El legado de Agatha Christie trasciende los más de 2.000 millones de copias vendidas de sus novelas. Revolucionó el género policial y estableció nuevos patrones narrativos, pero además abría a los lectores la posibilidad de ser parte de sus historias: al dejar pistas y evidencias para resolver el crimen a lo largo de la narración, los desafiaba a sacar conclusiones del caso antes que el propio detective. Además, como mujer, Christie se destacó en un género dominado por hombres y redefinió la literatura de misterio con la inclusión de roles femeninos en sus historias.
Netflix, que ofrece otras adaptaciones de la escritora británica, agregó a su catálogo Muerte en el Nilo (2022), basada en la célebre novela homónima. Dirigida por el talentoso Kenneth Branagh, que dirigió una predecesora en Asesinato en el Expreso de Oriente, y producida por Ridley Scott, Muerte en el Nilo cuenta con un reconocido elenco que incluye al propio Branagh, Gal Gadot (Mujer Maravilla), Letitia Wright (Avengers), Armie Hammer (Llamame por tu nombre), Annette Bening (Belleza americana), Emma Mackey (Sex Education) y Russell Brand (Arthur).
Su trama gira en torno a un triángulo amoroso que desencadena un complejo juego de misterio a bordo de un barco de vapor: la rica y hermosa heredera Linnet Ridgeway (Gadot) seduce y se casa con Simon Doyle (Hammer), el prometido de su amiga Jacqueline de Bellefort (Mackey). Devastada y celosa, Jacqueline empieza a acosar incansablemente a la pareja durante su luna de miel en Egipto.
Huyendo del acoso de Jacqueline, la pareja alquila en secreto el lujoso crucero SS Karnak para navegar por el Nilo con sus amigos, familia y el célebre y suspicaz detective belga Hércules Poirot (Branagh). Sin embargo, y a pesar del esfuerzo por ocultarlo, Jacqueline se da cuenta del plan y logra tomar ese barco, lo que genera extrema tensión entre los pasajeros, muchos de los cuales tienen oscuros resentimientos y secretos que involucran a Linnet. La trama policial, brillantemente montada mediante la composición histórica, las locaciones, la música y el vestuario, son el vehículo para retratar el espíritu de la novela de Christie. El manejo de la tensión es perfecto, repleto de planos secuencia que nos llevan a navegar en el poder, las apariencias, el dinero, el rol de la mujer a finales de la década de 1930, el amor, la desconfianza, los celos y la traición.
Bajo la premisa de que todos son sospechosos hasta que se demuestre lo contrario, la película nos permite ser detectives y encontrar un motivo creíble en cada uno de los personajes, mientras nos da razones para creer en su inocencia. Nos deja ponernos en la piel del icónico Poirot mientras observamos, escuchamos y absorbemos los detalles para poder llegar a una conclusión que conecte las piezas y tenga sentido.
Muerte en el Nilo se siente como una reliquia de época, una película de otro cine, con una puesta en escena destacable. Llena de pistas que despistan, sabe jugar el juego especulativo con suspenso real. Se toma su tiempo para desarrollar a los personajes y termina siendo mucho más que un whodunit para convertirse en una película sobre la pasión, el amor, los celos y los secretos.
Muerte en el Nilo. 127 minutos. En Netflix.
