La actividad económica se contrajo durante mayo
La actividad económica se habría contraído durante mayo, según el indicador mensual de actividad económica elaborado por el Banco Central del Uruguay. En términos interanuales, el retroceso fue de 1,4%, y un poco menor en el caso de la variación mensual desestacionalizada (1,1%).
Si bien resta esperar los datos oficiales de las cuentas nacionales (el marco metodológico del que se desprenden, entre otras cosas, los datos sobre el PIB), la retracción de este indicador adelantado sugiere una nueva recaída de la actividad, tras un primer trimestre de recuperación. Vale aclarar, de todos modos, que este era un resultado esperable, en tanto recoge, entre otras cosas, el impacto de la sequía sobre la zafra de invierno.
La confianza se mantiene en zona de “moderado pesimismo”
El índice de confianza del consumidor (ICC), elaborado por Equipos Consultores y la UCU Business School, volvió a retroceder en junio y se situó en el menor nivel desde abril de 2022.
Esto implica que el indicador, que intenta capturar la percepción de las personas sobre su situación personal, el contexto económico nacional y la inclinación por la compra de bienes durables, se adentró un poco más en la zona de “moderado pesimismo”, alejándose unas décimas más del umbral de neutralidad (50 puntos). Concretamente, el indicador se ubicó en torno a 43,3, lo que supone una caída de 3,4% (1,6 puntos) con relación a abril y un retroceso mayor al 13% en la comparativa interanual (7,1 puntos).
Evolución bimestral
De acuerdo con el informe, los tres subíndices que componen el ICC mostraron un retroceso con relación al registro anterior, que corresponde a abril (que fue cuando el indicador ingresó a la zona de moderado pesimismo, algo que no sucedía desde junio de 2023). El deterioro más significativo, desde la perspectiva bimestral, se dio en torno a la situación económica personal, con un retroceso de 4,7% (2,8 puntos). Según destaca el documento, “al interior de este pilar, que releva dos horizontes temporales, el mayor deterioro se dio en la situación actual, aunque la expectativa sobre la situación futura también empeoró levemente con relación a la medición previa”.
También cayeron la predisposición a la compra de bienes durables, como electrodomésticos, vehículos e inmuebles, y la percepción sobre la situación económica del país (los consumidores muestran mayor pesimismo sobre la situación a un año, aunque también hay un retroceso al considerar un plazo de tres años). En el primer caso, la variación con relación a abril fue -4,1% (-1,4 puntos), mientras que en el segundo fue -1,4% (-0,8 puntos).
Evolución interanual
Tomando junio del año pasado como referencia para la comparación, la situación es similar, dado que todos los componentes del indicador exhibieron un retroceso. En particular, destaca el reporte, “la erosión de la confianza del consumidor se expresa principalmente en torno a la situación económica del país (casi 11 puntos por debajo del registro observado en junio de 2025), especialmente para el próximo año”.
No obstante, la predisposición por la adquisición de bienes durables también mostró un deterioro relevante, con una caída de casi 19%. Lo mismo ocurre con la evaluación que hacen los encuestados sobre su situación económica personal, aunque en este tercer caso la contracción fue más moderada (5,8%) y estuvo impulsada por el mayor pesimismo sobre la situación actual (aunque también se deteriora la visión sobre lo que pasará el próximo año).
El mercado laboral mejoró en junio
El poder de compra aumentó nuevamente en junio, según informó el viernes el Instituto Nacional de Estadística. En términos generales, los salarios nominales aumentaron por encima de la inflación, arrojando como resultado una mejora del poder de compra de casi 1% interanual. Desde esta perspectiva, es decir, con relación a junio de 2025, el aumento fue mayor en el caso del sector público (1,0%) que del sector privado (0,8%).
Este nuevo incremento del poder de compra se da en un contexto de creación de empleo, principalmente dentro del sector formal de la economía. Según datos oficiales, en lo que va del año se generaron unos 9.000 empleos netos, que surgen de movimientos contrapuestos entre formales e informales. En ese sentido, la cifra anterior surge de considerar la diferencia entre los 17.000 nuevos puestos que se crearon bajo el amparo de la seguridad social y los 8.000 empleos informales que se redujeron (en línea con lo que ha venido sucediendo en los últimos meses).