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Cultura Música
Albert Pla durante una actuación en Montevideo. · Foto: Alessandro Maradei

Albert Pla durante una actuación en Montevideo.

Foto: Alessandro Maradei

“Me encanta matar al guapo de la película”: Albert Pla regresa a Montevideo

El artista español habla de cine, su nuevo disco y su vida libre de estrés.

“A mí lo que me gustaría es salir a la calle y que me parara la policía. Y me gustaría negarme a todo lo que me pidieran, que se pusieran nerviosos y que me amenazaran”, confiesa Albert en una de las escenas del film español Murieron por encima de sus posibilidades (Isaki Lacuesta, 2014). En el célebre monólogo, el artista español Albert Pla interpreta a un recluso de una institución psiquiátrica cuyo discurso hace mucho más que convencer a sus compañeros de turno. “Muy bien hecho, muchacho, lo deberíamos haber hecho nosotros mucho antes”, imagina Albert –así se llama su personaje– que dirán los testigos de sus deseos hechos realidad.

Ya pasaron más de diez años de esa actuación con la que no pocos abandonaron la imagen del excéntrico con talento para reparar en las premeditadas y naturales dotes actorales de Pla. En cambio, en el mundo de la música al consagrado artista español no le costó nada adquirir prestigio y cierta fama internacional con sus discos clásicos, como No solo de rumba vive el hombre (1992) y Supone Fonollosa (1995). Sus seguidores más fieles también aceptaron con gratitud sus experimentos con el hip hop y la música dance, y festejaron su vuelta a las raíces salvajes con la música teatral y desnuda de Miedo, junto con su colega Raül Refree.

En los confines del audiovisual, solo tuvo que esperar un poco más para consagrarse como un actor fuera de lo común, capaz de conquistar a las audiencias más populares y a los críticos del Festival de Cannes: en 2023, el catalán encaró a un fanático religioso en la exitosísima serie de plataformas La Mesías, dirigida por Javier Ambrossi y Javier Calvo. Y ahora mismo, nuevamente bajo ideas de Los Javis, resalta su actuación en el largometraje La bola negra, recientemente galardonado en Cannes con la Palma de Oro por su dirección, distinguido por el público en el Festival Internacional de Toronto y elegido por España para su participación en la próxima ceremonia de los Premios Oscar.

Mientras tanto, y entre sus múltiples actividades artísticas, Albert Pla continúa con su carrera musical solista y lidera un espectáculo que resume todas sus apuestas sonoras en la forma de un festejo eufórico. Bailarinas a cargo de Belén Martí, programaciones electrónicas de Judit Farrés y una selección de músicos que incluye al guitarrista Diego Cortés se anuncian como The Surprise Band, que acompañará al cantautor en su próxima visita a Montevideo el domingo 4 de octubre.

Antes de su actuación, Albert Pla, conversó desde su casa, en Cataluña, con la diaria.

Una de tus canciones más nuevas se llama “El Mortadela”. ¿Cómo nace la historia de ese personaje?

Es una canción que hice pensando en situaciones que pasaron con artistas por aquí: Valtònyc fue perseguido y se tuvo que exiliar por las cosas que decía. A Pablo Hasél lo mandaron preso y el rapero Morad fue desterrado del barrio en el que vivía. Y me hizo mucha gracia que hubiera tres cantantes en España, uno desterrado, uno exiliado y uno encarcelado. La verdad, fue muy inspirador.

En su letra, el tema concluye: “Hay que matar al patrón”. Supongo que en tu época de obrero textil habrás tenido uno. Ahora, que trabajas como artista independiente en muchos rubros y con mucha gente, ¿todavía sientes que tienes un patrón?

Diría que sí. Tengo esa extraña sensación de que siempre hay alguien encima de mí manejando las cosas.

¿Cómo lidias con eso?

Creo que es una condición humana. Incluso si fuera el rey del mundo seguiría pensando que hay alguien por encima de mí.

En La bola negra interpretas a un oficial del ejército durante la Guerra Civil española. Pensaba en si tomas la actuación en esa forma conocida como ponerse en la piel del otro, o de otra manera.

Lo más importante es que yo disfruto mucho cuando tengo que actuar. Con Los Javis venimos trabajando cada vez más seguido. En esta película hago un pequeño papel: soy un oficial fascista, un fusilador de los protagonistas. Y la verdad es que a mí me encanta matar al guapo de la película.

Te gusta mucho la historia. ¿Cómo fue encarar ese personaje en particular?

Es que a mí nunca me dan el papel de galán. Siempre me dan de psicópata, oficial fascista, exaltado religioso, travesti bipolar, violador y asesino en serie. Entonces a mí me resulta muy fácil. No tengo que meterme en la piel de nadie. Yo podría ser cualquiera de ellos perfectamente, no me cuesta ningún esfuerzo.

En otra faceta, te estrenaste como conductor del programa Sala 30. Tiene tu impronta, pero es algo muy diferente a todas las cosas que has hecho. De hecho, se te ve distinto.

Eso fue un regalazo. Mirar obras de arte y charlar con artistas. Es como cuando te dicen que vas a cantar con Fermín Muguruza. Porque a la vez que estás haciendo algo que disfrutas, son espacios de gran aprendizaje. Para el programa hablé con 40 o 50 artistas que me rompieron la cabeza, y creo que me pude conectar con la locura de cada uno.

En Sala 30 das la impresión de ser el Clark Kent del Superman de los escenarios.

