¿Cómo sería un mundo con los roles de género invertidos? No se limitaría a un cambio en la ropa, a quién carga con el mayor peso de la crianza o a quién hace más cosas en la casa; estaríamos ante una reconfiguración total de la historia, la psicología y las estructuras de poder. Hacer este ejercicio, además de revolucionario, resulta revelador y nos obliga a revisar en detalle lo que hoy consideramos “natural”: el poder político y económico, el lenguaje y la cultura, las dinámicas sociales, la vida laboral y familiar y la sexualidad se invertirían.
Este universo es el que plantea la sátira Ladies First. Dirigida por Thea Sharrock (Yo antes de ti) y protagonizada por el enorme comediante inglés Sacha Baron Cohen (Borat), Rosamund Pike (Saltburn) y Emily Mortimer (Jay Kelly), es una adaptación estadounidense del éxito francés Je ne suis pas un homme facile. Damien (Baron Cohen) encarna al vivo retrato del machismo y la misoginia en el mundo corporativo. Como alto ejecutivo a punto de convertirse en el nuevo CEO de su agencia de marketing, está acostumbrado a que el mundo gire a su alrededor: desde la ropa de diseño hasta cualquier mujer que desee, lo tiene todo sin esfuerzo.
La empresa busca expandir un producto de Guinness enfocado en el público femenino y, para cumplir con la cantidad de mujeres en el proyecto exigida por el cliente, Damien ordena a regañadientes contratar a la mejor profesional de la empresa. La elegida es Alex (Pike), una brillante publicista que ha dedicado 20 años de impecable trayectoria a la compañía. Pero el mérito no alcanza para el difícil Damien y en el primer día de Alex en su nuevo cargo la ningunea frente a todos, reduciendo su ascenso a una simple cuota de “representación femenina”. Alex se va enfurecida, Damien sale atrás de ella, se golpea la cabeza y al despertarse está dentro de su peor pesadilla: un mundo paralelo gobernado en su totalidad por mujeres, donde a él le tocará aprender a jugar bajo reglas completamente nuevas.
La historia se sostiene en puros pero reales estereotipos de género: el universo masculino inicial está dominado por varones poco calificados, burlones, que creen saberlo todo y tienen cero respeto por sus colegas mujeres, mientras que las mujeres son profesionales brillantes y serviciales relegadas a puestos secundarios y a la espera del reconocimiento masculino (el famoso “techo de cristal”). En el nuevo mundo femenino, en cambio, ellas llevan el mando, tienen altos cargos, toman decisiones, son rudas y mandonean a los varones, que sirven café, se focalizan en su estética, parecen fácilmente alterables y son acosados.
Este imaginario intercambio satiriza, con humor ácido, el miedo masculino a la pérdida de sus históricos privilegios, la hostilidad del mundo laboral que habitamos las mujeres (siendo sistemáticamente interrumpidas, ignoradas y relegadas), las exigencias estéticas y la desigualdad de oportunidades. Este mundo matriarcal alternativo ofrece un personaje central femenino (que se comporta como varón) que siempre va un paso adelante, como si descifrara las reglas del juego antes que los demás, quizá no necesariamente por ser inteligente, sino por vivir en un mundo que le permite hacerlo.
Ladies First entretiene y, lejos de buscar una reivindicación moral y predecible, prefiere incomodar al demostrarnos que ocupar los espacios de poder no se traduce automáticamente en transformarlos. Detrás de su humor irónico y sus diálogos impecables, la película plantea una interrogante inevitable: cuando las reglas del juego se transforman, ¿cambia de verdad la estructura o solo quiénes tienen el poder?
Ladies First. 93 minutos. En Netflix.
