“La intención es juntarnos para hacer Totem, tal vez a fin de año, y ya tenemos previsto ensayar mucho”, había anticipado en abril Ruben Rada sin dar casi ningún otro detalle además de la presencia de otros dos integrantes del célebre grupo uruguayo, el bajista Daniel Lobito Lagarde y el baterista Santiago Ameijenda.
El viernes se confirmó la ansiada noticia: “¡Se viene una fecha esperada! Homenaje a Totem. Los esperamos”, escribió Rada en su cuenta de Instagram, junto con un afiche que anuncia dos funciones del espectáculo, que tendrá lugar en el Auditorio Nacional del Sodre el sábado 10 y el domingo 11 de octubre.
La iniciativa tiene a la cabeza al propio cantante y compositor y a su hijo, el guitarrista Matías Rada. En el cartel se destacan los nombres de Lagarde y Ameijenda, y la formación sobre el escenario se completará con invitados especiales. La modalidad del homenaje, explicaron desde la organización, sirve para aclarar que no se trata de un regreso formal del grupo y, en este sentido, la presentación respeta la ausencia de otros integrantes de la banda, entre ellos, el impulsor y fundador del proyecto, el guitarrista Eduardo Useta, y el percusionista Mario Chichito Cabral, ya fallecidos.
Antes del esperado evento, repasamos musicalmente los tres discos oficiales del grupo.
Totem (Discos de la Planta, 1971)
El debut fonográfico del grupo también conocido como El Totem, que en 2021 festejó su medio siglo, tiene uno de los comienzos más contundentes de la historia de la música uruguaya: con un riff genial a cargo de Eduardo Useta, “Dedos” nos mete en un callejón sin salida demasiado real, demasiado pronto para reaccionar. La rítmica pronunciada de la parte inicial, con Roberto Galletti en batería, el bajo de Lagarde, la guitarra de Enrique Rey y la percusión de Chichito Cabral, emula una caminata entre reflexiva y paranoica y abre un retrato de época oportunamente salvaje, a través de una fonética precisa y disparadora y un groove de contagio inmediato. “Los pensamientos son todos míos, pero mi lengua ya no es tan mía”, canta Rada.
Sobre la intro de Useta, el músico Rubén Olivera, en un audiovisual del TUMP, notó que, con variantes, “después va a aparecer en Jaime, en ‘Cuando juega Uruguay’, o en ‘Malísimo’, del mismo Rada”, como un gesto musical que caló hondamente en la cultura local.
El tema va y viene entre un falso puente y un falso estribillo intercambiables y explota en una cabalgata frenética con la que deja atrás las bocinas y las miradas intimidantes de la noche. En “Todos”, con Useta en voz, el álbum, plagado de guiños beatlescos, se va hacia otro lugar. Las guitarras eléctricas mezclan el rock con la percusión improvisada de Cabral y la mezcla da un resultado inédito. “Biafra” continúa esa sonoridad como una segunda parte del tema, ahora con Rada en voz, en una de sus performances más memorables.
El grupo inaugura su rock progresivo y el tema termina a puro candombe. Se trata del más accesible de los discos del grupo.
Descarga (Discos de la Planta, 1972)
En “Eloísa”, otro clásico en la voz de Rada, el contrapunto de guitarras, extendido al bajo de Lagarde, se lleva todo puesto y la canción escala con el efecto fuzz de la guitarra de sonidos psicodélicos, otra de las marcas del grupo. “Orejas”, de Chichito Cabral, sintoniza con la versión contemporánea de “Oye cómo va” (Tito Puente) que hizo Carlos Santanta e intercala inflexiones que podrían recordar a “And I love her”, de los Beatles. Seguidamente, “Manos” es híper Beatles, y “Pacífico” rescata al Rada baladista y al gran intérprete; una joya escondida.
“Negro” trae al Jimi Hendrix de “Crosstown traffic”; Rada le agrega su veta humorística y un puente de voz virtuosa. Es el disco del grupo con mayores dosis de candombe beat, tiene a Santiago Ameijenda en batería, y termina con “Descarga”, en una jam candombera y jazzística de invocación a los dioses de África.
Corrupción (Discos de la Planta, 1973)
Rada y Lagarde dejan el grupo. El clima cada vez más denso y enrarecido de la dictadura a punto de instalarse se escucha desde el vamos, en el álbum reeditado como Totem III años más tarde. Ingresan Roberto Giordano en el bajo y Tomás Chocho Paolini en saxo tenor y flauta; más que nunca, Useta toma las riendas de la banda.
El aumento de las revoluciones por minuto refleja el peligro latente tanto como la propuesta estética y conceptual de todo el disco. “Quiero que te alejes lo más lejos de esta gente”, canta Useta en “Nena”. Pura paranoia musical al palo. Cabral parece poseído en el bongó y el resto acompaña la fuga en distintas direcciones. Con un beat vicioso, Giordano y Ameijenda sostienen un ritual alargado a cinco minutos y medio, el saxo de Paolini vuela libre y las guitarras están prendidas fuego, en el punto musical más alto del grupo, al menos para los amantes del rock experimental al estilo Soft Machine.
En la misma tónica, Paolini vuelve a lucirse en “Hola hermano”, un tema que viene a coincidir con la sonoridad de los Stooges, unos contemporáneos, provienentes de Ann Arbor. Es el disco más guitarrero de los tres e incluye la rareza de “Gongueiro”, que mezcla murga, samba brasileña, jazz y Jethro Tull. El menos conocido de los trabajos de Totem culmina con “Caspita”, 11 minutos de música instrumental en libertad.
Rada canta Totem. Sábado 10 y domingo 11 de octubre. En el Auditorio Adela Reta. Entradas desde $ 1.500 a $ 4.500 en Tickantel. Preventa para clientes BROU hasta el 8 de julio.
