecución ni control para evitar determinadas actividades que de por sí ya están en una cuestión de informalidad, sino pensar en esto como algo masivo, a gran escala”. “Hay que empezar por donde se pueda sustituir el plástico de un solo uso de forma masiva”, insistió.
La legisladora frenteamplista puntualizó que la normativa “necesitará reglamentación”, aunque primero “tiene que ser aprobada con algunos cambios” que se van a incorporar al proyecto original “a partir de un montón de aportes muy válidos que han venido surgiendo a lo largo de este tiempo”. “El espíritu del proyecto es bajar el uso de este tipo de materiales. Es una parte, porque esto que usted menciona sobre otras normativas que tienen que ver con la recuperación, con la reutilización y todo lo demás, desde nuestra perspectiva, no es excluyente. Hay que seguir trabajando en la recuperación, en el mejoramiento de distintas normativas [...]. Sabemos que la recuperación sigue estando por debajo del 5% y ahí hay un gran trabajo por hacer. Desde nuestra perspectiva, no vemos que sea algo de una cosa o la otra; son distintos aspectos. Uno es evitar la producción o uso de determinados materiales que entendemos que se pueden evitar, y, por otro lado, hay que seguir trabajando y mejorando la recuperación, que está en un porcentaje mínimo”, sumó.
Por otro lado, la legisladora destacó que el proyecto de ley “puede ser una buena oportunidad para mejorar la producción a nivel nacional de materiales alternativos”. “La diferencia de costos fue una de las cosas que se plantearon acá, y, como otros aspectos, no son menores para una Comisión de Ambiente, como es la huella de carbono al importar un material para luego hacer un producto. Pero esto uno lo ve con perspectiva en el tiempo. En algún momento, esperemos que cada vez más, podremos acceder a materiales que sean de otra naturaleza, con menos impacto ambiental y a un precio razonable”, sumó. Enfatizó que la iniciativa “no es una alternativa a la recuperación o a la reutilización del plástico”, sino que pretende “trabajar sobre la generación de este material”. A su vez, subrayó que los señalamientos a cuestiones vinculadas a la “inocuidad”, la “industria nacional” y el “costo de producción” se han “venido mejorando” y los han “tenido en cuenta”. “Nadie está en contra del plástico, conocemos las enormes utilidades que tiene y cómo ha cambiado para bien la vida de la población en general. Se quiere trabajar sobre aquello como el clásico ejemplo de la banana en una bandeja con film, que no es necesario”, esgrimió Ibarguren.
