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Gabriel Oddone, en su despacho.

Foto: Rodrigo Viera Amaral

Economistas destacan cautela de Oddone y advierten que la desaceleración del crecimiento abre dudas sobre el rumbo fiscal

9 minutos de lectura
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Los expertos consultados resaltaron que el contexto internacional tuvo un impacto en la economía uruguaya y destacaron las señales de cautela transmitidas por el ministro Gabriel Oddone ante la revisión de las proyecciones y la necesidad de sostener el equilibrio fiscal.

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La desaceleración del crecimiento en Uruguay abre dudas entre los expertos sobre el rumbo fiscal y reconfigura el escenario económico hacia 2026. La revisión a la baja de las proyecciones, que fue anunciada hace unos días por el ministro de Economía Gabriel Oddone, en entrevista con la diaria, instaló nuevas interrogantes sobre la capacidad del gobierno para sostener sus metas fiscales en un contexto internacional adverso.

Los economistas Ignacio Munyo y Silvia Rodríguez Collazo coincidieron, en diálogo con la diaria, en destacar la cautela expresada por el gobierno y remarcaron que el menor dinamismo de la actividad tendrá efectos directos sobre la recaudación y limitará el margen de acción del equipo económico. A pesar de los matices en el diagnóstico y en las respuestas, ambos señalaron el peso del contexto internacional, marcado por la volatilidad de precios, el costo del financiamiento y las tensiones geopolíticas, y advirtieron que la incertidumbre persistirá en el corto plazo.

El ministro de Economía había adelantado la semana pasada a la diaria que la encuesta de expectativas del Banco Central y el índice mensual de actividad económica (IMAE) están proyectando un crecimiento económico menor al previsto, por lo que el gobierno no descarta ninguna medida de cara a la próxima Rendición de Cuentas. Oddone expresó que, si bien “no necesariamente” tendrá que haber “un recorte generalizado” del gasto, “hay algunos compromisos que habrá que diferir”.

Oddone recalcó que su cartera está “siguiendo con detenimiento la evolución de la economía y la evolución del escenario fiscal durante este año”, pero que por ahora están “simplemente vigilantes a ese proceso”. “Nosotros creemos que estamos en una economía que se desaceleró, pero que está en terreno de crecimiento, levemente por debajo de lo que esperábamos que estuviera en este momento, pero con algunas señales de leve mejora en el último trimestre del año pasado”, indicó.

Sobre las recientes señales de cautela del equipo económico, Munyo consideró que son adecuadas. “Creo que es correcto, que Oddone está haciendo bien su trabajo [...] aunque llega un poco tarde”, afirmó. En la misma línea, Rodríguez Collazo valoró las señales recientes del equipo económico: “A mí me parece que el mensaje de Oddone es positivo. La señal de cautela en el ajuste de proyecciones y la postergación de gastos para cumplir la regla fiscal es correcta”, concluyó.

Efectos en las cuentas públicas

Para la investigadora asociada del Centro de Investigaciones Económicas (Cinve), la desaceleración comenzó a evidenciarse en la segunda mitad de 2025 y tendrá efectos tanto en las cuentas públicas como en las decisiones de política económica. “Por el momento, podemos decir que fue una desaceleración que ocurrió a partir del segundo semestre. Hubo un mayor crecimiento en la primera parte del 2025, y a partir del segundo semestre hemos visto una reducción”, explicó.

La economista señaló que el fenómeno no fue homogéneo entre sectores, aunque sí generalizado en términos agregados. “Esto no ha sido completamente generalizado en todos los sectores. Algunos han tenido un comportamiento algo diferente a lo largo de los dos semestres, pero en términos generales, claramente hay una desaceleración en el segundo semestre”, sostuvo. En ese sentido, la menor expansión económica tendrá efectos directos sobre los ingresos del Estado, sostuvo. “Si la economía crece menos de lo esperado [...] va a haber una incidencia en el tema de recaudación”, explicó.

Rodríguez recordó que la relación entre actividad económica e ingresos fiscales es estrecha en Uruguay. “El propio Ministerio de Economía tiene un documento en donde publica las estimaciones de elasticidades de largo plazo [...] y todas esas elasticidades son mayores a uno. ¿Esto qué significa? Que ante una variación en el producto, hay una variación de la misma magnitud o marginalmente mayor en los ingresos”. Por ello, advirtió que es esperable una corrección a la baja en la recaudación futura: “Uno podría pensar [...] que es probable encontrar una afectación, por ejemplo, en la recaudación, pensando ya en 2026”.

En la misma línea, el director ejecutivo del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (Ceres), Ignacio Munyo, advirtió que una menor expansión económica impactará directamente en las cuentas públicas. “En Uruguay hay una relación directa entre la actividad económica y la recaudación”, explicó. Por lo tanto, “si el crecimiento es mucho menor, la recaudación también va a bajar”. “Por más que se hayan incluido nuevos impuestos, esos tributos que se incluyen están asociados a la actividad económica en el país y la posibilidad de que haya inversiones. Claramente va a haber una recaudación menor de lo que se pensaba en el presupuesto y, lamentablemente, los gastos que se comprometieron son difíciles de bajar”, remarcó.

