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Abel Hernández, en el estadio Belvedere (archivo, agosto de 2025).

Foto: Gianni Schiaffarino

Son más los goles: Abel Hernández y una carrera atravesada por las lesiones

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La Joya volvió a sufrir una lesión que lo margina de las canchas en medio de un gran momento goleador, un drama recurrente a lo largo de su vasta trayectoria.

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“Parece joda”. Con esas palabras resumió Diego Aguirre, el técnico de Peñarol, la desafortunada lesión que sacó a Abel Hernández del amistoso frente a River Plate argentino, en los primeros minutos de la Joya con la camiseta aurinegra desde que se fue del club a fines de 2023.

Las palabras de la Fiera reflejan el sentimiento incrédulo del hincha carbonero, al que la ilusión le duró apenas unos pocos minutos y, en la fugaz incidencia de un tranque sin apoyo, vio derrumbarse la enorme expectativa que había acumulado ante el regreso del atacante, cuya vigencia goleadora quedó probada en el último campeonato, que lo tuvo como máximo anotador con la camiseta de Liverpool.

Si había una nota al pie en toda esa ilusión, un ligero sentimiento de mesura y precaución, tenía que ver con las lesiones, tan fatídicas y recurrentes en la vasta trayectoria del delantero de 35 años; uno no puede evitar preguntarse qué tan diferente –y, quizá, tanto más excepcional– hubiera sido esta de no mediar todas estas adversidades físicas.

Enfocado en la recuperación

En Peñarol lo tenían fresco, de su último paso por el club, cuando hizo goles importantísimos –y espectaculares, como aquella chilena al ángulo en los descuentos frente a Plaza Colonia–, pero también se perdió casi todo el segundo semestre por un desgarro.

¿Pesa en este tipo de lesiones la presión y la exigencia de jugar en Peñarol? Lo cierto es que en Liverpool la Joya no tuvo problemas físicos y desplegó todo su potencial goleador para ser el mejor nueve del campeonato, el que fue a buscar Peñarol.

Y en una de las primeras incidencias de su nueva y esperada etapa aurinegra, otra lesión para la Joya. Parece joda, en efecto. En Peñarol se temió lo peor. Este martes, sin embargo, se confirmó un diagnóstico que, aunque no es positivo –sufrió un esguince de rodilla–, tampoco es el peor posible; Abel Hernández se perderá la definición de la Supercopa Uruguaya frente a Nacional y el inicio del Apertura, pero Diego Aguirre podrá volver a contar con él en 30 días.

“Desde lo mental me afectó un montón: fue bastante grande el fastidio por volver a Peñarol y que me pase esto, pero ya estoy pensando en la recuperación”, dijo Abel luego de este nuevo percance en su carrera, ya acostumbrado a encarar situaciones de este tipo y dispuesto a hacerlo obstinadamente cada vez que sea necesario.

Más rebelde que una lesión

A sus 17 años, Abel Hernández ya había despertado el interés de clubes europeos. Había irrumpido con todo en Primera División, en Central Español, donde poco después de debutar hizo cuatro goles en cinco partidos. Cuando ya era titular en Peñarol y también en la selección uruguaya sub 20, vino a buscarlo el Génova de Italia. El delantero viajó a Europa y los estudios médicos le diagnosticaron una arritmia cardíaca, que puso en jaque todo su futuro. Le dijeron que con esa condición no iba a poder jugar al fútbol.

Quizá fue ya en esa primera experiencia que la Joya empezó a desarrollar una vena rebelde, una necesidad imperiosa de imponer su voluntad ante las dificultades y obstáculos en su misión de meter goles. El pase al Génova se cayó, pero lo fichó el Palermo, donde jugaba Edinson Cavani. “Ya me habían hecho algunas revisiones, sabían del problema, pero me dejaron jugar porque no lo consideraron grave”, dijo en su presentación en el equipo de Sicilia, con 18 años ya cumplidos.

En Palermo empezó a despegar durante la temporada 2009-10, cuando sumó 21 presencias por Serie A, anotó siete goles y dio dos asistencias. Al final de esa temporada, hizo tres goles en dos partidos ante el Maribor esloveno para darle a su equipo la clasificación a la UEFA Europa League. Pero luego arrancaron los problemas. Una lesión en el muslo lo dejó afuera entre octubre de 2010 y febrero de 2011. Se perdió 26 partidos de su equipo. Desde ahí, su estadía en el Palermo, como también en los otros tantos clubes que jugó, estaría marcada por frecuentes intervalos de ausencia por lesión, intercalados con presencias siempre goleadoras.

