Ambiente Ambiente y producción

Día Nacional de la Agroecología, el 7 de setiembre, en el Parque Roosevelt.

Foto: Ernesto Ryan

Sembrar caminos frente a “una realidad de imposibles”: las celebraciones en torno al Día Nacional de la Agroecología

Productores, consumidores, académicos y autoridades participaron en actividades que tuvieron lugar en la zona metropolitana con el objetivo de poner en valor el sistema de producción que, además, “es una forma de vida”.

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“La semilla es lo más importante, es con lo que empezamos. Para muchos de nosotros es lo que nos lleva a poder vivir en la tierra, conservando, porque nos genera una producción mucho más barata al no tener que depender de insumos externos. La semilla, si nosotras no la producimos, la intercambiamos con algún vecino y ya está adaptada localmente”, expresó Mariana Pérez, productora que reside en Soriano e integrante de la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas, a la diaria. Ella es una de las personas que se acercó al festejo por el Día de la Agroecología que tuvo lugar en el Parque Roosevelt este domingo. Pese al frío, la concurrencia fue buena. Hubo conversatorios, talleres, espectáculos artísticos, actividades para infancias y una feria. El evento fue organizado por la Red de Agroecología, la Red de Huertas Comunitarias, la Red Nacional de Semillas Nativas y Criollas y la Red de Grupos de Mujeres Rurales. También fue apoyado por instituciones como la Comisión Honoraria del Plan Nacional de Agroecología, el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Desarrollo Social y el Gobierno de Canelones.

Pérez recordó que la agroecología, además de un sistema de producción, es “una forma de vida” que implica “cómo nos relacionamos con nuestros predios, con la semilla nativa, la semilla criolla, que es la que conservamos de nuestros ancestros, de nuestras abuelas”. Describió que su forma de obtener alimentos implica la protección de los “bienes naturales, la tierra, nuestros montes nativos”, además de la unión entre personas, y enfatizó que tiene “una pata que es política”. “Nosotros hacemos producción orgánica para la soberanía alimentaria. Necesitamos poder decidir y definir quién planta nuestra comida y que haya comida para todos. No puede ser que existan uruguayos y uruguayas sin comer”, lamentó. También apuntó que la agricultura familiar “hoy en día está muy endeudada, tiene grandes costos y está viendo cómo todo su sistema productivo se deteriora alrededor”. “La posibilidad de poder mantenerse en el campo sano, sin estar enfermo, es la agroecología. Es posible para la generación que ya está en el campo y para quienes van a tener el campo, para los hijos, los nietos. Es muy importante que puedan tener una opción que no sea irse a la ciudad. La agroecología es importante para mantenerse en el campo y que los jóvenes tengan oportunidades”, añadió.

Foto: Ernesto Ryan

La independencia como bandera

Alicia González y Gabriela Larroca forman parte de la Red de Grupos de Mujeres Rurales y la Cooperativa Agraria Calmañana. González contó que en 1987 comenzaron a gestarse los grupos de mujeres rurales y en 1991 nació la articulación. “Estamos desde los inicios”, remarcó sonriente. Larroca, que forma parte de la nueva camada, es hija de una productora rural que también estuvo en los comienzos. Ambas son de Canelones y montaron su puesto en la feria donde se celebró el Día de la Agroecología. “Éramos productores de remolacha azucarera y cuando cerró el ingenio azucarero [de Rausa], había que buscar otra alternativa. Nosotros queríamos hacer algo que estuviera relacionado con la tierra y empezamos a probar las hierbas aromáticas. Ahí fue que empezamos nosotras, pero con muy poquito”, señaló. Larroca acotó: “Las mujeres que iniciaron tienen la trayectoria, la experiencia y nosotras nos nutrimos y nos van ayudando a seguir”.

