Autoridades advierten que prohibir celulares en las aulas de los liceos sería “peligroso” y podría generar “una explosión”

Desde el Consejo de Educación Secundaria alertaron sobre el riesgo de provocar un estado de “desesperación” entre los adolescentes.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

“Prohibir los celulares en los liceos es una locura. En teoría se puede hacer, y hasta parece lo correcto, pero en la práctica provocaría una catástrofe. Es lo mismo que prohibir los celulares en una cárcel: supuestamente es lo que hay que hacer, porque según las normas no se pueden usar, pero si los prohibís vas a tener motines por todos lados. Bueno, con los liceos es lo mismo”, explicó un integrante del Consejo de Educación Secundaria (CES).

La posibilidad de prohibir los celulares en las aulas de los liceos está siendo manejada desde hace años por profesores y autoridades del CES, pero todas las partes admiten que se trata de un tema delicado. El consejero consultado opinó que medidas como colocar un inhibidor de señal en los salones de clase sería algo “muy peligroso”, y hasta podría derivar en una explosión “incontrolable”. “Hoy por hoy, si les sacamos el celular a los gurises podemos provocarles un estado de desesperación tan grande que serían capaces de cometer cualquier locura”.

Un profesor de un liceo capitalino opinó que si bien no le gustan los celulares, “con el tiempo aprendí que dejarles usarlos es el mal menor. De hecho, yo hasta les permito que los tengan en la mano durante los exámenes, porque si no, les empiezan a venir temblores y sudoraciones. Además, los que los usan para copiar generalmente se distraen metiéndose en Instagram y al final hasta terminan copiando mal, así que ni siquiera funciona como una ventaja injusta sobre los que sí estudiaron”.