Leonardo Pollo Hernández será el guía de un recorrido inmersivo por la Ciudad Vieja y el Centro que tendrá lugar el sábado 5 de setiembre y saldrá a las 11.00 desde la plaza Matriz. ¿Qué puede contar una vidriera? Hernández explicará por qué la elección del trayecto no es antojadiza, cómo desde la Matriz hasta 18 de Julio y Yi, “a principios del siglo XX y hasta terminando los 80, esa era la zona comercial por excelencia en Montevideo”. Las entradas están en venta por Redtickets a $ 770 (hay 2x1 con la diaria).
¿Qué historias esconden un café, una tienda tradicional, el nombre de una grifa conocida? Marcas y memorias invita a descubrir el patrimonio comercial y cultural de Montevideo desde la perspectiva de la moda, los bares, los comercios y sus protagonistas. A ritmo de paseo, se propone revelar cómo los hábitos de consumo, el diseño y las tendencias también construyen la identidad de una ciudad.
La producción está a cargo de Domo Silent, por lo que cada participante recorrerá las calles con auriculares inalámbricos, escuchando relatos, anécdotas y documentos sonoros.
Detrás de la etiqueta
Pollo Hernández no sale de su asombro cuando cuenta cómo empezó: “Fue todo muy de golpe. Me hice viral y, al toque, me contactaron de la emisora Del Sol y tuve una columna en Pueblo fantasma, en la que hablaba de historias de marcas y de prendas. Después salté a Canal 4 –tengo una columna en Telenoche, que sale los sábados de noche– y desde hace un año estoy en Ola streaming, en Océano. Hice también un espectáculo en Magnolio Sala, donde abordaba mi historia, porque es bastante particular. Yo me hice viral a los 49 años, me convertí en influencer a los 50”, resume. Hernández tiene 53 años y una herencia familiar ligada a la indumentaria. Por interés personal fue tirando del hilo hasta dedicarse sobre todo al storytelling de prendas: “Lo que hago es contarte la historia de una prenda y de una marca”, traduce.
En este formato, transitando por carteles y escaparates, concretará una idea que le propuso el equipo de Domo Silent y que armaron en colaboración, en el período delimitado: un conjunto cercano a los 15 comercios tradicionales uruguayos, donde hay tiendas por departamentos, una joyería y óptica que fue insignia en América del Sur, restaurantes, heladerías, cafés y la primera cadena de hamburgueserías que se instaló en el país. “Contamos sobre íconos de nuestra ciudad que transformaron de alguna forma la cultura de compras en Montevideo en su momento, hasta que llegaron los shoppings. La historia está ahí, y contamos anécdotas de diferentes lugares”.
Consultado sobre las fuentes a las que recurrió, el experto indicó que “fueron varios los datos difíciles de conseguir”, pero valoró el trabajo del historiador Alejandro Giménez, que se encarga de cotejar los recuerdos y relatos que estructuran el recorrido “con fechas, con direcciones, con un mapeo”.
Libros, moda e historia del arte
El lunes 31 de agosto a las 19.00, en la librería Feltrinelli (Sarandí 675), está previsto el encuentro “Libros e historia del arte: nuevas narrativas entre la moda y la cultura contemporánea”, un conversatorio con Francesca Giulia Tavanti, historiadora del arte, curadora y directora de Educación de Istituto Marangoni Firenze. A partir de su recorrido en el mundo del arte contemporáneo, la educación y la curaduría, se propone reflexionar sobre la historia del arte como herramienta para comprender el presente, el diálogo entre moda, diseño, cine y otras disciplinas creativas, y el papel de los libros y la investigación en la construcción de nuevas narrativas culturales. La charla será moderada por la periodista Alejandra Pintos.
En el Istituto Marangoni Firenze, donde lidera el desarrollo académico de programas enfocados en la innovación, la creatividad y el trabajo interdisciplinario, Tavanti afianza una trayectoria desarrollada en la intersección entre el arte, la moda, el diseño y la cultura contemporánea. Ha colaborado con importantes instituciones culturales, galerías y festivales internacionales, y desde hace más de una década forma a estudiantes en diversas áreas. En Marangoni ha impulsado proyectos vinculados a la moda digital, la dirección de arte, el diseño de experiencias y la gestión de eventos, además de hacer colaboraciones con reconocidas marcas de lujo y con el distrito manufacturero de la Toscana. Además, es directora artística de los Fashion Shows que organiza la institución educativa, y allí explora nuevas formas de exhibir y comunicar la creatividad contemporánea.
Clases de arte amenizadas en Lab Viejo Pancho
El jueves 3 de setiembre a las 19.30 se realizará un nuevo encuentro en el Laboratorio Viejo Pancho, que será un cierre de ciclo. “Por una noche, la mesa de trabajo del taller se transforma en mesa de comensales, de intercambio, de diálogo y de encuentro”, adelanta María José Ferrere, quien conducirá un recorrido “por una serie de artistas que traen al arte contemporáneo algo de su ancestralidad: saberes, memorias, cosmovisiones, prácticas, espiritualidad, territorios y formas de conocimiento heredadas. Artistas que, desde distintos lugares y a través de lenguajes muy diferentes, ponen en diálogo esos saberes con el presente: Jeffrey Gibson, Sara Flores, Wangechi Mutu y Santiago Yahuarcani”. Para reservar hay que escribir al 094295005. La experiencia cuesta $ 1.200 en la opción presencial, que se llevará a cabo en el barrio de Pocitos (hay 50% de descuento para el amigo que acompaña) y $ 600 para la opción online, otra forma de compartir la mesa a la distancia (que Ferrere inició cuando viajó a Japón).
“Desde hace un poco más de un año tengo el lab”, cuenta la artista. “Vengo del FAC, mi última y actual formación con [Fernando] López Lage”. Para promocionar el espacio, comenzó dando charlas con proyector, que tuvieron mucho éxito, y cada tanto organiza cenas de artistas. El próximo encuentro redondeará un lab de cuatro encuentros vinculados a los procesos del acto creativo. “Esta casa tiene una cocina enorme –antes era Petit Gourmet–, la gente conoce el lugar, entonces es propicio”, observa. Cada vez que cita a estas mesa-lab cocina, arma una picada, sirve un vino y toma reservas de hasta 15 personas. Plantea un tema por encuentro y trata de hilar una historia con figuras contemporáneas: “Empecé a invitar artistas, y en los últimos dos vinieron a hacer una pequeña presentación, al final, Alejandro Cruz y María Torrendell”, cuenta.
Una vez que termine este ciclo, Ferrere anunciará el siguiente, con obras de la Bienal de Venecia. El espacio-taller de la artista sirvió también, con colegas invitados, para albergar clases de serigrafía, vidrio y, próximamente, uno de pintura.