Dicen que la mayoría de las historias clásicas se habrían resuelto en pocos segundos si los personajes tuviesen teléfonos celulares: Caperucita mensajea a su abuela, Romeo y Julieta intercambian planes antes de que ocurra una desgracia. Será por eso, o porque el futuro no parece ofrecer mucho, que periódicamente aparecen productos audiovisuales que juegan con los temas del pasado e incluso con la forma de contar historias de otros tiempos.
Hace muy poco, dos de los tres superhéroes más populares del planeta coquetearon con la primera mitad del siglo pasado. La segunda temporada de la serie animada Batman: Caped Crusader lo siguió enfrentando a versiones noir de sus villanos de siempre sin la ayuda tecnológica de las historias actuales. En Spider-Noir se asume directamente desde el título, pero además la serie protagonizada por Nicolas Cage está filmada con ciertos guiños a cómo hubiera sido una serie del Hombre Araña en aquellos tiempos.
Más cerca de nuestro sujeto de estudio de hoy, la maravillosa película Hundreds of Beavers funciona como un dibujo animado de los Looney Tunes, pero con actores, filmada en blanco y negro, y con un cazador de pieles que se enfrenta a cientos (obviamente) de castores que no son más que personas con disfraces de cumpleaños infantiles.
En Prime Video se encuentra otro homenaje al siglo que pasó (y pasó hace rato). Vampire Zombies... From Space! es una parodia al cine Clase Z de los años 50, filmada como si fuera una película Clase Z de los años 1950. Es decir que tanto a los murciélagos como a los platos voladores se les nota la tanza que los hace moverse torpemente por el aire.
El mayor desafío en esta clase de homenajes es tratar de hacer bien eso de hacerlo mal para que al final quede bien. Si recordamos aquellas películas era porque había una intención real, con torpes decisiones y magro presupuesto, que fallaba por el camino y luego nos reíamos del fallo. ¿Cómo no equivocarse al fallar? Esto ya marea.
La delirante historia logra juntar a tres tópicos recurrentes de aquel cine barato: los vampiros, los zombis y los extraterrestres. Drácula es el líder de una estación espacial y tiene reuniones con otros Dráculas (uno de ellos homenajea a Nosferatu, el otro al de la película de Coppola). Les cuenta orgulloso que su hijo logró superar la debilidad de los vampiros a los crucifijos, a los que ellos llaman “collares en forma de T”. El efecto secundario es que, al morder a los humanos, estos se transforman en vampiros zombificados. O en zombis vampirizados. Claramente es lo de menos.
En el pueblito terráqueo de Marlow, donde transcurre la acción, hay una familia golpeada por la tragedia, un detective alcohólico, otro que cree en seres de otros mundos, un alcalde que busca la reelección y hasta un masturbador serial. Cuando los cadáveres empiecen a apilarse y luego se levanten de esa pila para seguir haciendo estragos, será hora de encontrar el arma secreta que salve a toda la población.
El resultado final es una de esas películas que, al igual que su fuente de inspiración, funcionan mejor en un living poblado de gente que contagie la risa. Que a veces será por los chistes tontos de doble sentido y a veces por las escenas de gore que, para un producto con un presupuesto tan bajo, funcionan bastante bien. Encima el blanco y negro se ve mejor que muchas películas de mediano presupuesto que llegan a plataformas e incluso a veces a las salas de cine.
Terminantemente prohibido para aquellas personas que utilizan la palabra “cringe” o alguna de sus variantes más de una vez por mes.
Vampire Zombies... From Space!. 98 minutos. En Prime Video.
