El decimocuarto disco de Trotsky Vengarán, que acaba de salir, desborda un apego por lo retro ya desde el título: Videoclub. Eso se materializa en su portada y en cómo se difundió a la prensa: con una robusta caja de plástico de casete VHS, un objeto que para los que tienen menos de 30 años es algo tan lejano como Marte. Pero, paradójicamente, el álbum arranca con “Mejor que nunca”, una canción con un estribillo optimista que no apela a la nostalgia: “¡Vamos! / Prendidos de la luna / la noche se perfuma / estamos mejor que nunca”. Aunque, claro está, la música sí tiene pizcas de nostalgia, o incluso de melancolía –en las vueltas de la melodía–, y sobre todo se destaca el arreglo de teclado, que va rebotando por el paneo estéreo y perfectamente podría haber sido sacado de un tema synth pop ochentero de esos que adornan una escena triunfante de la serie Stranger Things.
La segunda del disco, “Droga en mi droga”, ya es punk rock clásico –incluso por el patrón rítmico de la batería–, con un Guillermo Peluffo en plan adolescente, es decir, desbordando punk: “Vengo un poco loco / mucho mambo en el coco / Vengo por amigos / vengo buscando amor / Yo no quería lío / no quería quilombo / de un momento a otro / todo se fue de control”. El pulso rítmico es lo que más sobresale de la canción, y no es difícil imaginarse el pogo cuando la tocan en vivo. El estribillo –“alguien puso droga, / droga en mi droga”– parece una referencia a “Somebody Put Something in My Drink”, aquel hit tardío de Ramones, que, como quien no quiere la cosa, ya tiene 40 años.
Algunas de las canciones del disco fueron lanzadas varios meses antes como corte de difusión, por ejemplo, la también punk “Jugados a nuestra suerte”, que pinta varios paisajes del mundo actual con imágenes pintorescas: “Alguien tocó el botón de rebobinar / y la historia arrancó para atrás [...] / Adiós a los derechos / ahora hay que pagar / sos tu propio jefe / y un esclavo funcional / Los árboles festejan la motosierra / Campanita está en OnlyFans”.
Pero no todo es punk. La canción “Sangre de verano”(https://youtu.be/G1UopyUxT1k?si=RYtspZypvqBLhCVY), si bien sería un poco temerario catalogarla de balada, podría encuadrarse así para los cánones de la banda de Peluffo, Hugo Díaz y compañía. Impulsada por guitarras acústicas y con unos punteos eléctricos destellantes por ahí atrás, es una canción de (des)amor casi de fogón: “Si te vuelvo a perder, / dolerá tanto como la primera vez. / Si es el precio que hay que pagar, / se paga, / no se dice más”. También con guitarras acústicas pero con un pulso más vivaz, de ska–country–folk, se destaca “Yo me olvidé”(https://youtu.be/q29qiSoUi7M?si=PCvEagKxYgfGWVBp), con un estribillo que repite el título de la canción con una melodía muy pegadiza, y que pinta unos colores tímbricos y rítmicos que no abundan en la extensa discografía de Trotsky Vengarán, y por eso son más que bienvenidos.
Videoclub, de Trotsky Vengarán. Bizarro, 2026. En plataformas.
