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Buena suerte, diviértete, no mueras.

Las recomendaciones de críticos de la diaria para el Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay

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Guía para el evento que organiza Cinemateca y se extiende por más de una semana.

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El lunes, con la exhibición de Un cabo suelto, la comedia dirigida por Daniel Hendler, comenzará la edición 44 del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, también conocido como “festival de Cinemateca” o simplemente “el festival de cine” para los miles de espectadores que participan en un evento central en la actividad cultural uruguaya y que desde hace décadas anima la Semana de Turismo.

A la ampliación de salas y espacios que trae la edición 2026 del festival se ha sumado La sala imaginaria, un programa concebido en torno al evento que se emite por el canal de streaming de TV Ciudad, conducido por Jorge Temponi y Soledad Castro Lazaroff.

Lo que sigue son las recomendaciones y apuestas de los críticos habituales de cine en este medio.

Buena suerte, diviértete, no mueras

El director estadounidense Gore Verbinski debutó en 1997 con Un ratoncito duro de cazar (imposible no recordarlo con la voz de Humberto de Vargas en la tanda de Canal 10), en el que logró lo imposible: transformar el dibujo animado Tom y Jerry en una película con actores de carne y hueso. Después llegaría la versión yanqui de La llamada (o El aro) y las tres primeras películas de la saga Piratas del Caribe. También tuvo a Nicolas Cage haciendo de meteorólogo y a Johnny Depp poniéndole voz a un camaleón. Estuvo nueve años sin estrenos y ahora vuelve con Sam Rockwell a la cabeza de un grupo de voluntarios que intentarán derrotar a una inteligencia artificial (IA). La filmografía de Verbinski suele ser, como mínimo, digna de atención, al igual que la de Rockwell. Si a eso le sumamos un enemigo perfecto, tenemos una combinación ineludible. IA

La voz de Hind

Con toda la subjetividad que tiene cualquier intento de elegir lo mejor del séptimo arte, esta película llega con suficientes galardones para cubrir el margen de error. La voz de Hind tuvo ocho reconocimientos en el último Festival Internacional de Cine de Venecia, uno de ellos el Gran Premio del Jurado. Más cerca en el tiempo, acabamos de verla competir en la categoría de Película Internacional en los Oscar, donde participó en representación de Túnez. Esto se explica por la nacionalidad de su directora, Kaouther ben Hania. Sin embargo, la acción transcurre en Gaza y está basada en el asesinato de una niña palestina de cinco años por parte de la milicia israelí. La película utiliza las grabaciones reales de las conversaciones telefónicas que tuvo la niña mientras pedía ayuda desde el automóvil que compartía con los cadáveres de su familia. La incomodidad del hecho no hace que esta historia sea evitable, sino todo lo contrario. IA

Si pudiera te patearía.

Si pudiera, te patearía

Las películas con nominaciones al Oscar suelen llegar, más tarde o más temprano, a las pantallas de cine. Entre la tanda de las tardías se encuentra este drama dirigido por Mary Bronstein y protagonizado por Rose Byrne, que fue nominada como Mejor actriz en Hollywood y ganó el Oso de Plata en Berlín, entre otros palmarés, por el papel de una psicóloga y madre abnegada que, en medio de una sucesión de penurias, sufre continuos ataques de ansiedad. Un hecho simpático dentro de esta historia es que la protagonista tiene su propio terapeuta y lo caracteriza Conan O’Brien, quien hizo referencia a esto durante su monólogo en la pasada entrega de los Premios de la Academia. IA

