Ingresá
la diaria Teatro y danza

Foto: Difusión

Doble gala: el Ballet Nacional estrena Tócame, con amor

Con músicos en escena y un DJ después de la función.

Contenido exclusivo con tu suscripción de pago
Contenido no disponible con tu suscripción actual
Exclusivo para suscripción digital de pago
Actualizá tu suscripción para tener acceso ilimitado a todos los contenidos del sitio
Para acceder a todos los contenidos de manera ilimitada
Exclusivo para suscripción digital de pago
Para acceder a todos los contenidos del sitio
Si ya tenés una cuenta
Te queda 1 artículo gratuito
Este es tu último artículo gratuito
Nuestro periodismo depende de vos
Nuestro periodismo depende de vos
Si ya tenés una cuenta Ingresá
Llegaste al límite de artículos gratuitos
Nuestro periodismo depende de vos
Para seguir leyendo ingresá o suscribite
Si ya tenés una cuenta
o registrate para acceder a 6 artículos gratis por mes

Editar

Una nueva gala doble se estrena en el Auditorio Nacional Adela Reta. Del 10 al 19 de julio, bajo la dirección de María Riccetto, el Ballet Nacional del Sodre (BNS) presenta Tócame, coreografía de Ricardo Amarante, con música de Sergei Rachmaninoff y el pianista principal Esteban Urtiaga como invitado, y Con amor, coreografía de David Jonathan, con música de Robert Schumann y el Conjunto Nacional de Música de Cámara como elenco estable invitado. Ambas tienen a Daniela Inthamoussú en el diseño de vestuario y a Pablo Pulido en el diseño de iluminación.

Con obras creadas especialmente para el BNS, la gala propone una experiencia diferente y transformadora, que explora la conexión humana y nos invita a encontrarnos y a sentir. En Tócame, el piano, el tacto y el movimiento se convierten en un solo lenguaje, mientras que Con amor propone explorar el anhelo, la distancia, la memoria y la silenciosa necesidad humana de estar conectados.

Los coreógrafos Jonathan y Amarante destacan la conexión entre ambas obras, tal como sugieren los títulos: “En las galas a veces el público no sabe o no imagina qué va a ver; en este caso, si dicen que van a mirar Tócame, con amor engloban las dos obras”. Amarante describe su inspiración en “el hecho de tocar el piano, generar esa música que nos hace bailar y crear nuestro propio ballet desde las sensaciones de tocar, sentir la piel acompañado por la música, que es, asimismo, tocada en el piano”. Jonathan, por su parte, explica: “Cuando yo pienso en amor, pienso en un abrazo; por ejemplo, no vivimos en nuestros países por largo tiempo y yo siempre pienso en el último abrazo que tengo con mi familia, porque no sé cuándo va a ser la próxima vez, entonces mi inspiración empezó con esta idea de un abrazo”.

Ambas obras tendrán a los músicos en el escenario, algo a lo que el público uruguayo no está acostumbrado y cuya importancia destacaron los dos: “El hecho de que tenga la música en vivo compartiendo el escenario es algo muy diferente. Bailarines y músicos juntos en el escenario es algo a lo que el público del ballet no está acostumbrado”.

Los dos coreógrafos son maestros de la compañía, por lo tanto, conocen a los bailarines, ya que trabajan a diario con ellos. Esta situación fue significativa en el proceso creativo, explica Jonathan: “Yo siempre empiezo con algunas frases musicales, algunos pasos, y cuando lo hago, los miro; si una persona está haciendo algo que me gusta, aunque sea distinto, seguimos desde ahí. Es muy importante que se sientan bien conectados con la obra, porque, en definitiva, son quienes la van a bailar. No se sabe qué bailarín querrá ser coreógrafo un día, entonces también aprenden distintas maneras de crear una obra. Técnicamente es difícil, pero lindo y extremo. En Con amor son 26 bailarines siguiendo la música”.

Amarante comenta: “Conocer a los bailarines es un plus, incluso para saber a quién poner a bailar qué cosa, ya que es un espectáculo en el que todos van a estar en su mejor performance. Con amor es intimista; son parejas y grupos chicos que se van sumando al piano. Si bien es una compañía clásica, el lenguaje es neoclásico; utilizamos las zapatillas de puntas. Es lo técnico elevado al extremo. Creo mucho yo mismo, pero el proceso de desarrollar el diseño viene también de los bailarines, que están muy involucrados con el ballet”.

En cuanto a la calidad interpretativa, afirman: “Los bailarines están viviendo, sintiendo emociones. Las coreografías, junto con las músicas melodiosas, ya dan mucha emoción; ahora se trabaja para que los bailarines transmitan esa emoción con sus expresiones, con su movimiento. Conocernos colabora: cada bailarín posee su individualidad, una personalidad distinta. El público verá a cada uno con su individualidad. De esta manera se distancia del clásico tradicional, donde todos son iguales. En estos ballets se ven más la personalidad y el interés de cada bailarín”.

La invitación está hecha. En palabras de Jonathan: “En la gala siempre es algo distinto, nuevo. Es un riesgo, pero también es el momento para ver algo que te saque de la rutina, que te cambie la cabeza, para emocionarse y sorprenderse. Hoy en día ya sabemos todo de antemano, mientras que aquí van a ver dos ballets distintos, van a sentir”.

Amarante, por su parte, menciona otro detalle distintivo: “Es una explosión de emociones. No es solo una noche de ballet: los viernes y sábados vamos a tener a DJ Latzlo, por lo que, una vez que cierra el telón, hay que apresurarse a salir al hall para disfrutar de esa energía posfunción y bailar un poco también. Se tocará la música utilizada en el ballet, remixada como música electrónica. Es algo totalmente nuevo; van a estar los bailarines aquí afuera y es una oportunidad de hablar y bailar con ellos”.

Tócame, con amor, por el BNS. En la sala Fabini del Auditorio Nacional Adela Reta, del 10 al 19 de julio. Entradas desde $ 170 en Tickantel.

¿Te interesa la cultura?
None
Suscribite
¿Te interesa la cultura?
Recibí la newsletter de Cultura en tu email todos los viernes
Recibir