Es curioso el caso del finlandés Renny Harlin. Especializado en películas de acción, dio su salto a las grandes ligas en 1990, cuando fue elegido para continuar con las aventuras de John McClane en Die Hard 2. Ya había hecho sus pinitos tanto en su país natal como en Estados Unidos, pero fue esta secuela con Bruce Willis, que corre a sus enemigos por un aeropuerto –entretenida, sin estar a la altura de la original–, la que le abrió las puertas de Hollywood.
Así, Harlin trató de jugar al nivel de los grandes directores de acción de ese momento, con nobles intentos tales como Cliffhanger (probablemente su mejor película), con Sylvester Stallone y un par de muy dignos vehículos para el lucimiento de quien era su esposa por aquel entonces, Geena Davis: Cutthroat Island y The Long Kiss Goodnight. No le fue especialmente bien en taquilla con ellas y el nivel de sus producciones fue descendiendo. Aún le quedaba algo de nafta en el tanque cuando hizo el thriller de acción y tiburones Deep Blue Sea y la escabechina de agentes federales en ese slasher llamado Mindhunters, pero ya estaba de salida. Mediocridades absolutas como The Exorcist: The Beginning, The Covenant (The Craft pero con tipos) y 12 Rounds lo llevaron a hundirse por completo con The Legend of Hercules (que hace parecer shakesperiana la versión de Hércules protagonizada por La Roca).
Harlin debería haber desaparecido de escena o quizá haber regresado a su Finlandia natal. Pero no. Curiosamente, encontró una segunda vida nada menos que en el cine de acción de Hong Kong (donde incluso dirigió a Jackie Chan) y ahora ha regresado a Hollywood. Tal vez a un Hollywood de segunda línea, donde orquestó tres entregas de la saga de terror The Strangers y uno de los tantos vehículos de acción para Aaron Eckhart (otro que trata y trata de sostener una carrera), llamado The Bricklayer, entre varias otras.
Ahora reapareció en los cines con Impacto mortal (Deep Water en su título original; ya ni me pregunto de dónde salen estas traducciones). Que llegue a salas habla de una exposición a la que Harlin ya no está acostumbrado, pero en la trama y la ejecución de la película se ven varias de sus especialidades. El finlandés es uno de los pocos que pueden combinar una de accidente aéreo con una de horror con tiburones, ya que tiene experiencia en ambos subgéneros: alcanza con combinar su Die Hard 2 con Deep Blue Sea. Si además tenemos nuevamente a Eckhart como protagonista, parece que el combo fue pensado especialmente para él.
Tenemos el vuelo N140, que viaja desde Los Ángeles hasta Shanghái (hay producción de China también, lo que demuestra que Harlin continúa asociado a ese territorio), e iremos conociendo a los personajes que van a bordo, como aconseja el buen manual de cine catástrofe. Tenemos al piloto con problemas en casa (Eckhart), que es el segundo al mando de un colega con demasiadas horas de vuelo, mujeriego y bebedor (Ben Kingsley). Tenemos a las azafatas (Lucy Barrett, Nashi) y un variado grupo de pasajeros (Angus Sampson, Richard Crouchley, Molly Belle Wright, Wenhan Li, Zhao Simei, Lakota Johnson y Mark Hadlow, entre otros), presentados con rápidas pinceladas que nos permitirán imaginar sus acciones al momento de la tragedia.
A eso hemos venido y no tardan en entregárnoslo: a mitad del viaje ocurre el accidente (la mejor secuencia, muy bien filmada), el avión se estrella en pleno océano y no tardan los supervivientes en descubrir que quizá la ayuda no llegue a tiempo por culpa de una numerosa pandilla de tiburones con hambre de pasajeros de avión.
Uno tiene bastante claro qué clase de película vino a ver, pero Impacto mortal funciona por encima de lo esperado. Sí, los giros de guion vienen telegrafiados desde lejos, pero hay buena mano –no en vano Harlin lleva más de 45 dirigiendo– y el resultado es entretenido todo el tiempo. Los efectos especiales –siempre un peligro en “una de tiburones”– están muy bien, y Eckhart le pone mucha dignidad a su protagónico, bien secundado por el resto del elenco (aunque a varios les toquen personajes estereotipados). El siempre popular subgénero de tiburones tiene varios estrenos anuales, y este posiblemente sea el mejor, dado que supera ampliamente a Thrash, Embestida (en Netflix) y La boca del diablo (en Amazon). Esta Impacto mortal no le cambiará la vida a nadie, pero, sin duda, divierte la hora y 40 minutos que dura.
Impacto mortal. 100 minutos. En salas.