Resurrection

Con solo dos largometrajes en su haber (Kaili Blues y Long Distant Journey into Night), el chino Bi Gan se consolidó como una de las miradas más auténticas e irrepetibles del cine contemporáneo. Se suele mencionar la maestría técnica de sus planos secuencia, pero quedarnos en esto sería solo acariciar la parte de la conquista estética y tecnológica y no la complejidad narrativa y filosófica que aguarda debajo. El cine de Bi Gan es uno de los que mejor ha logrado captar la verdadera dimensión del espacio (por ejemplo, en los larguísimos viajes del protagonista de Kaili Blues, en los que se combinan motos, camiones y botes, conectando pueblos y comunidades dispersas en un mapa que, como en las películas de Jia Zhangke, está en perpetuo estado de mutación, borramiento y reinvención), pero de una manera en que distancia y tiempo se continúan y confunden, como en una banda de Moebius. En su universo, el tiempo es sincrónico y los que parecen ser distintos personajes se revelan como varias versiones de uno mismo, distintas instancias fantasmales de cómo los otros viven dentro de los recuerdos y sueños de alguien. Son definitivamente películas que exigen ser vistas al menos dos veces, una para sentir y otra para entender (la segunda vez que vi Long Distant Journey into Light lo hice con una libreta, y la tarea detectivesca del protagonista se continuaba con la mía del otro lado de la pantalla). La tagline de Resurrection, catalogada como “ciencia ficción épica”, es “Mejor ser un cadáver y soñar que estar vivo y no soñar”, lo que promete un aún mayor ahondamiento en esta fusión total de tiempo y espacio, individualidad y exterioridad. AAK

Romería.

Romería

Entre Verano 1993 y Carta a mi madre para mi hijo, la directora Carla Simón emprendía la búsqueda sobre su pasado, la turbia melaza de silencios en la que buceó de niña cuando necesitaba averiguar qué había sucedido con sus padres, ambos fallecidos en los picos de contagio de la epidemia del SIDA. En vez de indagar y exponer este drama como una mera autobiografía documental (un total cliché dentro del mundo festivalero), tomó el camino de ficcionalizar los recuerdos, desmontarlos, colocarlos en otros actores. Romería se siente como el final de este camino. Simón coloca una nueva protagonista/alter ego que se lanza a desentrañar los pormenores familiares de la muerte, vergüenza y ocultamiento de su linaje. Hay momentos en que parece que hace trampa al dispositivo que había creado, al escenificar recuerdos que debían quedar en el terreno de lo soterrado o imaginario, pero en esa recreación (y en su voluntad de “crear” a sus padres para verlos una vez más), se filtra su fino ojo para captar microdetalles de lo familiar y lo provincial (en este caso, los azules profundos de la ciudad costera de Vigo). AAK

Dos fiscales.

Dos fiscales

Algo interesante del ucraniano Sergei Loznitsa es su identidad partida entre el enfoque maquínico de recuperación/remontaje de archivo (casi guiado con nociones matemáticas sobre duraciones de plano y con un particular interés de agregar sonido a algo que en su versión original era mudo, como su increíble recreación del sitio de Leningrado en Blockade) y sus ficciones guiadas por una furia grotesca colindante con la misantropía, donde los personajes, como el de My Joy, circulan en un laberinto soviético en el que cada camino es peor que el otro. Dos fiscales (ambientada en el período más álgido de las purgas internas del stalinismo) lleva la historia de un hombre que investiga un caso de corrupción interna dentro de la policía secreta, lo que promete, al menos de lejos, un grado aún mayor de inmersión en la picadora de carne de la Unión Soviética. AAK

MACDO

México, navidad de 1997. Un homevideo se desmonta en varias subcapas metanarrativas, en las que se exponen conflictos de clase (las empleadas encargadas de filmar la cena de Nochebuena) y donde el formato de autoficción de found footage familiar entra a polinizarse con la telenovela, que también, a su manera, es otro significante fuerte de lo mexicano. Detrás de la conquista de Hollywood por parte de renombrados cineastas y técnicos, e incluso detrás de figuras poderosas y mefistofélicas como Carlos Reygadas y Amat Escalante (que es coproductor de este film), aparece otro cine mexicano posible, que hace de su pequeñez y reducido presupuesto un terreno sin ataduras para la experimentación. AAK

Nuestra tierra.

