El martes de la semana pasada Espacio Rodala recibió a vecinos de Ciudad Vieja para discutir sobre el futuro de un barrio donde convergen viviendas, comercios, oficinas, espacios culturales y edificios patrimoniales, pero también problemas cotidianos vinculados al tránsito, la limpieza y los distintos usos del espacio público.
El encuentro, denominado Diálogo por Ciudad Vieja, forma parte del proceso de revisión del Plan Especial del barrio. La instancia fue abierta a la ciudadanía y, en esta oportunidad, puso el foco territorial en el entorno de la calle Reconquista y la plaza España, en el marco de las reuniones de proximidad que la Intendencia de Montevideo (IM) prevé desarrollar en distintos sectores. Participaron la directora de Planificación de la IM, María José Iglesias, junto con integrantes de su equipo, la alcaldesa del Municipio B, Patricia Soria, y vecinos.
La discusión partió de los avances del diagnóstico elaborado por la comuna y se organizó en mesas temáticas sobre vivienda, patrimonio y cultura; economía, trabajo y turismo, y espacio público, movilidad y ambiente. La discusión puso sobre la mesa distintas preocupaciones sobre el futuro del barrio y sobre las condiciones que debería establecer el nuevo plan.
la diaria participó en el encuentro y conversó con autoridades, vecinos y organizaciones que forman parte de la discusión para conocer qué transformaciones esperan para el barrio y qué lugar tendrán esos planteos en la revisión del Plan Especial.
Iglesias señaló que el objetivo es actualizar un instrumento que tiene más de dos décadas y que debe responder a las transformaciones que atravesó el barrio. La revisión, explicó, busca integrar la recuperación de inmuebles y el crecimiento de la población residente con la protección patrimonial, la calidad urbana y la permanencia de quienes ya viven en el barrio. “La inversión no es un objetivo en sí mismo: es una herramienta para recuperar la ciudad”, sostuvo la directora de Planificación. En ese sentido, la IM pretende generar las condiciones adecuadas para que los inmuebles vacantes, subutilizados o deteriorados vuelvan a incorporarse a la vida urbana, ya sea como viviendas, en actividades económicas, culturales u otros usos.
La directora destacó además que, aunque las instancias participativas están previstas por la normativa, la actual administración decidió ampliar el proceso con reuniones de proximidad y encuentros específicos para acercar la discusión a quienes viven y trabajan en Ciudad Vieja.
Qué barrio quieren los vecinos
Entre los vecinos, la recuperación del barrio no causa necesariamente rechazo, pero sí suscita distintas preguntas sobre cómo llevarla adelante. Norberto Salsamendi, que vive en la zona desde 2021 y trabaja allí desde 2017, considera positiva la llegada de nuevas actividades y de más población. Desde su doble condición de vecino y comerciante, entiende que todavía hay espacios que pueden aprovecharse mejor y destaca el movimiento que se ha generado durante los fines de semana.
“Siempre es bienvenido que venga más gente, que se aprovechen los espacios de acá”, señaló Salsamendi, quien también valoró iniciativas como Sábados en Ciudad Vieja. A su entender, la recuperación de determinadas áreas puede generar más actividad, aunque advirtió que una mayor población también traerá nuevas demandas, especialmente en materia de tránsito y limpieza.
Salsamendi también señaló la necesidad de encontrar un equilibrio entre la conservación del patrimonio y la incorporación de nuevas intervenciones. Destacó que Ciudad Vieja tiene recursos que podrían aprovecharse más allá del turismo, como los museos y otros espacios culturales, para atraer a los propios montevideanos.
La mirada de Gastón Barreto parte de una preocupación diferente. Aunque también valoró la recuperación de inmuebles, alertó de que determinadas decisiones urbanísticas podrían modificar la escala y la dinámica del barrio. “Si, por ejemplo, flexibilizan la normativa en cuanto a las alturas máximas de construcción y empiezan a levantar torres, el efecto va a ser totalmente negativo”, afirmó.
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Barreto teme que una mayor presión inmobiliaria derive en apartamentos vacíos, alquileres temporarios y un aumento de los precios. También cuestionó el impacto que podrían tener nuevas construcciones sobre las sombras, las vistas y la circulación del aire. Frente a este escenario, planteó que los inmuebles de propiedad pública podrían jugar un papel en la ampliación de la oferta de vivienda sin profundizar la especulación privada.
El destino del suelo público aparece de forma todavía más concreta en la discusión sobre el Neptuno. Néstor Episcopo Caporales, integrante de Abriendo el Neptuno –un colectivo que reúne a vecinos y organizaciones que reclaman mantener el predio donde funcionara el desaparecido club como un espacio público y comunitario–, explicó que sostienen desde 2020 una propuesta para darle distintos usos deportivos, educativos, culturales, socioproductivos y recreativos.
El planteo no es nuevo. Episcopo Caporales señaló que desde la primera asamblea del colectivo, en mayo de 2020, hubo distintas instancias de diálogo con la IM, aunque, según sostuvo, no se llegó a un proyecto que recogiera sus principales planteos. La propuesta incluye usos deportivos, educativos, culturales, socioproductivos y recreativos. “Lo que planteamos es que el suelo siga siendo público, que sea un proyecto público para el barrio y para la comunidad”, explicó.