Mientras tuvo lugar la entrevista, las personas comenzaron a formar fila en el puesto, expectantes por conocer su producción. “Cuando era niña no se usaban agroquímicos, entraron con la remolacha azucarera en la zona; antes se cultivaba de forma natural, orgánica. Después que se terminó con la remolacha, que dejó destruidos los suelos, con mi familia empezamos a hacer la transformación para volver a la producción orgánica. Tuvimos que volver a hacer un montón de cosas para cosechar normal y, a partir de ahí, elegimos producir en forma orgánica”, detalló González. Afirmó que uno de los cometidos de la red era que “las mujeres lograran un montón de cosas” y citó como ejemplo “la independencia”. “Cuando nosotras empezamos, una de las cosas que queríamos era que las mujeres pudiéramos tener nuestros ingresos. La mujer rural nunca tenía ingresos propios porque en la mayoría de los lugares el hombre era el que resolvía qué se plantaba, qué no se plantaba. La mujer trabajaba al compás del hombre, pero no tenía poder de decisión”, expresó. Tras el paso de los años, defiende que han tenido varias conquistas.

Gabriela Larroca y Alicia González.

Al preguntarles por qué están en el festejo por el Día de la Agroecología, Larroca resaltó que “la producción de acá al mañana es agroecológica”. “Desde la red tenemos como objetivo principal mejorar la calidad de vida de la mujer y, por ende, de su entorno familiar. La agroecología es una forma de cuidarnos a todos, de cuidar la salud, comer sano, proteger, por ejemplo, la alimentación de los niños, el cuidado del agua”, narró. En los puestos había una gran cantidad de hierbas, frutas, verduras, especies nativas para trasplantar, miel y mucho más.

La necesidad de apoyo

El Parlamento votó este año la declaración oficial del 3 de setiembre como el Día Nacional de la Agroecología. En torno a esta fecha, las organizaciones que integran el movimiento agroecológico nacional realizan actividades desde hace varios años. En este contexto, el jueves tuvo lugar una conmemoración en el Palacio Legislativo. En las mesas estuvieron presentes autoridades del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, el Ministerio de Ambiente, el Ministerio de Salud Pública, la Intendencia de Canelones, legisladores, la Facultad de Agronomía de la Universidad de la República y de los colectivos de productores y productoras. En concreto, hubo una mesa donde abordaron la “situación de la agroecología en Uruguay” y otra donde la temática fue “agroecología y políticas públicas”.

“En mitad de los años de agricultor, de productor rural, siempre sentí que el resto de la sociedad me despreciaba. No tenían ninguna consideración, pensaban que era un poquito menos bruto y más culto que el caballo o el burro que cinchaba. Así me consideraba la gente que comía lo que yo producía. Pero hubo dos momentos, casualmente en esta casa, donde me sentí sumamente reconocido, acompañado y elogiado. El primero fue escuchando los discursos de algunos senadores, diputados, que hicieron para fundamentar su voto positivo cuando salió aprobada la Ley de Agroecología. El segundo momento fue durante la pandemia, cuando otra vez nos querían, nos valoraban y nos equiparaban con los trabajadores de la salud porque no nos quedamos adentro de nuestras casas y seguimos produciendo. Cuando se aprobó la Ley de Agroecología, los mismos senadores y diputados tuvieron que levantar la mano para apoyar y darle presupuesto. Se les acalambró el brazo. Cuando pasó la pandemia, otra vez quedamos totalmente desolados. Esta es una tercera vez y todos ustedes, políticos, están manifestándonos un acompañamiento, comprensión de lo que hacemos. Espero que esta vez sí se traduzca en acción, que es lo que antes faltó”, declaró Mauricio Vives, productor agroecológico desde hace varias décadas, tras escuchar las ponencias.

Foto: Ernesto Ryan

El productor cuestionó que al sector político le “cuesta muchísimo darnos participación real en esta democracia”. “Participación real significa poder decidir y participar en todos los planes que desde las políticas públicas se desarrollen. Todas las posibilidades que tenemos hoy de participar, ninguna de ellas es vinculante. Nos citan cantidad de veces para escucharlos, oír, aplaudir y a esperar que ustedes hagan los planes. Ojalá que esta vez sí nos den participación política y dividir un poquito el poder, si es que tanto valemos y nos merecemos eso”, señaló. En la misma sintonía se manifestó Gastón Carro, presidente de la Red de Agroecología del Uruguay. Él planteó a los tomadores de decisiones que necesitan su apoyo. “Nosotros todos los días nos enfrentamos a una realidad de imposibles, desde muchos puntos de vista. Si a UPM le exoneramos millones de dólares por año, me gustaría saber dónde está el horizonte de ustedes para pellizcar un pedazo del presupuesto y ponerlo sobre la mesa. No les estamos diciendo que hagan magia, estamos preguntándoles cuáles son las posibilidades concretas. Todos coincidieron en que esto es importante, urgente y necesitamos respuesta”, acotó. Luego siguieron los aplausos de sus compañeros y compañeras del movimiento.

