Autor de una veintena de obras estrenadas por el mundo, traducidas a varios idiomas y ganador de numerosos premios, Gabriel Calderón fue convocado por La Gaviota a volver con Uz: el pueblo, estrenada en 2006. A lo largo de estas dos décadas, la obra se ha montado en países como Francia, España, México y Chile, estableciéndose de alguna manera una extraña continuidad que ha permitido al autor, dice, “pensar en su actualidad, siempre en actualidades distintas y geografías distintas”.
Uz es comedia negra y cortante. Habla de la fe, cuestiona la religión, los mandatos, nuestras debilidades y contradicciones. ¿Hasta dónde somos capaces de llegar para defender y propagar nuestras creencias? El autor es claro al respecto: “todo lo vinculado al fanatismo, la ceguera, la parodia, lo ridículo y la violencia no ha hecho más que crecer e instalarse. Yo escribí una parodia, una comedia violenta, pero la realidad supera esa parodia como si pudiera parodiarse a sí misma de manera no solo más eficaz, sino también más terrible.”
Para dirigir Uz, La Gaviota recurrió a Damián Barrera, formado en la década de 1990 en Puerto Luna junto a Iván Solarich y Coco Rivero. Calderón cree firmemente que sus textos necesitan “actores hambrientos” y directores que utilicen las obras que escribe para dar oportunidades de buena actuación a los profesionales que convocan: “La actuación sigue siendo el motor de todo”, dice. Eso queda claro en esta puesta.
El director sitúa la acción en los años 1950, apelando a la noción del “sueño americano” –estadounidense, más bien–, en un pequeño pueblo lleno de mandatos y vulnerabilidades. Barrera cree que la obra “sigue teniendo un discurso rupturista aún 20 años después, porque puede resultar molesto para mucha gente. Es un texto fresco y transgresor, y sobre todo, no pide permiso para decir verdades que se han tapado durante mucho tiempo y que siguen estando ahí. Nos paramos en la realidad con el discurso de Donald Trump y su búsqueda de make America great again para tomar esos años 50 y mostrar que la sociedad de aquel entonces ya estaba podrida y corrupta y que lo que es hoy, en lo que se transformó, es el fruto de una sociedad que estaba mal, rota en sus raíces: hoy somos un árbol bastante torcido”.
En Uz vive Grace, mujer ejemplar a quien Dios desafía al límite de su capacidad humana: debe matar a uno de sus hijos. La interpreta Gabriela Iribarren, una de las mejores actrices que ha dado nuestro teatro. Iribarren vio la obra 20 años atrás y lo que más recuerda de aquella puesta es el trabajo de su amiga y socia en el Instituto de Actuación de Montevideo, Marisa Bentancur. Conoce a Calderón, ha visto todas sus obras, pero sobre todo protagonizó la recordada Ana contra la muerte que Calderón escribió para María Mendive, Marisa Bentancur y Gabriela Iribarren hace años.
“Marisa es una artista brutal; sin ella, la escritura y la historia de Uz serían otras. Recuerdo ver su forma de actuar como si fuera magia, pensando: ‘¿Cómo lo hace?, ¿cómo lo sostiene?, ¿cómo le da esa energía?’”, comenta el autor sobre aquella primera puesta.
Ahora el papel recayó en Iribarren y Barrera agradece enormemente la oportunidad: “Trabajar con Gabriela es un placer, y también conocerla desde el trabajo. Es una mujer muy comprometida con lo que hace y te pone a vos en un lugar donde tenés que explicar los porqués de esa búsqueda”.
“Fue un trabajo arduo porque hay una línea muy fina entre la parodia y la farsa. La parodia invita al actor a ser cómplice del espectador y a reírse junto con él de lo que está diciendo, en cambio la farsa trabaja desde una verdad muy grande en la interpretación aunque esté sostenida desde lo ridículo o grandilocuente. Y ahí está lo interesante: el humor aparece por lo ridículo de la situación que el actor o actriz defiende con mucha verdad, no porque ellos busquen hacer reír”, comenta el director
A semanas de haber estrenado, el equipo de Uz confiesa su sorpresa respecto a la reacción del público. En varios momentos la gente suele aplaudir al punto de detener el transcurso de algunas escenas. Lo que ocurre en la platea supera ampliamente las expectativas y sin dudas confirma la correcta dirección del trabajo realizado.
“Uz juega con armas de juguete” sintetiza Calderón. Esas armas son el abuso, la violencia infantil, los problemas mentales, la violencia intrafamiliar, la cáscara vacía de las relaciones hetero-patriarcales, la hipocresía en una comunidad, el miedo, el acoso. Todas esas armas son cada vez más utilizadas por las sociedades contemporáneas, y eso es una tristeza. No solo son utilizadas, sino que los líderes que deberían dar ejemplos de cambio son ejemplos de perversión: lideran el miedo y la violencia, el abuso y el acoso. En Uz, solo el crimen puede traer paz y justicia, y esa parece ser la receta de la sociedad actual : este fracaso mundial que ya no da risa.”
Uz: el pueblo. Sábados a las 20.00 y domingos a las 18.00 hasta el 14 de junio. El el Teatro Stella La Gaviota (Mercedes 1805).