Nuestra tierra

Van nueve años desde Zama, el anterior largometraje de Lucrecia Martel. Durante todo ese tiempo la directora argentina trabajó en este documental que tiene como punto de partida el asesinato, en 2009, de Javier Chocobar, líder de la comunidad indígena de Chustagasta, y el tardío juicio, en 2018, a los culpables. Se la viene describiendo como una maravilla, cargada de poesía y de la visión inquisidora y profunda que aprendimos a esperar de esta enorme cineasta, y que configura, además, una reflexión empática, amorosa, sobre la identidad, la comunidad, la voz resonante de quienes no suelen ocupar las pantallas y mucho menos redactar la historia. GAP

Hoja seca

Hace cuatro años Aleksandre Koberidze nos maravilló con su original, extraña y tierna ¿Qué vemos cuando miramos el cielo? Esta nueva película, de tres horas de duración, fue rodada con un celular de 2008, con una resolución de 144 píxeles (más baja que la de un viejo DVD), la misma con que había rodado su ópera prima Let the Summer Never Come Again (2017). En aquel momento pudo haber optado por esa cámara porque no tenía otra, pero luego del prestigio de sus dos primeros largometrajes, estaba totalmente habilitado para hacerse de un smartphone más potente, con lo que queda claro que se trata de una opción. Según el boletín del festival, algunas de las imágenes pixeladas “recuerdan a los paisajes al aire libre de Claude Monet”. La anécdota involucra a una persona desaparecida y la visita, en su búsqueda, a una serie de estadios de fútbol, cada una vinculada con una situación. Podemos anticipar que ese pretexto futbolero, aparte de reflejar una pasión nacional georgiana, es la puerta de entrada para la poética y el humor tan personales de ese valioso cineasta. GAP

Pin de Fartie.

Pin de Fartie

El argentino Alejo Moguillansky es uno de los cuatro socios de El Pampero Cine, un pequeño reducto de donde ha emanado buena parte del cine más original que se haya hecho en los últimos 20 años (piénsese en Mariano Llinás y Laura Citarella). Si El Pampero definió un estilo y una forma de concebir el cine que, incluso, trascienden el ámbito de la pequeña productora, se puede decir que Moguillansky es el que menos se encuadra en dicho estilo. Más radical en sus búsquedas y asumidamente erudito, algunas de sus películas –que son muy variadas– tuvieron como ideas motrices referencias al cineasta Michelangelo Antonioni, a los escritores Jorge Luis Borges y Alfred Jarry, al compositor Helmut Lachenmann y al poliartista Ai Weiwei. Ya había trabajado sobre una obra teatral de Samuel Beckett en Rockaby (2022), y regresa al irlandés en esta nueva entrega usando como punto de partida esa obra teatral fundamental que es Fin de fiesta (1957). La inversión irreverente de las letras del título original (Fin de partie) insinúa que no debe faltar el humor característico de Moguillansky. GAP

Rosebush Pruning

Los antecedentes de Karim Aïnouz incluyen dos de las más relevantes películas brasileñas de este siglo, su opera prima Madame Satã (2002) y la punzante La vida invisible de Eurídice Gusmão (2019), ambas lanzadas en Uruguay en el festival de Cinemateca. Imposible anticipar cómo le fue con la movida al cine anglófono, “estadounidense” pero con capital y ambientación europea. Está jugando en las ligas mayores: el guion de Rosebush Pruninges del griego Efthimis Filippou, colaborador habitual de Yorgos Lánthimos, el reparto incluye a Elle Fanning, Jamie Bell y Pamela Anderson, y al parecer es una adaptación libre del clásico italiano Las manos en los bolsillos (1966, de Marco Bellocchio). Se cuenta que, en su estreno en el Festival de Berlín, provocó discusiones y dividió opiniones. GAP

El mago Kremlin.

El mago de Kremlin

La llamada Euro-Hollywood (películas de producción europea con actores estadounidenses, habladas en inglés y dirigidas al mercado norteamericano) dejó muy poco de notable. Sin embargo, la firma del contundente y peculiar Olivier Assayas amerita un crédito importante. Y la historia es interesante. Se trata de la biografía semiimaginaria de un personaje claramente inspirado en Vladislav Surkov, destacado ayudante de Vladimir Putin que desempeñó un rol relevante en su ascenso a la actual posición de enorme poder. Jude Law hace de Putin, y el protagonista es Paul Dano, por lo que es una excelente ocasión para evaluar las antipáticas apreciaciones recientes de Quentin Tarantino sobre sus dotes actorales. GAP

