A pesar de que ambos equipos se brindaron desde un principio, Boston River y el Racing Club de Montevideo no se vulneraron hasta entrado el segundo tiempo en el estadio Centenario por la fase previa de la Copa Sudamericana. Era un 0-0 gigante, con pocas emociones y sin demasiados riesgos. En un partido único, el sastre y el cervecero parecían destinados a definir desde la fatídica pena, pero Fredy Martínez encontró una pelota en el segundo palo sobre el final del partido y puso el 1-0 que le dio la clasificación a Boston River a la fase de grupos por segundo año consecutivo.
El sastre puede decirse que fue el más insistente durante el partido. Pero lo cierto es que nadie en la tribuna se precipitó en ningún momento. Aunque los muchachos que paran en La Estación se hicieron sentir con los vientos y los bombos albiverdes, los del sastre, organizados en familias, hicieron rendir el murmullo. También es cierto que Boston se quedó sin una de sus figuras cuando apenas entraba en sintonía el partido, porque Francisco Muñoa se retiró lesionado y aquello cambió los planes en los de Simón Bolívar.
Agustín Amado cuando pudo agarró las riendas de la cuestión y, aunque sin demasiada profundidad, supo llevar al sastre a creer. Leandro Suhr, otro de los picantes aplicando la velocidad, probó al portero académico Facundo Machado, que se limitó a responder sin la necesidad de brillar. Fue una mezcla entre cuidar el arco y animarse a ser protagonista el tándem emotivo en el que osciló el partido. Ramiro Brazionis quizás se haya anotado la chance más clara para Racing, la única capaz de desatar una vocal al unísono en la tribuna y callar un segundo a los del bombo. Cabeceó y despertó a las arañas cuando hizo temblar el travesaño. Entrado el segundo tiempo se retiró lesionado.
Mientras tanto, en la libreta fue un partido con muchos argentinos en cancha: con la camiseta a bastones verdes y blancos, Felipe Álvarez, Iván Manzur y Tomás Habib entre los titulares, aunque también hubo otros tantos en el banco; Francisco Bonfiglio fue titular en el Boston, que también tuvo en el banco de suplentes recambio argentino, con Yair González, que ingresó en el primer tiempo para suplantar a Muñoa, Agustín Aguirre y Gonzalo Reyna.
El partido continuó sobre una meseta donde todos se cuidaron de no caer. Hasta que, sobre la última línea del encuentro, el Boston encontró el gol que le significó la clasificación. Fue tras una buena jugada de Gonzalo Reyna por un lado, que hamacó al lateral y puso un centro que hizo dudar al arquero de Racing. Reyna, que había ingresado en el complemento, confundió a Machado, que le erró al cálculo y la pelota lo sobrepasó, dejando el arco sin cuidado. Fredy Martínez, que acompañó la jugada, encontró el balón perdido en el segundo palo y convirtió un gol que nadie esperaba.
Festejaron los del barrio Simón Bolívar; a los de Sayago ya no les dio el reloj para reaccionar. De esta manera, el Boston River de Israel Damonte vuelve a escribir su nombre en la fase de grupos de la Sudamericana, asegurando 900.000 dólares por llegar hasta acá, y la posibilidad de seguir creyendo que se puede. Conocerá a sus rivales en el sorteo que se realizará el próximo 19 de marzo en Asunción.