Al mismo tiempo, señaló que el gasto público es difícil de ajustar. “El gasto es muy inflexible a la baja”, afirmó, y cuestionó el diseño del presupuesto: “Nosotros dijimos y sostenemos que fue un muy mal presupuesto, porque concedió 10% de aumento del gasto sobre una base ya muy alta del gasto, a financiarse con ingresos que obviamente dependían de un escenario muy positivo”.

Cifras

Según los datos difundidos el martes por el Banco Central del Uruguay (BCU), la economía uruguaya creció 1,8% en el promedio de 2025. Los datos publicados por el BCU difieren de lo anticipado por el indicador mensual de actividad económica (IMAE), que mostraba dos trimestres consecutivos de contracción trimestral; es decir, marcaba que la economía había ingresado en una “recesión técnica”.

Más allá de esto, los nuevos datos no alteran el diagnóstico, que ya había sido anticipado por las autoridades económicas, y confirman que la expansión anual promedio estuvo lejos de la proyección que estaba contenida en el presupuesto quinquenal elaborado por el equipo económico (2,6%).

Sobre estos resultados, el economista Fernando Isabella señaló en la diaria Radio que la economía mantuvo “un crecimiento moderado”, lo cual, frente al contexto global actual, “no es un dato menor”. A su vez, dijo que en 2025 “crecieron el empleo, el salario real, las ventas en el comercio y las exportaciones, y bajó la inflación”. El 2025, agregó, fue un año “muy disruptivo a nivel internacional”, ya que la lógica del comercio entre países cambió a raíz de la asunción del presidente Donald Trump.

También resaltó las restricciones que implica el resultado fiscal: “Un 3,3% creció la economía en 2024 y, sin embargo, el resultado fiscal empeoró brutalmente. El gobierno que se fue terminó entregando el déficit más grande en 35 años; eso también es parte de la película”, señaló.

Hacia adelante, coincidió en que habrá un pobre “arrastre estadístico” debido al poco crecimiento en el último tramo del año pasado, y dijo que “si no hay nuevos impulsos de crecimiento que se generen en 2026, la tasa de crecimiento este año va a ser bastante más baja”.

Factores internos y externos

Para Rodríguez Collazo, la revisión de las proyecciones era esperable. “Yo creo que esta revisión tarde o temprano se iba a tener que dar; ya los analistas lo venían haciendo”, afirmó. En ese marco, señaló que las estimaciones venían ajustándose desde distintos ámbitos, tanto desde el informe de expectativas realizado por el Banco Central como por el Comité de expertos.

Sobre las causas, destacó tanto factores externos como internos. “Sin duda que hay factores internos y también externos. No es lo mismo la situación planteada al inicio del año que [...] la que ocurrió luego con el tema aranceles, conflictos geopolíticos; todo eso ha ido cambiando y no fueron en ningún caso shocks positivos”.

Consultada sobre el peso relativo de factores internos y externos, la economista fue cauta, pero remarcó que “seguro” el contexto internacional tuvo una “influencia”. Además, advirtió que la inestabilidad internacional seguirá impactando hasta 2026. “Seguramente los aumentos del precio del petróleo y esa inestabilidad que se está viendo en los precios, [...] van a continuar durante un tiempo en 2026”, indicó, y agregó que la situación ya está afectando costos clave como los fertilizantes.

Escenario internacional

Mientras tanto, Munyo analizó el nuevo escenario y advirtió sobre los riesgos asociados tanto al contexto internacional como a las debilidades estructurales del país. “La desaceleración o el estancamiento son una realidad. Hacia adelante, juegan muchos factores que no dependen de Uruguay, sino del contexto internacional”, señaló.

En ese sentido, remarcó que el desempeño económico del país está fuertemente condicionado por variables externas: “Lo primero que siempre hay que tener claro, y hay que ser humilde en esto para el que está en el gobierno, [...] es la enorme influencia que tiene el contexto internacional en todos los gobiernos, para bien o para mal”.

Munyo sostuvo que, en este contexto, resulta difícil determinar si la desaceleración será transitoria o más persistente. “Por lo tanto, decir que esto es pasajero o transitorio, es muy difícil saberlo”, afirmó. También recordó que las proyecciones iniciales del presupuesto ya lucían optimistas: “Decíamos que lucían optimistas, pero si el viento jugaba a favor, se podían concretar. Y ahora el viento no está jugando a favor”.

Entre los factores que inciden negativamente, mencionó los precios internacionales, el costo del financiamiento y la situación energética. “Los precios de los productos que Uruguay exporta, fundamentalmente los de los alimentos, y el del petróleo inciden. Al mismo tiempo, están las tasas de interés”, explicó. Munyo subrayó el peso del contexto internacional en la evolución del PIB. “Según nuestros modelos, casi dos tercios del movimiento (del PIB) del corto plazo lo puede proyectar solo mirando variables externas”, afirmó. “Uruguay es enormemente dependiente de factores externos que no controla, para bien o para mal”, remarcó.