El representante de Abriendo el Neptuno sostuvo que la organización volvió a presentar su propuesta durante este proceso, pero que todavía no recibió compromisos concretos sobre el futuro del predio. Además de plantear que sea incorporado a la revisión del Plan Ciudad Vieja, reclamó una mesa de trabajo específica con la comuna y una devolución sobre los aportes realizados. El colectivo busca, al mismo tiempo, que ese espacio de diálogo tenga continuidad, con plazos y responsabilidades definidos, para que el proceso pueda derivar en decisiones claras sobre el futuro del predio.
Las diferencias entre estas miradas también aparecen cuando la discusión baja de las grandes transformaciones a los problemas cotidianos. Barreto señaló el tránsito, el estacionamiento, las motos en las peatonales y los ruidos molestos como algunos de los principales problemas de convivencia. Salsamendi, por su parte, agregó la situación de las personas en calle, la movilidad y la limpieza, aunque destacó que en este último caso existe un canal de comunicación con el gobierno departamental que, según dijo, permite resolver rápidamente algunos reclamos.
En tanto, Barreto señaló que el problema del tránsito está directamente relacionado con la organización del espacio. Cuestionó que el límite del estacionamiento tarifado incentive la concentración de vehículos en las zonas gratuitas y sostuvo que el nuevo plan debería considerar infraestructura, tarifas y transporte colectivo.
La preocupación por la movilidad también aparece en la mirada de Salsamendi, quien advirtió que una mayor actividad y una eventual llegada de nuevos residentes traerán consigo más movimiento. Sin embargo, no considera que eso sea necesariamente negativo y entiende que el desafío está en acompañar ese crecimiento con mejores condiciones urbanas.
Por su parte, Iglesias explicó que parte del desafío consiste en articular estas distintas dimensiones. El Plan Ciudad Vieja no se limitará a definir qué edificios se conservan, sino que deberá establecer herramientas que permitan compatibilizar protección patrimonial, recuperación edilicia y transformación urbana. En el caso de la plaza España, agregó, existe además un potencial de mejora y calificación del espacio público que deberá ser analizado desde una mirada integral.
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En ese cruce entre recuperación y transformación aparece uno de los principales desafíos del nuevo plan: Ciudad Vieja es un territorio donde se superponen residencia, trabajo, comercio, turismo, cultura y actividades institucionales, por lo que las decisiones en un área pueden tener efectos sobre las demás.
El proceso continuará con nuevas instancias de participación con vecinos, comerciantes, colectivos que defienden el patrimonio, actores culturales e inversores. Los aportes serán sistematizados e incorporados al diagnóstico para determinar cuáles requieren cambios normativos, cuáles nuevas herramientas de gestión y cuáles pueden traducirse en proyectos concretos. La siguiente etapa será la puesta de manifiesto, durante la cual los avances del plan estarán disponibles para toda la población durante 30 días. Posteriormente, se abrirá la instancia de audiencia pública y el proceso formal de aprobación que culminará en la Junta Departamental.
El desafío para los vecinos y las organizaciones será que estos aportes tengan una traducción concreta en ese recorrido. “La participación tiene sentido justamente si permite pasar de las preocupaciones expresadas a decisiones”, cerró Iglesias.
La próxima reunión está programada para este 27 de agosto, únicamente por invitación, dirigida a desarrolladores inversores; de la misma forma se desarrollará otra el 3 de setiembre, con comerciantes. Para consultar actualizaciones de agenda: https://montevideo.gub.uy/tipo/area-tematica/planificacion/ordenamiento-territorial/planes-especiales-yo-patrimoniales/revision-del-plan-especial-ciudad-vieja
MVOT propone pensar la ciudad desde la equidad, la accesibilidad y los cuidados
Este miércoles se llevará adelante el conversatorio “Fortalecimiento de la perspectiva de género en la planificación territorial”. La actividad, organizada por el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, a través de la Dirección Nacional de Ordenamiento Territorial (Dinot) y la Unidad Especializada de Género, con el acompañamiento del Instituto Nacional de las Mujeres, será de 10.00 a 12.00, en la Agencia Nacional de Vivienda (Cerrito 400, esquina Zabala).
La actividad buscará reflexionar sobre cómo incorporar la perspectiva de género desde el inicio de los procesos de planificación y en los instrumentos de ordenamiento territorial, con una mirada que contemple las distintas necesidades de quienes habitan.
La titular de la Dinot, Paola Florio, explicó: “Pensar desde la mirada de género trasciende el pensar en un ordenamiento territorial para las mujeres; es pensar una ciudad liberada, equitativa, accesible, en donde las distribuciones se den de una manera acorde a las necesidades de su población y a quienes las habitan”.
Planteó que las transformaciones sociales y demográficas hacen necesario revisar la forma en que se planifican actualmente los territorios.
Uno de los aspectos que estarán sobre la mesa será la movilidad. Florio explicó que los desplazamientos cotidianos no se limitan al recorrido entre la casa y el trabajo, como tradicionalmente se ha analizado, sino que incluyen múltiples trayectos vinculados a las tareas de cuidado y a las actividades de la vida diaria, de las que en su mayoría continúan encargándose las mujeres.
La planificación territorial también debe contemplar las situaciones de vulnerabilidad y los efectos del cambio climático, especialmente en zonas inundables.
Por otra parte, Florio señaló que muchas ciudades fueron construidas colocando en el centro al auto, y planteó la necesidad de generar mejores condiciones para quienes se desplazan de otras formas.
