La reciente llegada de una superproducción de Netflix para filmar en la plaza Independencia, con el consiguiente despliegue de producción y el desvío de tránsito, despertó en muchos montevideanos la sensación de déjà vu. ¿Acaso esto no había ocurrido antes? Para eso hay que remontarnos al lejano 2019 y recapitular una historia que sigue generando novedades.
El cineasta Carl Rinsch había conocido a la modelo uruguaya Gabriela Rosés Bentancor filmando una publicidad en México. Se casaron en nuestro país y el hecho más destacado fue la presencia del actor Keanu Reeves, con quien Rinsch había forjado una amistad cuando lo dirigió en 47 Ronin: la leyenda del samurái.
Este hombre tenía un proyecto bajo el brazo, en la época de mayor expansión de las plataformas de streaming, cuando se firmaban cheques con un sello con tal de engrosar los catálogos y aumentar el número de suscriptores. Su idea de un futuro distópico con seres humanos artificiales logró conquistar a Netflix, que le confió un presupuesto de más de 44 millones de dólares.
The Conquest, la serie pergeñada por Rinsch, se filmó en setiembre de 2019 en la plaza Independencia con cientos de extras desnudos y otros con trajes de soldados. Hubo que retirar panes de pasto de los canteros, además de bancos y tachos de basura, mientras que el monumento a José Artigas y las palmeras se cubrieron parcialmente con tela verde para poder borrarlos en posproducción.
La versión final no llegó a estrenarse debido a un escándalo millonario. Netflix le dio a Rinsch “una libertad presupuestaria y creativa casi absoluta”, reveló The New York Times en 2023. Y el director hizo uso y abuso de aquello. Además de tener un comportamiento errático en el set, con la llegada de la pandemia de coronavirus pidió más dinero para terminar el proyecto y la compañía pensó que sería la única forma de verlo completado. Fueron 11 millones de dólares más, que terminaron en cuentas privadas, criptomonedas y artículos de lujo, incluidos automóviles de alta gama.
A comienzos del año pasado se produjo el arresto de Rinsch en California, acusado de fraude electrónico, lavado de dinero y múltiples cargos relacionados con su participación en transacciones derivadas de actividades ilegales. En diciembre fue encontrado culpable de cargos de fraude electrónico, lavado de dinero y participación en transacciones derivadas de actividades ilegales específicas.
El siguiente paso se dio a conocer este lunes. Según The Guardian, Rinsch fue condenado a dos años y medio de prisión. Además, deberá pagar alrededor de 11 millones de dólares, participar en un tratamiento de salud mental y abstenerse de “narcóticos y otras drogas por el estilo”.
La fiscalía había solicitado cinco años de prisión, con el argumento de que “tuvo todas las ventajas posibles”, como dinero familiar, educación de élite, amigos famosos y una carrera promisoria. Su motivo, alegaron, “fue codicia descarada”. De todas maneras, el tipo de delito preveía una condena de entre nueve y 11 años, que se había descartado por su historial penal, hasta entonces limpio.
Sus abogados defensores, mientras tanto, quisieron justificar el comportamiento del cineasta por problemas de salud mental y dificultades con la medicación. El propio Rinsch declaró: “Me equivoqué. Este proceso me obligó a enfrentarme a cuestiones relacionadas con mi salud, mi capacidad de juicio y mi vida”. Pidió disculpas por su comportamiento, que “causó un daño real”, y agregó: “No supe reconocer lo peligroso del estado en el que me encontraba”.
Antes de la sentencia también se leyó una carta escrita por Keanu Reeves en la que pedía benevolencia a la corte. En palabras del actor, Rinsch “lleva alegría y calidez a todas las personas que lo rodean” e “inspira a los demás a través de su creatividad y su visión”. Convenientemente, Reeves dijo no conocer detalles del caso, pero agregó que su amigo “es capaz de autosabotearse ampliando la escala, el alcance y el panorama de lo que había sido negociado”. Y mencionó que en 2019 intentó una intervención con ayuda de profesionales de la salud mental, “algo que Carl rechazó”.
El juez Jed Rakoff dijo que los problemas de salud mental del condenado “podrían explicar algunos de los excesos”, como comprar cinco automóviles Rolls-Royce, pero no restan validez a la conclusión de la corte “de que estaba decidido a mentir para obtener una considerable suma de dinero de parte de Netflix, y a mentir para encubrirlo”.
De todos, mostró esa clemencia reservada para los delitos económicos. “Hay muchos indicios en la literatura especializada de que la prisión puede tener un efecto positivo en los autores de delitos de guante blanco”, dijo el juez Rakoff. “La pena debe ser suficiente, pero no más de lo necesario”, argumentó. “Es muy fácil decir ‘se equivocó. ¡Mándenlo a la cárcel por mucho mucho tiempo!’; es un ser humano y, pese a sus problemas, hay que considerarlo como un ser humano”.
El cineasta deberá presentarse en la prisión el 1° de setiembre. “El señor Rinsch es una persona muy talentosa que encontrará la manera de hacer uso de esos talentos cuando salga de prisión. Pero no tenía motivos para hacer esto. Eligió hacerlo y lo ocultó durante años”, dice la sentencia.
