“Una casa de la cultura en un barrio periférico, semirrural, de una ciudad. Dos funcionarios públicos. Un vecino que colabora”, reza la sinopsis del estreno de este fin de semana de la Comedia Nacional, Rasgar la tierra. Aunque la pieza del español Josep Maria Miró fue escrita en 2014 para un teatro común, el director Fernando Toja trazó una puesta itinerante, lo que multiplica las locaciones y complejiza en cierta medida el montaje.
“Desde el punto de vista del diseño escenográfico la obra es adaptable a todos los espacios municipales, a esta gira por las diferentes salas de Montevideo. Es decir, tiene una misma escenografía que, de acuerdo al tamaño de la sala, se achica, se agranda. Y después, es un mobiliario muy simple, es muy esencial todo, una cuestión minimalista y utilitaria que identifique a una oficina: un escritorio, dos sillas, cartelería. De la planta lumínica hay que ver qué hay en cada caso y también se llevará algún refuerzo, algún foco, para no perder el concepto estético de la obra y también porque son lenguajes que intervienen en el discurso. No necesita ser muy recargada; el despojamiento permite potenciar la conducta de los personajes”, dice el director.
La ridiculez del sistema, en el mundo de Miró, es central en el conflicto, dice. “Son dos funcionarios que quedan en una situación donde están haciendo recortes y echando gente. Además, ellos entraron al centro cultural como jóvenes del barrio a hacer talleres y después quedaron trabajando. Hay un tercer personaje, que es un vecino, que es invitado por uno de ellos a colaborar en el festival que se va a hacer ahí en un periodo de un mes”, amplía sobre los personajes que encarnan Fernando Dianesi, Leandro Íbero Núñez y Mauricio González.
Aunque transcurre en dos o tres semanas, “la obra no es lineal”, advierte, “juega con un presente, pero va escenas para atrás, y después desemboca en la final, que es el día del festival. Es un autor que escribe con mucha cosa que no se dice, con una hipocresía en general que frente a una situación límite de supervivencia los valores más firmes que tenía que tener una persona se disparan por el temor a perder un trabajo”.
El hallazgo de una carta sobre un hecho lejano es el pivote de todo el asunto. “La paradoja es que estos valores humanos que están en juego y se hacen pelota suceden dentro de un centro cultural”, recalca. “Es decir, ves una conducta totalmente contraria a lo que tendría que hacer la cultura, que es cultivar el espíritu, justamente. Vemos una cosa muy opuesta, por la virulencia del conflicto que viven ellos. Al final hay un tema moral y ético. Se juzga por algo de hace 30 años que nunca se sabe qué pasó, pero que termina con un gran monólogo de este personaje, el vecino, donde se pone en juego la moral que tenemos frente a conductas de personas que pueden ser probadas o no, pero que estigmatizamos”.
Aunque el espectador no se va a enterar de qué fue exactamente lo que sucedió, para Toja “la inteligencia de la obra es eso: no te marca el hecho, es todo una gran omisión que se detiene en un papel, una carta anónima que dejaron en el centro cultural, hablando del pasado, de hace 30 y pico años, cuando esta persona tenía 14”.
José Miguel Onaindia, director artístico de la Comedia Nacional, le encomendó la dirección, pero Toja no tuvo contacto con Miró: “Por supuesto, acá se ha hecho mucho de él y hay actores que están en el elenco conmigo que tienen un vínculo personal con él. Nosotros hicimos una adaptación de la obra a nuestro lenguaje, se sacaron los españolismos”, resume. Entre otras obras del español, en Montevideo se han representado Nerium Park, El cuerpo más bonito que se habrá encontrado nunca en este lugar y Umbrío, él mismo vino a dirigir Tiempo salvaje, mientras que sigue en cartel, en la Sala Cero de El Galpón, El principio de Arquímedes.
“Lo lindo de esta obra es que es para actores. Este es un texto donde ves la condición humana metida en tres personajes reconocibles, pero que se ocultan detrás de mucha máscara, mucha capa, mucha cosa que se dice por afuera, y abajo están diciendo otra. En eso hay que hilar bien fino. Tenemos que ser muy precisos. Claro que hay anécdota, pero ya la estructura tiene una ruptura del tiempo y el espectador tiene que armar el puzle. Eso también es interesante: no es lineal, no es planteo, desarrollo, conflicto y resolución. Es una obra que empieza centrífuga y se vuelve centrípeta. Va para adelante, para atrás. Es decir, es un pulso, un ritmo que tiene que tener muy activo, muy intenso”, dice el director.
Al mismo tiempo, Toja celebra que no sea costumbrista. “No es el realismo naturalista o costumbrista. Realismo es una palabra tan vasta que realismo también es como uno imagina la realidad en la ficción. Estamos en eso; a veces sale bien, a veces sale mejor”.
Activo actor, profesor, carnavalero
Este primer semestre encontró especialmente ocupado a Toja que, además de director, es docente de la Escuela Multidisciplinaria de Arte Dramático y actor. A principios de año se lo pudo ver en No me olvidé de lo tuyo, una historia de Enrique Vidal sobre cuatro amigos veteranos que se vuelven a juntar: “Tenían una banda de rock cuando tenían 17 años que era trucha, tremenda, terrible. Entonces, era muy divertida la obra. Posiblemente volvamos a hacerla, porque anduvo bien y son espectáculos que tocan el tema del humor y no hay mucho ahora de humor, entonces la gente lo agradece. Estuvimos en la primera franja de estrenos de El Galpón pero no fueron más de 12 funciones”.
Por otro lado, el mes pasado volvió a hacer algunas funciones de Díptico de los padres en sala Verdi y en cualquier momento pueden repetirlo. “Como habla de los vínculos familiares, es una obra que no tiene época, son temas como universales, más allá de la anécdota personal de Gustavo Kreiman, el autor”.
Además, tiene en agenda la posibilidad de llevar el espectáculo Murga Madre, que en 2027 cumple 25 años, por festivales, por ejemplo, en Mendoza (Argentina) para volver a celebrar la vigencia de ese fino homenaje de cámara al género carnavalero con dos funciones en noviembre en El Galpón.
Las funciones van por seis barrios
- 28 de julio a las 20.00 en Sala Lazaroff. Acceso gratuito con reserva por Whatsapp al 099 612 009, sala.lazaroff@imm.gub.uy o por teléfono al 1950 9075.
- 31 de julio a las 20.00 en Centro Cultural Terminal Goes. Entrada libre con reserva previa únicamente por Whatsapp al 091 601 488.
- 1º de agosto a las 20.30 en Carrasco Lawn Tennis. Entradas en RedTickets $ 850.
- 11, 12, 18 y 19 de agosto a las 20.30 en Sala Camacuá. Entradas $ 550 en RedTickets.
- 21, 22 y 23 de agosto a las 20.00 en el Centro Cultural Artesano. Entradas gratuitas con reserva por Whatsapp al 091 224 997, por teléfono al 1950 3997 o centroculturalartesano@imm.gub.uy.
- 28 y 29 de agosto a las 20.30 y 30 de agosto a las 19.00 en el Centro Cultural Florencio Sánchez. Entradas $ 300 en Tickantel.
Rasgar la tierra, por la Comedia Nacional.