Las opciones del gobierno

Consultado sobre las alternativas del gobierno ante este escenario, Munyo consideró que la opción más probable es el endeudamiento. “Yo creo que ahora [la opción del gobierno es el] aumento de la deuda, porque obviamente es el camino más fácil”, dijo, al tiempo que advirtió sobre sus riesgos: “Es un camino que tiene un fin incierto, porque el fin se lo pone el que presta”. Por el momento, Uruguay recibe financiamiento a tasas todavía “muy bajas”, pero “nunca se sabe en qué momento el mercado decide cambiar las condiciones”, agregó.

El experto descartó otros caminos para el Ejecutivo en el corto plazo. “Creo que va a ser muy difícil un recorte significativo del gasto por el soporte político que tiene el gobierno”, sostuvo. “Por lo que ha sido la discusión del año pasado y la que hubo durante la campaña electoral, no se internalizó el problema fiscal. [...] Ahora va a ser complejo”, agregó.

Por otro lado, calificó de “suicida” una subida de impuestos: “Con una suba de tributos le estarías pegando al problema de fondo, que es que no hay crecimiento. Más impuestos generarían más complicaciones para que haya crecimiento de inversión en el país”. Respecto a posibles recortes en áreas sensibles, como políticas sociales, señaló: “Yo no creo que vaya por ahí [...] pero creo que sería necesario” un ajuste general del gasto, aunque reconoció las dificultades políticas para implementarlo.

En cuanto a las posibles respuestas del gobierno, Rodríguez-Collazo señaló que, por ahora, la principal señal es la postergación de gastos. “En principio, lo que pienso es que [...] se van a tomar medidas en 2025 para poder cumplir las metas fiscales establecidas, entre las que el ministro Oddone mencionó la postergación de gastos”, explicó. A diferencia de otras alternativas, no prevé aumentos de impuestos en el corto plazo. “No creo que haya un aumento en estos días”, afirmó, y recordó que los cambios ya previstos recién impactarán en 2027.

Sobre la deuda, sostuvo que dependerá de la evolución del déficit. “Si ese déficit fiscal aumentara [...] se tendría que incrementar esa parte del financiamiento”, señaló, aunque aclaró que no necesariamente implicará un aumento adicional si se logra compensar con otras medidas. Respecto al gasto social, indicó que no sería el principal objetivo de los ajustes. “Buena parte del gasto social no va a ser postergado. La postergación de gastos vendrá por otro lado”, afirmó.

Confianza y proyecciones

Con relación al impacto sobre la confianza de los inversores, Rodríguez-Collazo no anticipó efectos inmediatos. “Yo creo que en principio no tiene por qué tener en el corto plazo una modificación en la confianza de los inversores”, sostuvo. Sin embargo, aclaró que el factor clave será el cumplimiento de las metas fiscales. “Va a estar atado a qué va a ocurrir con el cumplimiento de las metas fiscales”, explicó, en referencia al objetivo de resultado fiscal estructural.

Sobre el debate en torno al presupuesto aprobado el año pasado, defendió las proyecciones realizadas en ese momento por el gobierno. “Si uno hace el seguimiento de las proyecciones que se dieron en ese momento, tanto del comité de expertos como del Banco Central [...], no se alejaban demasiado de las proyecciones para el 2025 que estaba dando el Ministerio”.

“El presupuesto fue lo que pudo ser [...] Las proyecciones del gobierno en ese momento no las calificaría de optimistas. Ahora que hay información, ya se recorrió todo el año; todos ajustamos a la baja las proyecciones. Eso no quiere decir que ahora uno pueda decir “te equivocaste”, remarcó. Además, subrayó que las revisiones son parte normal del proceso. “Siempre que hacés una proyección te vas a equivocar [...]; cuando se incorporan esos shocks, tenés que corregir tu proyección. Lo terrible sería no corregirlo”, afirmó.

Un problema estructural

Por otro lado, Munyo sostuvo que la competitividad es un problema estructural. “Tenemos una situación interna: Uruguay es muy poco competitivo [...] desde hace mucho tiempo [...]; no es algo causado por el gobierno nuevo, es algo que se viene arrastrando desde hace décadas”, sostuvo. Y agregó que mejorar esa situación requiere reformas: “Para mejorar hay que hacer cambios”.

En ese marco, cuestionó el alcance de las iniciativas que se van a enviar al Parlamento en materia de competitividad e innovación. “Todo lo que es el reclamo de un dólar más alto [...] está asociado a que no hay reformas estructurales que hagan a Uruguay competitivo con el dólar actual”, afirmó, y enumeró áreas que, a su juicio, quedaron fuera de la agenda del gobierno: la reforma laboral, el marco regulatorio energético y el acceso a créditos más baratos para las empresas.

Para Munyo existe una brecha entre los objetivos declarados y las medidas adoptadas. “Hay un divorcio entre la expresión de deseo que todos compartimos y la agenda necesaria de cambio que el país necesita para que eso pase”, indicó, en referencia al crecimiento y la inversión.

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