La reciente circulación de una propuesta para reconvertir antiguas garitas policiales en espacios comunitarios de Montevideo reactivó una discusión que, según sostiene el arquitecto Gabriel Terrasa, tiene antecedentes claros y documentados. En diálogo con la diaria, el profesional afirmó que un proyecto con ese mismo enfoque fue presentado por él en 2020, en el marco de la performance artística Ghierra Intendente, y que su trabajo vuelve hoy a ponerse en agenda sin que se reconozca ese recorrido previo.
Terrasa, arquitecto formado en Uruguay y España, explicó que su vínculo con los proyectos urbanos comienza en su etapa como estudiante. “En nuestro último año de carrera, en 1995, realizamos un proyecto de tren elevado que abordaba problemas de movilidad en la ciudad. 30 años después, esa discusión sigue vigente”, señaló.
Tras residir más de una década en España -donde se recibió nuevamente como arquitecto, realizó posgrados y trabajó en distintas ciudades- Terrasa regresó a Uruguay en 2012. “Barcelona fue una referencia enorme en términos de urbanismo y movilidad. Muchas de esas vivencias las transformé en ideas para Montevideo”, explicó.
En 2015 fue invitado a participar de la exposición Somos ciudad, una plataforma impulsada por Alfredo Ghierra que reunió a arquitectos, urbanistas y artistas con el objetivo de generar una discusión amplia sobre el futuro urbano de Montevideo. La iniciativa tuvo una segunda edición en 2020, coincidiendo con las elecciones departamentales, y se realizó en el Espacio de Arte Contemporáneo (EAC), pese a las restricciones sanitarias de la pandemia. “La muestra de 2020 fue un desafío enorme, pero se concretó con respaldo institucional y una documentación muy sólida”, recordó Terrasa. Detalló que la exposición contó con el apoyo del Ministerio de Educación y Cultura, el Banco Interamericano de Desarrollo, el Centro Cultural de España y empresas privadas, entre otros actores.
En esa instancia, el arquitecto presentó dos proyectos: el Tranvía Circular de Montevideo, orientado a mejorar la movilidad del Centro y la Ciudad Vieja mediante un sistema de transporte de superficie y un parque lineal, y el proyecto de reciclaje de las garitas policiales, centrado en la recuperación de estas pequeñas estructuras art déco hoy en desuso. “El proyecto de reciclaje de garitas se presentó formalmente en setiembre de 2020. Está publicado, documentado y forma parte de un catálogo impreso que reúne todos los proyectos de la muestra, con memorias, planos, imágenes y autorías claramente identificadas”, afirmó.
Explicó que su propuesta surgió del relevamiento de distintas garitas abandonadas en la ciudad y de la preocupación por el deterioro de este patrimonio menor. “Tener desperdigadas por Montevideo muchas obras del art déco vandalizadas y abandonadas me parecía, y me sigue pareciendo, completamente absurdo”, sostuvo.
La iniciativa propone resignificar estas estructuras mediante una intervención de bajo impacto, incorporando un volumen transparente adosado a la construcción original, sin alterar su materialidad. “La idea era generar un punto de referencia barrial, un espacio de encuentro, con wifi gratuito, información para vecinos y turistas, y una mejora real del espacio público”, puntualizó.
El proyecto incluía, además, criterios de sustentabilidad energética. “Planteamos que la garita se autoabasteciera con energía eólica a través de una hélice helicoidal. No como un gesto estético, sino como parte de una lógica de ciudad más responsable”, detalló.
Un proyecto que vuelve a circular
El autor del proyecto contó que, a fines de noviembre de 2025, comenzó a recibir mensajes alertándolo sobre la difusión de una propuesta muy similar a la suya, presentada como nueva. “Me llegaron mensajes no sólo de amigos, sino también de colegas, del presidente de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay y de profesionales que habían participado de la muestra de 2020”, agregó. Para el arquitecto, las similitudes no se limitan a una idea general. “No se trata de una coincidencia conceptual: es la garita exacta, en la misma esquina, con una intervención volumétrica casi idéntica, materiales transparentes similares, la misma fuente de energía y un enfoque de uso equivalente”, afirmó.
Subrayó que su proyecto había sido presentado públicamente y que quienes participaron de aquella exposición conocían su trabajo. “No se trata de una idea abstracta ni de una inspiración lejana. Es un proyecto concreto, con ubicación específica y documentación accesible”, sostuvo.
Consultado sobre el debate que se abre en torno a la autoría y la circulación de ideas en el urbanismo contemporáneo, el profesional fue crítico con el rol de las redes sociales. “No son el lugar para discutir proyectos serios de ciudad. Hay ruido, desinformación y simplificación. Un posteo viral no genera certidumbres”, afirmó.
En ese sentido, defendió los ámbitos institucionales y profesionales como espacios legítimos para el debate urbano. “La Facultad de Arquitectura, las intendencias, la Sociedad de Arquitectos y las exposiciones documentadas son los lugares donde estas ideas deben discutirse y quedar registradas”, señaló. “El reconocimiento de los procesos colectivos y de las instancias públicas donde se gestan los proyectos es fundamental. Sin documentación, sin respaldo y sin ética profesional, se pierde la posibilidad de un debate serio”, agregó. Más allá del conflicto, Terrasa reconoció que la reaparición del tema confirma la vigencia de la discusión sobre las garitas policiales. “Si una idea vuelve a circular en otro contexto y con mayor visibilidad, puede ser positivo. Permite que llegue a otros públicos y reactive el debate”, reflexionó. Sin embargo, advirtió que también hay desventajas. “Lo que se pierde cuando no se reconoce el trabajo previo es la dignidad intelectual. Simplificar un proyecto ajeno y presentarlo como nuevo inhibe cualquier discusión profunda”, sostuvo. A cinco años de su presentación, el arquitecto considera que su proyecto aún no llegó a los decisores con capacidad de llevarlo adelante. “Quizás esta situación permita que el proyecto original vuelva a ponerse sobre la mesa, con su contexto, su historia y su autoría. Eso sería, al menos, una forma de transformar un episodio incómodo en una oportunidad”, concluyó.
La otra postura
Para contextualizar la situación, la diaria consultó nuevamente a Sebastián Blanco, director de Complot, quien indicó que la coincidencia entre proyectos no constituye plagio y que su equipo viene trabajando en ideas para garitas desde 2018. Como evidencia, mostró un mapeo realizado al inicio de su investigación, además de recordar que realizaron un proyecto de punto de deportes para McDonald's, aunque finalmente no prosperó. “Pensar en las garitas y agregar un módulo es un ejercicio creativo bastante obvio. Nuestro enfoque está conectado con otra filosofía, centrada en transformar un lugar de vigilancia en un espacio de convivencia y naturaleza. No hay intención de lucro ni de apropiación de ideas ajenas”, afirmó Blanco. Además, señaló que cualquier eventual conflicto legal deberá resolverse judicialmente.