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Gabriel Peluffo

Foto: Alessandro Maradei

Nido de espinas, el disco de Buitres que aparecerá en formato físico antes que en plataformas

“Estamos yendo por un camino diferente”, dice Gabriel Peluffo, y anuncia una serie de shows inmersivos en el Planetario y un gran recital en Sitio.

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“Todavía no lo había visto, está buenísimo”, exclama el cantante y compositor. Son solo unos pocos segundos. Gabriel Peluffo descubre en su teléfono el recién llegado adelanto del audiovisual con el que Buitres presentará su álbum número 14 en el Planetario. “Originalmente había pensado organizar escuchas bajo las estrellas”, admite, mientras sigue el movimiento nocturno por un lugar incendiado; en otra imagen fugaz, que podría recordar los extravíos de Mario Levrero, unas cartas gigantes se confunden con puertas de distintas habitaciones.

Del disco Nido de espinas, que no tuvo cortes de promoción, se sabrá todo a partir del 15 de agosto. Se presentará en funciones viernes, sábados y domingos en la tarde, con escuchas inmersivas en el Planetario y una “experiencia audiovisual para vivir juntos”, según la invitación de la banda.

Tendrá ocho canciones y estará a la venta en el Planetario en formato de vinilo y disco compacto, pero para encontrarlo en plataformas habrá que esperar. Y para escuchar a Buitres en vivo, el grupo anuncia un show que tendrá lugar en Sitio, en el parque Roosevelt, el sábado 5 de setiembre.

¿Seguís escribiendo las canciones a mano?

Sí; en este caso, escribí las letras en un diario. O sea, empecé a armar una historia a partir de un diario y de ahí fue que traje las letras. En la medida en que se iban sucediendo los ensayos, iban apareciendo las ideas. De ahí iba a buscar la letra y de a poco se empezaron a ordenar en la historia.

Con esta modalidad de presentación, es muy tentador preguntar al menos por la mitad de una canción.

Es que ya llegamos al punto en el que decidimos que el disco conviene escucharlo entero. La propuesta es un combo: estamos sacando el disco en físico y no en una plataforma de forma gratuita. Estamos haciéndolo mediante escuchas con un contenido visual y con la idea de compartir ese momento.

Entre Buitres y Los Estómagos, llevamos 18 obras a lo largo de la vida, que la gente ha recibido muy bien. Tenemos que hacer honor a lo que hacemos siempre.

Te escuché decir en una entrevista con Diego Fischer que para componer había que vivir cosas, y ponías el ejemplo de la pandemia, cuando las cosas quedaron de algún modo detenidas. ¿Qué ingredientes de la realidad puede llegar a reflejar Nido de espinas?

Lo que pasa es que cada obra tiene componentes personales, reflexivos. Otras tienen componentes sociales, cuestiones afectivas vinculadas más a la familia, otras están dedicadas a rupturas, a desamores. No te puedo decir cuál es la vivencia de estas canciones, pero hay un corazón roto buscando... Ahí está el nido de espinas, ¿no? Un nido por el que corre sangre. Es un disco de dolor. O sea, si es de dolor, es que valió la pena.

En Mecánica Popular (2019) habías indagado bastante en lo onírico.

Sí, lo onírico siempre está presente. El concepto que guía a Mecánica Popular es el anacronismo. Nos burlamos de ser seres anacrónicos porque estamos fuera de tiempo. Y no me queda otra cosa que decir que estuvo muy bien planteado eso en 2019. Hay temas como “El último guion” o “Mecánica Popular”, que hablan de algo que se nos volvió habitual. A todo esto no le quedaba otra cosa que agudizarse, y es normal, porque lo que estamos viviendo desde el principio del siglo es una realidad muy diferente. Entonces con Nido de espinas, el personaje ya se acostumbró a ese anacronismo, y ahora está en otro lugar.

Otra de las cosas que dejaron saber del disco nuevo es que trabajaron con Sebastián Teysera.

Creo que lo más importante del disco es que lo terminamos. Porque estuvimos pisando peligrosamente el borde del volcán. Tiene algunas definiciones políticas importantes. Primero, que tiene un productor, que son dos productores: el argentino Ale Vázquez, a quien conocimos por referencias de otros músicos, como Christian Cary y Ernesto Tabárez de Eté & Los Problems. Luego se le unió Sebastián Teysera, de La Vela Puerca. El dúo funciona espectacular. Ellos ya habían trabajado juntos. Además, Ale había producido un par de discos de La Vela.

Se trabajó profesionalmente en estudios muy buenos en Argentina y terminamos cantando en el estudio del Enano [Teysera] en Playa Hermosa. El diseño de arte es de Santiago Guidotti. Y ahora, con la productora Enano Maldito, agregamos un contenido visual, adaptando al domo del Planetario imágenes que acompañan las canciones. No son videoclips, son contenidos elaborados para cada una de las canciones.

