Querido Juan es una obra incómoda, o una obra que incomoda. Será porque su protagonista, Juan (Agustín Martínez Cuello), no solo no la pasa bien, sino que el resto a su alrededor encuentra divertida su situación. “¿Una vida común vale la pena?”, se plantea esta dramaturgia escrita por Agustín Rubbo y Carla Pereira Chagas, integrantes del colectivo Tute Conga, a cargo de la obra.
Juan tiene alrededor de 30 años y, a esa altura de su vida, todavía no ha cumplido con las expectativas de la sociedad. Sale a bailar y fracasa, prueba en un concurso de preguntas y respuestas y queda descalificado, busca ayuda y no encuentra quién lo escuche. Lo grotesco y absurdo de su peripecia se traduce en las inusuales combinaciones de músicas, colores y subtramas de la puesta en escena.
Podría tratarse de un sueño febril, al estilo de All That Jazz, con su coreógrafo moribundo y obsesivo, del parroquiano apoyado al mostrador de “Brindis por Pierrot”, o del viejo Zoilo en Barranca abajo. Con un poco de todos ellos, pero distinto, el desangelado Juan parecería no tener historia por la que lamentarse, o tal vez la urgencia que lo empuja no le permite una reflexión más profunda.
Foto: Ignacio Sánchez, difusión
La obra avanza en cuadros coreográficos y prueba con distintos tipos de comedia. Situada en una época imprecisa, camuflada en una nostalgia borroneada, la trama aprovecha la imprecisión temporal para construir un relato de registro raro de encontrar: no es exactamente una comedia musical, su lenguaje no remite a las tradiciones del teatro uruguayo tradicional o experimental y tampoco sigue la línea gruesa del carnaval. En alguna de las formas, asoman códigos propios de la llamada “generación de cristal”.
En ese riesgoso camino, por momentos desconcierta y asusta intencionalmente; en otros, de los más logrados, la certeza de la interpretación hace olvidar las etiquetas y el destino de Juan nos preocupa, como una telenovela en sus capítulos de definición.
Al igual que los bailes y la escenografía, los personajes alrededor del protagonista también cambian con frecuencia. Una bebé (Abril Pereira) se roba el cuadro más feroz de la obra. Jesús (Agustín Rubbo) se mueve en un arco expresivo que va desde la fábula existencialista de modos elevados al humor chabacano que puede prescindir del doble sentido. Una conductora de tevé más despiadada que Victoria Rodríguez (Alina Negrín Malán) deja al descubierto lo peor del ser humano con el encanto de los grandes villanos.
Foto: Ignacio Sánchez, difusión
Antes de llegar a esta instancia, la compañía Tute y Conga participó en el encuentro de Murga Joven y logró el reconocimiento de mejor espectáculo en 2018 y 2020. Sin embargo, según reconoce Rubbo en una nota en TV Ciudad, desde siempre tuvieron “una crisis de identidad de Murga Joven”: “Cuando empezamos a entender quiénes éramos, se generó una disconformidad, a nivel de que ahora teníamos claro que no había ninguna estructura que pudiera frenar lo que nosotros queríamos contar”.
En Querido Juan, con 15 artistas en escena, el grupo teatral presenta una “sátira musical coral que explora las expectativas y contradicciones de quien lucha por encontrar su lugar en el mundo” y que “invita a reflexionar sobre el fracaso, la soledad y la búsqueda de identidad en el contexto social actual”.
Foto: Ignacio Sánchez, difusión
“La mayoría de nosotros tenemos alrededor de 30 años, y hay algo de estar llegando un poco a la crisis de esa edad”, explicaba Abril Pereira en la diaria Radio. “Quizá en las generaciones de nuestros padres era un poco más claro qué significaba el éxito. Existían determinados mandatos que cumplir: comprarte una casa, casarte, tener hijos, y ahora las opciones son múltiples, y entonces ¿qué es lo que quiero y de qué forma lo quiero alcanzar? Todo es efímero. Es como que el tiempo nos corre. La obra parte un poco de esa angustia y propone que nos preguntemos por esas cosas: el éxito, el deseo, la realización”.
Querido Juan. Sábados 29 de agosto y 5 de setiembre a las 21.00, domingo 30 de agosto a las 19.00 y domingo 6 de setiembre a las 18.30. Teatro Comedia (Canelones 2150). Entradas a $ 700 en Redtickets. 2x1 para la diaria.