Matías Galarza, de Paraguay, celebra junto a Andrés Cubas tras marcar el gol de su equipo durante el partido ante Turquía, en el San Francisco Bay Area Stadium, el 19 de junio.

Foto: Stu Forster, Getty Images, AFP

Defensores del Chaco

Épico triunfo de Paraguay ante Turquía 1-0, con 10 todo el segundo tiempo y para seguir con chances de avanzar.

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Paraguay consiguió un épico -por lo paraguayamente sufrido- triunfo ante Turquía 1-0 y quedó en condición de clasificar en la última fecha cuando deba enfrentar a Australia. Si le gana será segundo, y si empata quedará tercero con 4 puntos y -1 de diferencia de goles peleando por ser uno de los mejores terceros.

El elenco albirrojo jugó absolutamente todo un tiempo con un futbolista menos por la expulsión de Miguel Almirón, pero sin embargo al ir ganando desde el minuto uno del partido edificó una forma de resistencia activa que le permitió ganar y esperanzarse. Tuvo muchos puntos de contacto con aquel partido de 40 años atrás en el Mundial de México 86 cuando Uruguay clasificó como tercero aguantando todo el partido con uno menos por la expulsión de José Charly Batista en los primeros segundos del partido.

Dame un minuto

Bastó un minuto, nada más que un minuto, para que Matías Galarza —la apuesta de Gustavo Alfaro para cambiar la apatía del juego guaraní— sacara un zapatazo recio, potente, quemante desde la medialuna para ponerla contra el palo y vencer a Uğurcan. Un zurdazo removedor y activante, como un tereré helado cuando quema el sol.

Galarza estaba llamado a ser protagonista porque a los 3 minutos pegó un patadón en el círculo central y se llevó la tarjeta amarilla. Pero enfrente estaba Turquía, con su escuela de fútbol férreo y tan rugoso como el guaraní, pero con un ritmo y una técnica en velocidad que no tenemos los equipos sudamericanos.

Y entonces, hasta la pausa de hidratación, el partido pasó a jugarse completamente en el campo paraguayo. Todos los jugadores estaban allí. Cinco o seis pases seguidos de los turcos, y los guaraníes, remando, la robaban y la perdían, y la pelota pasaba de un lado al otro en el área como si fueran los vapores cruzando el Bósforo en Estambul.

Pero tampoco la pausa, ni la tanda publicitaria, ni los técnicos a los gritos por tres minutos cambiaron para nada la cosa y Turquía siguió intentando con errores al final, y los paraguayos bomba y bomba. ¿Pero qué pasó que no lo empataron a los 34 minutos, cuando aquel cabezazo pegó en el travesaño, en el palo y después en el golero? Hasta que por fin los paraguayos reconocieron el área contraria y entre Enciso y Diego Gómez armaron una tremenda jugada que salvó Uğurcan.

Al final del primer tiempo se armó una gresca de esas que uno puede esperar cuando se cruzan los valores y las formas de encarar cualquier competencia —¿o la vida?—, y Almirón se mandó una macana de aquellas; de las que hace unas semanas no hubiese pasado nada, pero que a partir de este Mundial es ley: se tapó la boca y habló. El juez revisó lo que le pasó el VAR y metió mano en su bolsillo trasero. Roja y afuera. Después vino el pitazo y, antes de irse a los vestuarios, otra escaramuza más. Muy intenso y rasposo todo. Inimaginable que en el segundo tiempo no se reprodujeran los roces.

Perfume de naranjo en flor

El segundo tiempo fue una locura. Los paraguayos defendiendo con uno menos pero metiendo alguna contra —un par por lo menos— y los turcos intentando de todas las maneras posibles pero sin meterla adentro.

Mil tiros patearon los turcos, cien córneres, y los paraguayos un deleite defendiendo la victoria. Tengo una vieja teoría de que solo un uruguayo, un paraguayo y los tanos pueden disfrutar del sufrimiento de ver a sus representaciones nacionales defendiendo en desventaja, sin técnica pero con todo el corazón.

Una delicia ver y sentir a cada uno de los paraguayos defendiendo y dejando todo, y encima tener la fuerza para inventar algún ataque. Primero hay que saber sufrir; lo hicieron, hermanos. Muy bien. Un triunfazo que le permitirá a la albirroja llegar al último partido con Australia con la posibilidad de pelear por la clasificación. Del otro lado, sin embargo, Turquía ya quedó eliminada porque por más que gane en el último partido ante Estados Unidos, por la nueva forma de definición, siempre perderá con quien hipotéticamente quede igualado en puntos. Asimismo, ya quedó determinado que Estados Unidos será el primero del grupo D y jugará en dieciseisavos de final con el tercero del B, E, F, I o J.