La semana pasada, la comisión directiva de la Biblioteca Popular Jacinto Varela de Nueva Palmira firmó un convenio con el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP) que permitirá la ampliación del salón de actos de ese centro cultural, que fue declarado monumento histórico nacional en 2023.
Fundada en 1873, la biblioteca palmirense nació como una propuesta de la Sociedad de Amigos de Educación Popular de Nueva Palmira ante la Sociedad de Educación Popular en Montevideo, que presidía José Pedro Varela. En diálogo con la diaria, el presidente de la comisión, Alfredo Zaldúa, dijo que Nueva Palmira “carece de un lugar adecuado para actividades culturales”. “Siempre que se necesitan lugares grandes las instituciones terminan en un gimnasio de algún club social, y muchas veces esos lugares no sirven por diferentes motivos, ya sea por la acústica, entre otras cosas”, comentó.
“Hace 25 años, en un salón anexo a la biblioteca, se construyó una sala pequeña, y en el fondo se ubica un gran terreno que es donde se tiene pensado comenzar con la obra en los próximos meses”, agregó Zaldúa.
Consultado acerca del objetivo que persiguió la concreción de ese espacio, Zaldúa señaló que “la biblioteca no puede perder de objetivo su principal función y cómo funciona”, en relación a la promoción de la lectura y su forma de funcionamiento. En ese sentido, comentó “que el ingreso de dinero actual proviene de los 250, 300 socios que pagan una cuota mensual de 100 pesos”. “Los recursos son escasos, por lo que pretendemos con este espacio nuevo poder realizar eventos que, además de brindar un nuevo lugar a la sociedad, podamos recaudar”, añadió.
Zaldúa recordó cómo se inició este proyecto y cuántos pasos se dieron hasta el momento: “Desde 1998 venimos con un proyecto de ampliación de la sala secundaria de la biblioteca. Comenzamos con un grupo de apoyo pensando en hacer algo más acorde a las necesidades, tratando de mejorar las instalaciones”, detalló.
En esa línea, dijo que en 2015 se inauguró en Nueva Palmira el paseo Doctor Fiandra, en homenaje a Orestes Fiandra, destacado cardiólogo uruguayo “vinculado fuertemente a la localidad por intermedio de su familia materna”.
Tras su fallecimiento, Élida de León, esposa de Fiandra, escribió un libro sobre la actividad desarrollada por su marido. Zaldúa recordó que “lo recaudado con la venta de esos ejemplares la familia optó por donar el efectivo a alguna institución social y cultural”.
“Se pusieron en contacto con nosotros, y ellos optaron por dejarnos libros para vender y recaudar dinero”, pero además “lo ya recaudado también fue donado para la biblioteca”, dijo Zaldúa. “Los integrantes de la comisión consideramos este hecho como algo muy importante, porque la donación fue muy grande y siempre fuimos muy agradecidos con toda la familia de Fiandra”. Además, la donación “nos dio mayor responsabilidad para alcanzar el objetivo de la construcción del salón”, consideró Zaldúa.
“Cuando surgieron los convenios sociales con el MTOP comenzamos todo el trámite, pero no se pudieron realizar más rápido de lo que pensábamos porque la denominación de Patrimonio Histórico Nacional en 2023 trajo consigo un montón de trámites burocráticos, dado que para poder presentar cualquier cambio debe pasar por distintas oficinas y comisiones de patrimonio”, recordó Zaldúa
Finalmente, el día de la firma llegó el jueves 19. “En primera instancia, el MTOP brinda dos millones de pesos, más la contrapartida que debemos darle nosotros como institución”. Apenas llegue el dinero “comenzaremos con la primera parte de la obra, que de alguna manera será la construcción de toda la estructura de la sala”, indicó Zaldúa.
“En un segundo convenio se le agregará lo que sea necesario”, dijo el presidente de la comisión, y continuó: “Con esto comenzaremos a funcionar y quizás hasta podemos recaudar en algunos eventos específicos. El espacio tendrá un escenario con las medidas correspondientes, con un lugar cómodo para los artistas. La capacidad será muy buena”, concluyó.