Cultura Ingresá
Cultura

Música de regreso a casa.

Foto: Difusión

Victoria Vera dirige a la Comedia Nacional en Música de regreso a casa

2 minutos de lectura
Contenido exclusivo con tu suscripción de pago

Una mujer conduce y emprende un viaje de introspección.

Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta
Registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

“Deja de mirar las redes / qué asco / Deja de mirar el móvil / Tomate un té matcha / de esos tuyos, el que quieras / Pero no compares más / tus tobillos o caderas [...] Deja ya de hacer fotos / solo es un puto pastel con frutos rojos”, canta la catalana Rigoberta Bandini en “Jesucrista Superstar”, uno de los temas que suenan en loop antes de que comience la función de Música de regreso a casa. Hace unos días, la Comedia Nacional, en diálogo con el ciclo Ellas en la Delmira, que visibiliza el trabajo de autoras nacionales, estrenó en la Sala Verdi esta obra de Victoria Vera que, sin ser un monólogo, explora las voces que acechan y contienen a una mujer en la crisis de la mediana edad.

Autora de El amor que nos tenemos y de Motivos para no hacer Hamlet, en su primer texto estrenado, Las actices (que dio a conocer en Festival Internacional de Artes Escénicas de 2012), Vera ponía reiteradamente en boca del elenco las preguntas: “¿Dónde está la poesía? ¿Dónde está la poesía? ¿Bajo el asiento de alguno de nuestros espectadores?”. Esta vez, al nombrar el término perimenopausia, vuelve a preguntarse adónde fue a parar la poesía.

Con Cómo llorar en una casa llena de niños Vera debutó en la dirección de un texto propio. Ahora es la primera vez que esta abogada, actriz egresada de la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático, técnica en dramaturgia y magíster internacional en Derechos de Infancia y Adolescencia, es convocada a dirigir el elenco oficial.

El espectáculo se divide en al menos tres zonas y tonos: un preámbulo, a cargo de Jimena Pérez, un soliloquio de Ella (Soledad Gilmet) al volante –rítmico y preciso, con ecos de la escritura del Jean Luc Lagarce de Yo estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia– y las visitas de quienes tuvieron un papel en su viaje, como sus padres, o que eventualmente se cruzan en su camino, sea una ginecóloga con visos de psicóloga, un bombero, un taxista astrólogo o la abuela de Moana.

“Hay noches que no sé si soy yo la que maneja el auto o si es el auto que me maneja a mí”, piensa esa mujer que sale de su oficina un viernes y enciende la radio mientras pretende llegar a un acto escolar de su hija y evalúa que quizás lo más significativo de su vida ya pasó. Su vehículo es rojo y en escena los tubos led se encienden y se apagan en un código que los cogeneracionales de la dramaturgia podrán entender como un guiño a la serie El auto fantástico.

Así como en textos anteriores de Vera aparecían citas pop, como Peter Pan, en este las referencias se expanden a la serie adolescente Beverly Hills 90210. La ensoñación de telenovela identifica en determinado momento a la protagonista de la pieza con el personaje de Brenda (Shannen Doherty), seducida por Dylan (Luke Perry, aquí Leandro Núñez), que a su vez tomaba a James Dean como modelo de galán rebelde.

Aunque el programa de mano previene que la conductora no llegará nunca a destino, su tránsito es todo menos grave: la melancolía que puede transmitir un título que replica un antiguo programa radial y el repaso de expectativas y logros se equilibra con humor, coreografías y un alineado trabajo grupal.

Música de regreso a casa. Miércoles a las 18.00, de jueves a sábado a las 20.00 y domingos a las 17.00 en la sala Verdi. Entradas $ 550. 2x1 para la diaria. Menores de 21 años, gratis los viernes; mayores de 60 años, gratis los domingos y feriados.

¿Tenés algún aporte para hacer?

Valoramos cualquier aporte aclaratorio que quieras realizar sobre el artículo que acabás de leer, podés hacerlo completando este formulario.

¿Te interesa la cultura?
None
Suscribite
¿Te interesa la cultura?
Recibí la newsletter de Cultura en tu email todos los viernes
Recibir
Este artículo está guardado para leer después en tu lista de lectura
¿Terminaste de leerlo?
Guardaste este artículo como favorito en tu lista de lectura