Entre 2011 y 2012 se perdió otros 16 partidos con el Palermo por problemas musculares, mientras que, a fines de 2012 sufriría una de sus lesiones más graves: rotura del ligamento cruzado. Ocurrió durante una práctica de la selección mayor, de la que había formado parte, por ejemplo, durante el título de Copa América conseguido en Argentina en 2011. “Estábamos haciendo fútbol”, relató la Joya sobre su lesión, “me giro, llevaba yo la pelota, venía el Cebolla [Rodríguez] a marcarme, quise meterle el cuerpo, estaba justo el Maestro y, para no chocarme, quise como eludir al Maestro, llegué un poco descoordinado y ahí se me fue la rodilla”.

El delantero se sometió a una cirugía en Italia y estuvo seis meses fuera de las canchas. Volvió a mediados de 2013, cuando el Palermo ya estaba en la Serie B. Esa temporada hizo 14 goles en 28 partidos, y así cerró su paso por Italia. Desde allí partió a Inglaterra para jugar en el Hull City, que había logrado su segundo ascenso histórico a la Premier League y pagó por la Joya 10 millones de libras, una cifra récord para el club. En Hull City, empezó con problemas en el aductor. Igual jugó por cuatro temporadas, sumó 110 presencias y 39 goles, aunque la mayoría de ellos ya en la Championship, cuando el Hull volvió a descender.

A principios de 2015 estuvo 20 días ausente de la convocatoria y un par de temporadas después se perdió 12 juegos de la temporada por sus problemas musculares. 2017 fue un año complicado para Hernández. En el primer semestre tuvo una nueva lesión en el muslo y otra en el pie. Pero lo más grave llegaría en agosto, poco después de su cumpleaños número 27, cuando sufrió la rotura del tendón de Aquiles, en un partido contra Wolverhampton, que lo dejó afuera de las canchas por tres meses más. Cerró la temporada con solamente 10 presencias en el equipo. Y con 8 goles. En ese entonces se rumoreó que Abel era pretendido por el Leeds United, que dirigía Marcelo Bielsa, pero finalmente dejó el fútbol inglés para irse a jugar a Rusia.

En el CSKA Moscú firmó un contrato por tres años, pero nueve meses después había sumado sólo 15 presencias, afectado por nuevas molestias en el aductor, además de una lesión en la cadera y una nueva lesión en la rodilla, por lo que rescindió contrato con el club de mutuo acuerdo. Hizo tres goles con esta camiseta y su mayor logro quizá haya sido haber ingresado en el juego de Champions League que su equipo le ganó por 3-0 al Real Madrid, en ese momento la peor derrota sufrida por el merengue en competencias europeas.

Al final de su temporada en Rusia hubo un presunto interés del Nottingham Forest, pero Abel volvió a elegir un destino exótico para ir a jugar. El Al-Ahli de Qatar puede jactarse de ser, quizá, el único de la carrera de Abel Hernández en el que no tuvo grandes problemas de lesión. Hizo 13 goles en 21 partidos, pero después perdió terreno en el equipo y pegó la vuelta al fútbol sudamericano. Su pasaje por Inter de Porto Alegre y por Fluminense no fue el mejor, y la exigencia competitiva del Brasileirão le pasó factura. El delantero que ya había cumplido sus 30 sumó otros problemas musculares y una lesión en el talón.

Tras un paso correcto pero no brillante por el San Luis de México –11 goles en 35 partidos– y una estadía breve y olvidable por Rosario Central en Argentina, Hernández volvió a Peñarol para la temporada 2023. En el Apertura le costó hacer pie en el equipo y a principios de la temporada se perdió algunos partidos por tendinitis. Ya entrado el semestre empezó a repuntar; le hizo un doblete a Danubio y a la semana siguiente hizo el recordado golazo en el Centenario ante Plaza para darle la victoria a Peñarol sobre la hora y encaminar el título de ese Torneo Apertura. En el Intermedio se perdió la primera fecha por una molestia muscular, pero después jugó los seis partidos restantes, en los que hizo seis goles.

Cuando empezó el Clausura, Peñarol se volvió a ilusionar con la Joya: en la primera fecha le convirtió a Wanderers. Pero después vino el desgarro miofascial, otra de las lesiones graves que ha sufrido el delantero. 65 días de ausencia en total, con un breve lapso en el que jugó unos minutos ante Defensor y la lesión se resintió. No volvió a jugar hasta fin de año, cuando entró en un par de partidos desde el banco, aunque ahí no pudo convertir.

Así fue aquella última estadía en el carbonero, accidentada como toda su carrera, y así también empezó su nueva etapa en el club. Si algo sugieren estos antecedentes es que cuando Abel Hernández vuelva a las canchas, los goles también volverán. De eso se puede estar seguro.

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