Un par de tribunas repletas en el Parque Viera y los cánticos de ambas hinchadas le dieron el marco justo a la final de la Copa de la Liga AUF, torneo amistoso pero oficial que ahora tiene a Progreso como su primer campeón. El equipo de Leonel Rocco cierra su pretemporada con un título que es un buen espaldarazo de cara a la temporada regular, tras haber superado con justicia a un Boston River que mostró menos de lo esperado y que parece llegar menos templado a una temporada en la que tendrá actividad internacional.
Los dirigidos por Israel Damonte se mostraron más efectivos que afinados en la semifinal contra Peñarol, partido en el que por momentos fue dominado por un rival con juveniles de tercera y cuarta y que ganó por penales. Esta noche en el Viera tuvo unos minutos prometedores al inicio del juego y un par de llegadas peligrosas en el primer tiempo —en particular, un jugadón de Agustín Amado adentro del área, que se fue desviada al córner—, pero después casi no generó peligro en el arco rival y se vio superado por un Progreso con un plan de juego mucho más claro y una ejecución sólida.
Es cierto que el partido, por cómo se dio, le calzó mejor al gaucho. Se jugó con intensidad, como para ir entrando ya en el fervor competitivo de la temporada regular, entonces también se picó un poco. El trámite, así perfilado, favorecía a Progreso, que se ocupó de ser agresivo en la marca, cerrarle los circuitos de salida a Boston River —Gastón Ramírez, seguido siempre de cerca, no tuvo ni espacio ni tiempo para hacer jugar a su equipo—, y buscar la recuperación en la mitad de la cancha para salir rápido con ataques directos. Si no recuperaba, cortaba (el gaucho se fue en ventaja al entretiempo, pero con cuatro amarillas).
Jugadores de Progreso festejan el gol convertido por Matteo Copelotti frente a Boston River, el 29 de enero, en el estadio Alfredo Víctor Viera.
Foto: Mathías Andrade
En efecto, Progreso abrió el marcador con una recuperación en la mitad del campo de Ayrton Cougo, el capitán del gaucho, que jugó un partidazo y se fue lesionado al arranque del segundo tiempo. Cougo anticipó y salió a toda velocidad por la banda para llegar al vértice del área y poner un centro al pie de Facundo de León, que sólo tuvo que empujarla. Boston River amenazó con ponerse en partido en el segundo tiempo cuando Damonte ya había movido el banco. Apenas empezado el complemento, el sastre lo empató con un golazo de Franco Pérez en una jugada de pelota quieta. El tiro de esquina cruzó toda el área y le quedó en el segundo palo al extremo zurdo, que estaba solo y la agarró con una volea divina para clavarla al otro lado de la red.
Pero la pelota quieta había sido una de las principales armas de Progreso en el torneo y fue con otra jugada así que obtuvo la ventaja definitiva, pocos minutos después del empate. El gol de cabeza, tras un tiro libre desde la banda izquierda, lo hizo Diego Sánchez, un delantero de 1,91 que ya le había convertido a Nacional y es uno de los valores más destacados que ha mostrado el gaucho en esta pretemporada.