Todas esas decisiones fueron importantes para definir el curso de lo que terminan siendo las canciones, y el disco en sí mismo.

El hecho de que no se suba inmediatamente a plataformas hoy es casi impensable.

Obviamente es por un lapso. No estamos haciendo un movimiento en contra de nada. Pero nos damos cuenta de que hay una síntesis en la forma en que se difunde la música en este momento: la gente tiene acceso a través de una plataforma, que es uno de los pilares paradigmáticos de lo que define este siglo XXI. Y una de las cosas que suceden con esa plataforma es que, en cualquier parte del mundo, muchos artistas con los que la gente se siente identificada, en una ciudad o en un país, si no son fenómenos globales, quedan por fuera del sistema, en lo que sería el “por defecto”. Entonces desaparecés de los canales de promoción de la música. Y tus propios seguidores tienen que pelar la selva con un machete para llegar a lo que vos les estás dando. Después de escuchar dos temas tuyos se van para otro artista, sistemáticamente extranjeros.

Entonces, es injusto que el arte que vos hacés con amor, dedicación y tiempo, al que le das un valor agregado cuando trabajás con uno o dos productores, con la intención de conectar con tu público, termine en una gota de agua disuelta en un océano de canciones, en una plataforma que está diseñada para contenidos de artistas mucho más populares. El por defecto no lo aceptamos. Entonces estamos yendo por un camino diferente.

Foto: Alessandro Maradei

En todo caso, llegaremos al por defecto después de que nuestra gente haya recibido todo el material y decida si lo quiere comprar o no. Es posible que después de esta primera etapa lo subamos a Bandcamp para comprarlo por ahí.

Hablabas de 14 discos de estudio de Buitres, otros cuatro con Los Estómagos, y seguís escribiendo canciones. ¿No se gasta la escritura?

Cada proceso, como persona que está interesada en escribir y mostrar, debe ser distinto. En mi caso, siento naturalmente la necesidad de hacerlo y me da una satisfacción enorme. Lo que sé escribir son canciones, y me gusta hacerlo. El proceso ha ido cambiando a lo largo del tiempo, pero lo que no ha cambiado por ahora es la necesidad de hacerlo. A tal punto que me parece que de 2019 a 2026 es mucho tiempo entre un disco y otro disco. Tendríamos que haber hecho uno más. El año que viene ya tendría que empezar a componer para el siguiente. Por lo que me pide el cuerpo, ya tendría que estar componiendo nuevas canciones.

¿Nunca te resultó más difícil, o pensaste que ya habías escrito sobre todos los temas que te interesan?

No, porque yo no lo veo como un catálogo. Escribo de lo que me parece. Hay algo que siento que tengo que escribir y lo escribo. No me importa cuál es la temática. Y creo que uno de los grandes méritos que tiene Buitres, diría desde hace 15 años, es que los cuatro o cinco últimos discos han sido muy diferentes entre sí, con muchas apuestas a cosas fuera de lo que Buitres hace habitualmente. Antes nos cuestionábamos: “¿Esto lo podremos tocar en vivo o no?”. Ahora ya no nos importa. De hecho, en este disco ya nos liberamos de eso por completo. No nos importa si lo que hicimos se puede tocar o no se puede tocar: lo hacemos. Y eso te da una libertad absoluta para hacer lo que sea, escribir lo que sea.

La mejor forma de llegar a ser original es tratar de expresarte vos mismo y no encasillarte.

¿En qué momento de la banda están? Prácticamente son una familia, supongo.

Y tenemos un tipo de relación completamente diferente, pero es una relación. Lo de familia tiene que ver con lo que podrías asimilar a una relación que involucra el afecto, en la que uno todos los días siente que de alguna manera está ligado con alguien. Porque en las relaciones familiares las ligaciones sanguíneas no aseguran nada. Eso lo interpretamos nosotros. En la familia la gente se siente unida por el afecto, por querer cuidar al otro, por la responsabilidad. O sea, en ese sentido hay cuestiones similares con mis compañeros, pero yo siento que estamos unidos. Son muchos años, y es una relación muy genuina. Pasamos por distintas etapas de la vida junto con Gustavo [Parodi], desde la adolescencia tardía, porque en los 80, con 17, 18 años, éramos mucho más niños que adolescentes. La juventud, la madurez, la familia, los hijos. Con el Pepe [Rambao] también. Pasás por todo eso y seguís eligiéndote, y la relación pasa a otro plano. Yo le digo a la esposa de Gustavo: “Mirá que yo hace más tiempo que estoy con él que vos”. Y eso tiene un valor.

Hemos pasado por momentos complicados que hemos podido superar. Hemos discutido sobre cosas que nos importan desde lo creativo, desde lo escénico, de la postura de la banda, de lo conceptual. ¿Con quién poder tener esas discusiones todo el tiempo durante tantos años? Orlando [Fernández] hace 20 años que está en la banda. Ahora Orlando, por segundo disco consecutivo, también hizo un tema. Y bueno, Kako [Federico Bianco] también es un tipo que hace ocho años que está en la banda, tiene la camiseta muy puesta y es muy peleador igual que todos.

