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Cultura Música
Gabriel Peluffo, durante un show en la Sala Zitarrosa. · Foto: Pablo Vignali

Gabriel Peluffo, durante un show en la Sala Zitarrosa.

Foto: Pablo Vignali

Gabriel Peluffo vuelve este sábado con su espectáculo de tangos y milongas

Repertorio de Gardel y Edmundo Rivero en un espacio íntimo.

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Hace poco más de 40 años, en 1985, se editó el compilado Graffiti, un álbum que reunía canciones de varias bandas del incipiente rock posdictadura. Entre esas canciones estaba una versión rockera –con intro punteada a lo Chuck Berry y todo– del clásico tango de Enrique Santos Discépolo “Cambalache”. “Que el mundo fue y será una porquería / ya lo sé, / en el 506 / y en el 2000 también”, cantaba el veinteañero Gabriel Peluffo.

Aquel tango, que es de 1934 y a la vuelta de la esquina cumplirá un siglo, en su esencia siempre parece vigente. Hoy Peluffo se pregunta si alguna vez “los seres humanos vivieron organizadamente de una manera ideal, en la que no hubiera abusos de unos a otros o el poder caminando sobre el lomo de los demás”. “Ese lugar no existió nunca. Esa es la trampa que tiene la letra de ‘Cambalache’”, acota.

Peluffo comenta que primero la tocaron cuando se presentaron a un concurso en San José, en 1983, que tenía como requisito que una de las canciones fuera una versión, y decidieron hacer el famoso tango en lugar de un tema de rock. El cantante recuerda que en aquel evento estuvo Omar Gutiérrez como presentador, que a partir de una maqueta de la canción generó una polémica por la versión en el programa radial El tren de la noche, que era muy escuchado en aquella época.

“Se armó un despelote tremendo con nuestra versión de ‘Cambalache’, que tenía un componente adicional porque el rock no era para nada mainstream y estaba considerado un género menor, prácticamente nadie tocaba rock en aquel momento”, dice. Recuerda que tuvieron que recurrir “a un músico” para que les “explicara cómo tocarla”, porque los integrantes de Los Estómagos en los inicios eran “muy primitivos”, pero agrega que hicieron una “excelente versión” y se logró lo que querían, “meter lío”, como solían hacer en los inicios de la banda.

Luego de Los Estómagos, y en paralelo a su carrera en Buitres, hace una década Peluffo empezó a cantar tangos y milongas. Un trabajo que materializó con el disco de versiones De barro y asfalto (2017) –disponible en plataformas digitales–, y de vez en cuando el cantante vuelve a adentrarse en ese mundo, como lo hará este sábado a las 21.00 en Sala Teatro MAD, con el espectáculo “Tangos y milongas”. Peluffo recuerda que lo primero que le interesó del género, más allá del tango en sí, cuando era joven, fue Edmundo Rivero y sus discos de lunfardo, ese repertorio “que había quedado sepultado” y que el cantante argentino “fue a buscar como un tesoro cultural, y lo resumió”. Subraya que en esos discos hay unas guitarras “que son primas hermanas” de las de Alfredo Zitarrosa.

Peluffo resalta que, formalmente, esta experiencia tanguera y milonguera es su carrera solista, y con ella pasó “de ser un cantante amateur de tango” a mostrarse en público y “jugar una carta”, porque recuerda que antes les cantaba tango a sus compañeros de Buitres cuando volvían de los toques. El cantante subraya que no descarta publicar otro disco, porque los guitarristas Julio Cobelli y Andrés Poly Rodríguez –con los que suele tocar en este formato– han hecho arreglos de canciones para él que “son muy buenos”, y piensa que tienen que quedar plasmados en un registro. Además, dice que escribió algunas letras que le gustaría que quedaran como aporte de “haber pasado por un estilo que es demasiado amplio”.

Este espectáculo siempre tenía un bandoneón, pero para la fecha de este sábado no podrá ser: Peluffo se presentará solo con guitarras, por lo que volverán a los arreglos originales, y comenta que eso le da un toque diferente a la presentación. En el repertorio habrá algo de Carlos Gardel y estarán las milongas lunfardas de Rivero –“por lo menos las que se pueden cantar”, acota Peluffo, porque “hay un montón que no se puede”, ya que algunas letras son “complicadas”–.

El cantante recalca que desde el punto de vista técnico este espectáculo es “completamente diferente” de las presentaciones con Buitres, porque con el tango y la milonga hay “un montón de espacio, de aire”, y en la interpretación está “muy jugado”. “No hay tanto volumen ni tanto ruido, no hay distorsión ni un ritmo marcado, no es todo tan marcial. Esto es más jazz, estás más jugado. Y son espacios más íntimos, a la gente la ves a la cara, las reacciones las tenés ahí”, finaliza.

Gabriel Peluffo. Sábado a las 21.00 en Sala Teatro MAD (Arocena y Rivera). Entradas en Redtickets a $ 1.200.


Amor, dolor y muerte

La Orquesta Sinfónica Nacional del Sodre recibe al director chileno Víctor Hugo Toro para un programa “de profundo dramatismo y lirismo”, según se anuncia. El repertorio estará integrado por el Preludio y Muerte de amor de la ópera Tristán e Isolda, del alemán Richard Wagner, la colección de seis canciones Brentano Lieder, del también alemán Richard Strauss, y la Sinfonía n.º 6 (“Patética”) del ruso Piotr I Tchaikovsky. La cita será este sábado a las 20.00 en el Auditorio del Sodre. Las entradas se consiguen por Tickantel y van desde $ 170 a $ 900.

Fernando Cabrera

El cantautor se presentará este sábado a las 21.00 en La Trastienda (Fernández Crespo y Paysandú) junto con Diego Cotelo y Juan Manuel Cayota, con el espectáculo que viene realizando desde febrero, en el que toca canciones clásicas de su repertorio y muchas nuevas, que todavía no vieron la luz en un disco de estudio. Las entradas se consiguen por Passline a $ 1.800.

Cuatro Pesos de Propina

La banda de rock, ska, reggae y afines se presenta este sábado a las 20.00 en Live Era (Uruguay y Río Branco). Las entradas se consiguen por Redtickets a $ 780.