Matías Carámbula, subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, enfatizó la necesidad de “pensar en una agenda diferente, que integre mucho más a la producción familiar, las mujeres, la política de tierra, a la agroecología”. Citó como ejemplo los programas que llevan adelante para otorgar “fuentes de agua para la granja y para la producción familiar, ganadera y lechera”. “Financiamos hasta 500 productores por año, que son 10.000 dólares por productor aproximadamente. Nos faltan productores agroecológicos, ganaderos y lecheros. A veces hay que pensar los desafíos desde otro lugar; por eso planteo una nueva etapa de hasta cómo pensar la inversión”, apuntó el jerarca.

Laura Rosano, Emiliano Rodríguez, Cristina Revetria, Gabriel Isola, Inés Gazzano, Mariana Pérez y Alejandro Nario, el 3 de setiembre, en el Palacio Legislativo.

Foto: Alessandro Maradei

Gabriel Isola, presidente de la Comisión Honoraria del Plan Nacional de Agroecología y director de Desarrollo Rural de la cartera, complementó: “No son pocas las iniciativas que están orientadas a fortalecer los distintos capítulos del plan [de Agroecología] [...] Todavía nos falta poner concretamente en números a qué metas del plan contribuyen y en eso estamos. Les pido reforzar ese esfuerzo. Yo creo que, cuando tengamos esto, vamos a poder dimensionar que, si bien aún no estamos cerca de lo que planteaban las redes [que integran el movimiento agroecológico] al principio de la administración, seguramente sea algo significativo”. La Ley de Presupuesto del gobierno de Luis Lacalle Pou estableció que la comisión honoraria del plan recibiría una partida anual de 1.500.000 pesos (aproximadamente 34.000 dólares) para bajar la política pública al territorio. Si bien el nuevo gobierno incrementó recursos, aún continúa el pedido de aumento por parte de las organizaciones. En su ponencia, Isola destacó varias acciones de su gestión, entre ellas, la conformación de 11 Núcleos Agroecológicos-Territoriales que tienen como objetivo apoyar la transición a este modelo de producción en diferentes partes del país. También puso sobre la mesa que están “en deuda” con los Sistemas Participativos de Garantía.

La esperanza en la producción familiar agroecológica

Cristina Revetria, presidenta de la Comisión Nacional de Fomento Rural, fue una de las oradoras en la actividad que tuvo lugar el jueves. La productora describió varios “puntos de encuentro” entre la producción familiar y la agroecología. Sin ir más lejos, destacó el “arraigo territorial” porque “la permanencia física e histórica de la familia en la tierra facilita el cuidado diario, continuo y minucioso que siguen los procesos biológicos naturales”. También mencionó los “saberes locales”, ya que “la tradición oral y la experiencia intergeneracional se fusionan perfectamente con el codiseño científico de sistemas agroecológicos”. A su vez, planteó que “el cuidado ambiental activa una motivación ética y productiva en las nuevas generaciones” que implica “el involucramiento de toda la familia en los procesos prediales, transformando el campo en un proyecto de vida atractivo”. “Los predios familiares manejan policultivos, integración vegetal, animal y conservación de semillas locales frente a monocultivos masivos”, esgrimió.

Por otro lado, la productora remarcó la importancia de los mercados de cercanía” y dijo que “la producción a pequeña escala abastece circuitos locales cortos, ferias y redes urbanas con alimentos sanos y con identidad local”. Otro de los puntos es la “independencia” porque con la agroecología “se sustituyen los insumos químicos, sintéticos y dolarizados por bioinsumos, reciclado, reciclaje de corrientes y dinámicas autorreguladas dentro del predio”. Asimismo, resaltó la “resiliencia climática” porque el “suelo vivo, con materia orgánica y sistemas diversos, funciona como amortiguadores naturales y robustos ante crisis, como la sequía aguda”. Finalmente, expresó: “La agroecología requiere un marco normativo que atienda las asimetrías socioeconómicas que sufre el pequeño productor familiar”.

Foto: Ernesto Ryan

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