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Culpable hasta que se demuestre lo contrario: El principio de Arquímedes estrena en El Galpón

Nueva puesta de la aclamada obra de Josep María Miró, ahora con dirección de Marco de Luca.

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Lo vimos en alguna serie, o en un libro, o conocemos algún caso. Tenemos miedo y cuando tenemos miedo sospechamos. En una clase de natación, un profesor abraza a un niño y lo besa para consolarlo porque teme entrar al agua. Alguien dice que el beso fue en la boca. No hay pruebas, nadie está totalmente seguro, pero la desconfianza se multiplica en la comunidad educativa a la velocidad de la luz. Nadie quiere ser quien no evitó que el delito se propagara. Pero ¿qué fue lo que ocurrió? ¿Ocurrió?

La obra El principio de Arquímedes se estrenó en Uruguay en el teatro Alianza en 2015, con dirección de Mario Ferreira. También se representaron en nuestro país Nerium Park, Umbrío, El cuerpo más bonito que se habrá encontrado nunca en este lugar y Tiempo salvaje, por la Comedia Nacional. Son parte de la producción del español Josep Maria Miró, un autor que el público recuerda por la tensión que plantea en escena, las diversas miradas a problemas relevantes y su exploración de los límites entre la verdad, la percepción y el juicio social.

El principio de Arquímedes no es la excepción: se trata de un thriller psicológico que viene avalado por la masiva aprobación internacional. Cuenta con 43 puestas en todo el mundo y ha sido traducida a 20 idiomas. Se estrenó en España en 2012 y fue reescrita por su autor 13 años después para adaptarla a lo que hoy consideramos nuestros riesgos sociales.

El jueves se estrena en El Galpón una nueva versión uruguaya de la obra. Muchos conocimos a su director y productor, Marco de Luca, en una obra de múltiples desenlaces que tenía lugar en una cantina donde el público almorzaba con los personajes. Parte de este mundo ganó en 2025 el Florencio a mejor espectáculo de escena alternativa.

Casi enteramente formado en Argentina, de 30 años y hoy radicado en Uruguay, De Luca lee muchísimo teatro. En busca de un nuevo proyecto deparó en la obra de Miró y evitó ver puestas anteriores para preservar una mirada propia sobre el material y asegurarse de que imágenes o resoluciones ajenas no condicionaran el trabajo de su equipo. Le entusiasma haberse encontrado con una dramaturgia muy precisa, con un conflicto que se instala desde el comienzo y una estructura narrativa que mantiene la tensión sin recurrir a metáforas ni artificios.

“La obra aborda problemáticas profundamente actuales a partir de un hecho aparentemente cotidiano y pone en discusión cuestiones complejas: los límites del contacto con los niños, la fragilidad de las certezas y las consecuencias que puede tener una acusación en una época atravesada por la sobreexposición y las redes sociales”, cuenta.

Fue en definitiva la potencia de la dramaturgia lo que lo impulsó a llevar esta obra a escena. “Lo que me enamoró fue el texto: la manera en que Miró construye el conflicto, la precisión de los diálogos y la capacidad de sostener la tensión a partir de situaciones reconocibles y profundamente humanas. Me interesó especialmente cómo logra que el espectador se vea obligado a revisar permanentemente sus propias certezas”, comenta el director.

En Uruguay el thriller no es el género más visitado por el teatro. De hecho, quienes se embarcan en él son conscientes del riesgo que implica. De Luca lo sabe, pero disfruta del reto. “Exige una construcción muy precisa de los clímax, de los silencios y de la información que se brinda al espectador”, dice. Una de las tareas del equipo es procurar no influir en la posición que se pueda tomar respecto de los personajes para permitirle al público llegar a sus propias conclusiones.

Mantener ese equilibrio es un gran desafío para los actores. El elenco es otra de las garantías, cuidadosamente elegido en pos del compromiso necesario para llevar al escenario un tema delicado: Néstor Guzzini, Adriana Ardoguein, Agusto Gordillo y Nicolás Pereyra. “Siempre busco que quienes forman parte del proyecto se enamoren de la obra y de su universo. Se podría decir que termina siendo una elección mutua”, cree De Luca. “Busco perfiles acordes a cada proyecto. Me interesa mucho la verdad escénica y la capacidad de generar presente arriba del escenario. Cada uno aporta una sensibilidad y una mirada propias, y creo que esa diversidad es una de las grandes fortalezas de la obra”.

La previa a un estreno configura siempre un mar de incertidumbre. Y es tanto lo que está en juego, tanto el trabajo realizado, lo elegido, lo descartado, tal el encierro necesario para la creación, que ese primer encuentro con el público es de lo más misterioso que enfrenta un creador. De Luca lo aguarda con expectativa: “Creo que el teatro es una experiencia profundamente personal, atravesada por la historia y las propias convicciones de quien lo ve. Aún más en temas tan sensibles como este. Nosotros construimos un universo, una atmósfera. El resto nos escapa”.

El principio de Arquímedes. Los jueves a las 20.30 en la sala Cero del teatro El Galpón.

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