Father Mother Sister Brother

Nueva obra antológica de Jim Jarmusch, como lo fueron sus clásicos Mystery Train (1989) y Una noche en la Tierra (1991). Cada una de las tres historias está ambientada en un país, los mismos que definen la coproducción de la película: Estados Unidos, Irlanda y Francia. Las tres involucran reencuentros entre parientes. En sus 45 años de carrera Jarmusch nunca hizo una película carente de encanto o personalidad y no hay por qué esperar otra cosa de esta. El reparto estelar incluye a su colaborador habitual Tom Waits, también a Adam Driver, Charlotte Rampling y Vicky Krieps. GAP

O fantasma da ópera

Virtualmente en cada festival de Cinemateca tenemos la oportunidad de ver alguna de las obras del veterano y siempre productivo cineasta brasileño Júlio Bressane, que acaba de cumplir 80 años. Su trayectoria empezó en el ámbito de udigrudi (underground brasuca) y jamás capituló ante la tentación de hacer un cine “normal”, sea en la forma narrativa, sea en la manera de actuar. Su cine es eminentemente poético, nunca desprovisto de la capacidad de provocar. Esta vez está representado por un cortometraje, O fantasma da ópera, codirigido con Rodrigo Lima. Se va a exhibir en la función de cortos de la sección Ojo con el Cine (películas que tienen en el cine mismo uno de sus ejes temáticos), junto a obras del uruguayo Nicolás Rodríguez, de la paraguaya Paz Encina y del argentino Javier Olivera. GAP

Directores múltiples

Radu Jude con Dracula y Plan Contraplan

Hay una nueva oleada de versiones arty de los clásicos de terror gótico (véase las realizaciones de Guillermo del Toro y Maggie Gyllenhal alrededor de Frankenstein, el Nosferatu de Robert Eggers y el previsiblemente horrible Dracula de Luc Besson). Este Dracula promete ser otra cosa. Su director, Radu Jude, es un excelente candidato al más importante cineasta del mundo en este momento, y otorga a la película, además, el mérito de estar hecha por un rumano (como el histórico Vlad Dracula) y rodada en la Transilvania de verdad. No es una nueva versión de la novela de Bram Stoker, sino que, según se dice, parte de ella para una disquisición humorístico-satírica centrada en un director de cine frustrado. Jude es crítico, irreverente y formalmente experimental y le gusta explorar formas baratas de producción como manera de preservar su independencia. Esta película hace prueba con la inteligencia artificial para la redacción de parte de la historia y la generación de algunas imágenes; hay quienes opinan que es el primer empleo cinematográfico significativo de este nuevo recurso.

Por si fuera poco, el Festival trae una dosis extra de Radu Jude, con su cortometraje Plan Contraplan, basado en las fotos que el periodista estadounidense Edward Serotta sacó de una Rumania social y económicamente estancada entre 1985 y 1987. Ocurre que mientras Serotta fotografiaba fue espiado por la policía secreta (Securitate), y él fue fotografiado. El “plano-contraplano” del título refiere a los juegos entre ambas series de imágenes. GAP

Seles x 03: The Bewilderment of Chile, _Gallega infernal y Nocturnos de Montevideo de mí misma

En The Bewilderment of Chile, Lucía Seles sale del universo de su pentalogía inconclusa (e interminable) del tenis, para ofrecer un nuevo microcosmos, en donde nos encontramos con una familia gallega, dueña de una confitería en La Plata, y todas las disputas y manías que se agitan en su interior. Pero mucho más que eso, The Bewil (como suele llamarle Lucía) también es una película sobre guitarras eléctricas, música clásica, basketball, veladoras y traiciones en el submundo de estaciones de ómnibus.

Después, otra película llamada Gallega infernal (de la que Seles solo dice “when una mujer ama una confitería”) y finalmente Nocturnos de Montevideo de mí misma. Viniendo de alguien a quien tan solo le tomó un par de visitas para convertirse en una figura de culto, una película en la que se filtran sus obsesiones montevideanas (¿con qué confiterías, galpones, salas de espera y nichos del Cementerio del Buceo nos encontraremos?) es un privilegio inédito, una especie de conquista a la inversa. Otra nueva oportunidad para Make Uruguay Selesiana Again. AAK

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