Apreciada en Latinoamérica sobre todo de forma indirecta, a través los aportes que hizo al rock and roll primigenio –muchas de sus primeras estrellas, como Elvis Presley y Jerry Lee Lewis, provienen de allí– y de adaptaciones puntuales, como la que logró el brasileño Roberto Carlos en su etapa “camionera”, la música country es enormemente popular en América del Norte, y especialmente en el conservador sur estadounidense. Alberga decenas de subgéneros y sub-subgéneros, estimuló una serie de técnicas guitarrísticas muy distinguibles –e incluso hay instrumentos, como el lap-steel guitar o el dobro, casi exclusivamente asociados al género–, se rige por su propio sistema de premiaciones y mantiene una capital artístico-empresarial en la ciudad de Nashville, en Tennessee.
El universo del country estaba bien asentado en 1964 cuando desembarcó allí, con 18 años, Dolly Rebecca Parton, proveniente de una familia muy pobre en la zona montañosa de ese estado norteamericano. No era solo una gran cantante –de esas había muchas–, sino también una compositora de su propio material, pero a pesar de sus obvios talentos musicales debió apoyar su carrera como conductora de televisión. En 1974, junto con Peter Wagoner, consiguió su primer gran hit con “I Will Always Love You”.
En los años siguientes creó éxitos como “Jolene” –tal vez la mayor canción sobre celos de la historia–, “9 to 5” y “Coat of Many Colors”, mientras seguía asentando su fama en las pantallas, ya desde Hollywood, con películas como 9 to 5 y Magnolias de acero, al tiempo que se revelaba como una empresaria con olfato: en 1986 montó Dollywood, un parque temático, en su Tennessee natal. 3.000 canciones y 100 millones de discos vendidos, 25 número uno en las listas de country de Billboard y 11 premios Grammy son el fruto de seis décadas de carrera.
Fuera del mundo de la música y los negocios, Parton cimentó un legado filantrópico con emprendimientos como el programa Imagination Library, que entregó cientos de millones de libros a niños de varios países en honor a su padre, que era analfabeto. Durante la pandemia donó un millón de dólares para la investigación de la vacuna contra la covid y era usual verla apoyando a víctimas de desastres naturales en su región.
Además, fue un modelo de rol para muchas artistas y apoyó la carrera de unas cuantas de ellas, como Miley Cyrus, quien declaró “hemos perdido el alma más pura” tras la muerte de Parton, ocurrida este martes, tras varios meses de quebrantos de salud. Los contratiempos incluyeron, el año pasado, el fallecimiento de su esposo, Carl Dean, con quien eran pareja desde que ella llegó a Nashville. Parton confesó en 2008 que él, un hombre de bajo perfil, había sido la inspiración para escribir “Jolene”: había una cajera de banco que coqueteaba con él en los primeros días de la relación, dijo la cantante a la National Public Radio.