En Sala 30 mucho de lo que hago es escuchar, y esa es mi especialidad. Me encanta escuchar a la gente que tiene cosas que decir. Y si me lo dice sentado y ordenadamente, me gusta muchísimo más: entrar en las locuras de cada persona, en los viajes tan personales y arriesgados, y tan inevitables como pueden ser los que mueven a los artistas, en este caso de arte contemporáneo.

Y lo mismo me pasa a mí. Te vaya bien, te vaya mal, tengas más éxito, tengas menos éxito, siempre llegas a casa y te pones a componer y a hacer, porque no lo puedes evitar. Ese programa me enseñó muchas cosas.

¿Qué sientes cuando actúas en una película o una serie?

Se siente una maravilla y no me cuesta nada. Me ponen un vestido de militar y me pintan un bigote y ya soy militar. Si además el texto dice: “Te voy a matar, maldito rojo”, joder, todavía mejor. Además, lo vas a repetir 40 veces.

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Foto: Difusión

Así que esa dinámica de la repetición no te causa tedio.

Es tedioso porque son muchas horas para tan poco, ¿no? Pero bueno, es que no estás solo. Tienes a los de las luces, los del catering, los de vestuario y los guionistas. Entonces, es como asistir a un mercadillo, ¿sabes? Como cuando montan un mercado en medio de una plaza, cada uno con su puesto. Así que, aunque sea tedioso, también es bonito ver esa coordinación de tantos profesionales para hacer una mierdecilla que dura 30 segundos.

Cuando te subes al escenario para hacer música, ¿la experiencia es de otro tipo?

No tiene mucho que ver con la del cine. Yo cuando subo al escenario lo vivo como lo que soy. Cuando estoy cantando mi música me siento en mi casa. Es un placer. Además, ahí está el público, que es lo que cuenta, y siempre pasan cosas bonitas en los conciertos, adonde quiera que vaya.

El año pasado lanzaste el tema “Perdónenme”, justo con Sebastián Teysera, de La Vela Puerca. ¿Cómo es el vínculo con este colega uruguayo?

A Sebastián lo conozco desde la primera vez que estuve en Uruguay. A mi concierto vinieron los chicos de La Vela, Martina Gadea y Leo Maslíah. Entonces ahí, pues nada, nos hicimos amigos. Ellos eran muy jóvenes. La Vela recién había sacado su primer disco. Luego, entre sus viajes para acá y mis viajes para allá nos, hemos ido encontrando, entrelazando los caminos. Así se fue haciendo esa amistad. Cuando voy a Uruguay, casi siempre por dos o tres días, nunca me da el tiempo para saludar a todos mis amigos. Ya han pasado 25 años.

Paralelamente, llevas adelante muchas cosas, entre ellas una obra de teatro, shows musicales, programas de televisión, además de lo que vienes haciendo en cine y en series. Te escuché decir que no encuentras dificultades en tener una agenda tan cargada y que te consideras alguien muy ordenado con tus horarios.

Yo siempre soy el menos cansado de todos. Siempre que llego a una sala, a un rodaje, a un concierto, todo el mundo está muy cansado.

¿No sufres del famoso estrés?

La verdad es que no. A mí me da tiempo de sobra. También me digo: “Para un poco”, por todas las actividades que tengo.

Llegaste a trabajar con Eugenio, el humorista español, que aparece en tu disco Supone Fonollosa y que recién ahora se ha hecho más conocido por aquí, gracias al actor uruguayo Fernando Pichu Straneo. ¿Cómo lo recuerdas?

Tuvimos una buena amistad. Era un personajazo, un señor de otro planeta.

¿Como tú?

Sí, bueno. Él era un muerto mientras estaba vivo, y ahora que está muerto, está vivo. Eso lo logra muy poca gente. Sintonizábamos bien. Y siempre nos quedamos con las ganas de hacer otras cosas juntos.

¿De dónde viene tu gusto por la música de Cuco Sánchez?

Pues no lo sé. Creo que es la música mía de infancia. Me gustaban las rancheras de Cuco Sánchez, pero también recuerdo a la española María Dolores Pradera, a Los 3 Sudamericanos, que son paraguayos. Muchas de sus canciones se me quedaron clavadas. Esas melodías, esas historias y esas letras.

¿Qué podrías adelantar de tu nuevo disco?

Pues que es un caos. Es un disco larguísimo, con canciones muy largas. Y quien se lo escuche de arriba a abajo va a quedar de mí hasta las narices, como si fuera una sobredosis de Albert Pla. El disco ya está pronto. Ahora estreno el último single, eso que se hace ahora, que van sacando de a pedacitos, y en noviembre sale el disco entero.

¿Cómo es el show que traes a Uruguay esta vez?

Vamos a tocar muchas canciones de los primeros discos. La gente que me conoce probablemente ya sabe todo el repertorio. Y los que no, que sepan que vamos con las más bomberas, las más festivas. Venimos con todo el equipo, una banda muy grande y un cuerpo de baile. Es una especie de homenaje a nosotros mismos.

¿Con qué motivación te despiertas todos los días?

Siempre me levanto de buen ánimo. Tengo muchas cosas que hacer.

¿Quiénes dirías que son las personas que mejor te conocen?

Pues, supongo que mi mujer y mis hijos.

Albert Pla y The Surprise Band. Domingo 4 de octubre a las 20.00 en Sala del Museo del Carnaval (Maciel 218). Entradas a $ 1.680 en Redtickets.