Nacional se fue goleado 3-0 en el clásico del Campeón del Siglo. El rendimiento fue flojísimo, el tricolor no jugó bien con ninguna de las formaciones que probó Pablo Peirano y estuvo lejísimos del nivel del partido. El resultado pudo ser peor.
Luis Mejía: sin nada que hacer en los goles, tampoco fue su mejor versión y no tuvo ninguna gran atajada.
Emiliano Ancheta: el mejor del primer tiempo, después fue bajando con el rendimiento del equipo. Controló bien su sector.
Sebastián Coates: de las versiones más bajas de los últimos tiempos, perdió toda la tarde, desconocido en la marca e impreciso con el balón. Pudo ser expulsado en el final.
Julián Millán: otro de flojo partido, en el segundo gol de Peñarol cabeceó hacia atrás. Llamativamente desconocido. Se perderá el partido ante Progreso por quinta amarilla.
Juan Pablo Patiño: nunca le encontró la vuelta al partido, tuvo un cara a cara con Emanuel Gularte en el arranque en el que parecía meterse de lleno en el trámite, pero futbolísticamente estuvo lejos del nivel del encuentro. Peñarol apostó a atacar a sus espaldas y siempre encontró dividendos.
Christian Oliva: sorprendió su salida, dentro del flojo rendimiento colectivo del tricolor, era el de más trajinar en la mitad de la cancha.
Luciano Boggio: nunca logró el objetivo de conectarse con la zona ofensiva. Perdió en la marca. La mitad de la cancha fue ampliamente dominada por Peñarol. Dio la sensación de que debió salir él cuando Peirano decidió quitar a Oliva.
Exequiel Mereles: no pudo desequilibrar, perdió reiteradamente con Gularte, no explotó su velocidad ni colaboró defensivamente.
Rómulo Otero: flojo. Siente la presión de tener gran parte de la opinión en contra. No explotó ninguna de sus virtudes, se sintió incómodo en la banda, probó algunos minutos por el miedo y tampoco funcionó. Salió en el entretiempo.
Nicolás López: de más a menos, algún chispazo de su calidad, pero muy displicente en su juego. Intermitente.
Maximiliano Gómez: las buscó todas. Peleó contra los zagueros e intentó bajar todos los pelotazos que le mandaron. Cuando le enviaron un buen centro, casi moja.
Lucas Villalba: entró en el desconcierto del equipo y no funcionó. Tuvo pocos espacios para gravitar con el rival replegado y con el balón en los pies no funcionó.
Mauricio Pereyra: entró y perdió dos balones de forma infantil, luego le dio buen destino a la circulación de pelota, pero sin profundidad ni romper líneas.
Nicolás Lodeiro: le costó el ritmo de partido, nunca se pudo imponer ni dar buen trato al balón. Tenía mucho campo para meter piernas y no pudo imponerse.
Diego Romero: controló mejor el sector que Patiño. Intentó ir arriba con más ímpetu que fútbol.
Gonzalo Carneiro: poco en cancha, con el equipo totalmente desarmado.