En el show de Buitres del festival Canelones suena bien compartiste escenario con Sebastián Teysera y le dedicaste palabras muy elogiosas, algo muy raro de ver entre colegas en la época de Los Estómagos.

Estoy de acuerdo. A mí me parece que lo que ocurría en los 80, con respecto a las generaciones mayores que nosotros, es que había una relación un poco tensa, como era la del hermano mayor y el hermano menor, pero de malas maneras. Era como “no te vengas a meter en mi terreno”. Era un poco así, había mucha desconfianza, mucho temor.

Y entre los pares también.

Entre los pares desconfiábamos mucho unos de los otros, aunque yo a veces escucho algunas historias de otros compañeros de esa época que hablan de unas cuestiones de rivalidades que no eran así. Pero bueno, no importa, no quiero entrar en ese tema.

Después, lo que nosotros vimos, sobre todo con la gente nueva que apareció en los 90, fue que tenían una actitud completamente diferente. Primero vimos un reconocimiento hacia nosotros, que no estábamos acostumbrados a recibir. Nos encontramos con un montón de artistas muy abiertos, y el público que ellos trajeron también era un público mucho más abierto, más ecléctico para la escucha de música. No estaba tan sectorizado. Y en ese sentido Sebastián no solamente desde el punto de vista técnico es un excelente profesional, también es una buena persona de verdad. Es un tipo con una generosidad desbordada, más allá de lo común. Y también es discutidor.

Hace unos años le contaste a la diaria cómo nacieron muchas de las canciones de Buitres. ¿Podés contar algo sobre “Ojos”?

Podría disecar toda la canción, pero también hay que ver los contextos. Hay canciones que parten de una melodía, de la letra, pero en realidad nacieron en un contexto. Y en este caso hay un tipo metido en la máquina, cuya única forma de salir de eso era un poco de paz en algún lugar: “Vino, tinta y sangre / y una siesta muy cerca del mar”. Esa es la única salvación. Porque cuando va a buscar los sueños le dicen: “Tercer piso, escalera”. Lo peor que te puede pasar.

Y aparece Bioy Casares.

Sí, había leído hacía poco una entrevista a Bioy que salió en un libro, Palabra de Bioy, y la persona que le había hecho la entrevista decía: “Con él murió una forma de estar en el mundo”. Y a mí eso me impactó muchísimo, porque en ese momento me cayó la ficha de que toda forma de estar en el mundo se termina, y viene otra.

¿Y “Eternamente”?

Hay algunas cosas que se van presentando, como partes de una canción, en imágenes o fotografías, como si fueran pasajes de una película. Y después vos, de alguna manera, tenés que encargarte de darles coherencia a esas partes unidas. Y cuando ocurre eso sentís algo que te entusiasma. Lográs una forma que intelectualmente se defiende. Esa canción tiene la imagen en la playa de una hoja de un libro, que era algo que me había pasado pero que a la hora de escribir no sabía cómo resolver. Yo iba por la playa y una muchacha estaba leyendo un libro, se le vuela una hoja y yo salgo corriendo a buscarla, corrí como 100 metros y se la llevé. Y después juego con lo que hubiera pasado si la hoja llevaba otro destino. De alguna forma habla de cuando te das cuenta de que algo se termina antes de que se termine.

Viste que antes no se hablaba de salud mental, y ahora se habla muchísimo. Como profesional de la salud, ¿qué opinás de ese discurso?

Independientemente de que soy personal de salud, que sí puedo tener una opinión desde ese lugar, lo veo como ser humano. Me parece que la sociedad está preocupada por eso. Más que una iniciativa, digamos, del que regula, del que gobierna, es una preocupación a gritos de la gente. La que tiene problemas es la gente, no el sistema. La gente está diciendo que esto es urgente. Ya tenemos algunas cartas dadas vuelta que son importantes: cómo se trata a las mujeres, cómo se trata a los niños, a las personas mayores. La sociedad tiene que reparar en esas cosas. Somos pocos y tenemos que estar mucho mejor. Tratamos muy mal a las personas que son más vulnerables, y eso lo primero que genera es un daño a la salud mental. Lo que pasó es que durante mucho tiempo mucha gente se acostumbró a cargar con esos bloques de piedra en los lomos y no quejarse. Ahora ya es mucha la gente que no la está pasando bien.

Buitres, presentación de Nido de espinas. A partir del 15 de agosto, viernes, sábados y domingos a las 18.00 en el Planetario de Montevideo (Rivera 3275). Entradas a $ 600 en Tickantel.

Buitres en Sitio (Parque Roosevelt, Ciudad de la Costa, Canelones). Sábado 5 de setiembre a las 21.00. Entradas a $ 1.190 en Redtickets. la diaria 2x1.

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