Este miércoles, el Instituto Nacional de Evaluación Educativa (Ineed) presenta los resultados de Aristas Media 2025, que se realiza con estudiantes de noveno grado de la educación media y docentes de los centros seleccionados para la muestra, que es representativa de la situación de los estudiantes de ese grado a nivel nacional en contexto urbano. La evaluación, que se aplicó en 2018, 2022 y 2025, permite visualizar la evolución de los aspectos relevados en centros públicos y privados.
Uno de los principales aspectos relevados es el desempeño en lectura y matemática de los adolescentes que el año pasado cursaron noveno en UTU y en liceos públicos y privados, que en ambos casos registró una caída sostenida desde que se hace la medición. En el caso de lectura, 28% de los estudiantes se ubicaron en los niveles bajos (niveles 1 y 2), porcentaje que aumentó respecto de 2022 (24,8%) y 2018 (22,5%). Eso marca que el año pasado 72% de los estudiantes se ubicó en los niveles 3, 4 y 5, cuando la meta de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) aspiraba a que al menos 77% de los adolescentes estuviera en esos niveles.
Aristas Media 2025 también confirma una tendencia ya conocida en el país: los niveles de logro dependen en buena medida del nivel socioeconómico de los estudiantes. Mientras que 90,4% de los estudiantes del contexto muy favorable está en el nivel 3 o superior en lectura, ese porcentaje baja a 55,8% en el contexto muy desfavorable. En ese sentido, 32,8% de los estudiantes de contexto muy favorable se ubica en el nivel 5 de desempeño, cifra que baja a 7% en los de contexto muy desfavorable.
En materia de género, también se mantiene que a las mujeres les va mejor en lectura que a los varones, con un leve empeoramiento del desempeño de estos últimos en la medición del año pasado. Otro predictor importante del desempeño de los estudiantes son los años de rezago al momento de realizar la evaluación: “a mayor rezago, peores desempeños”, incluso si se controla el efecto del contexto socioeconómico de los adolescentes. “Mientras que el 28% de los estudiantes no alcanza el nivel 3 en lectura, este porcentaje es del 23% entre quienes no tienen rezago y asciende al 50,3% entre quienes tienen al menos una experiencia de repetición, que son el 18,2% de los estudiantes de noveno”, sostiene el informe.
El informe del Ineed también muestra que el interés de los estudiantes por la lectura, y la frecuencia con que se lee, “se asocian con mejores desempeños académicos y mayores oportunidades de aprendizaje”, así como un empeoramiento de ambos indicadores. En 2022, 71,7% de los estudiantes señalaba que le gustaba leer, cifra que en 2025 bajó a 47,2%, casi 25 puntos porcentuales menos. En tanto, en 2022 el 54,8% de los estudiantes respondió que no había leído el día anterior a la prueba, mientras que en 2025 esta proporción aumentó a 66,6%.
En matemática, por su parte, el porcentaje de adolescentes en los niveles más bajos (bajo 1 –no llegan al puntaje del nivel 1–, 1 y 2) había sido 63,1% en 2018, 66,2% en 2022 y aumentó a 69,4% en 2025. La meta trazada por la actual administración de la ANEP tampoco se cumple en este caso, ya que se esperaba que 36% de los estudiantes se ubicara en el nivel 3 o superior, pero solo lo logró el 30,6%.
En relación con las brechas por nivel socioeconómico, 60,6% de los estudiantes del contexto muy favorable alcanzó desempeños superiores al nivel 2, cifra que baja a 12,5% entre los adolescentes del contexto muy desfavorable; hay 48 puntos porcentuales de diferencia. Las diferencias también son claras de acuerdo con el tipo de centro: en los liceos privados, 64% al menos alcanzan el nivel 3, proporción que disminuye a 27% en los estudiantes de liceos públicos, a 13% en los de UTU con educación básica integrada (EBI) y a 6% en los grupos de formación profesional básica (FPB). No obstante, si se controla estadísticamente el efecto que en esos datos produce el contexto socioeconómico, se marca que no hay diferencias significativas entre liceos públicos y privados, aunque sí con los estudiantes de UTU.
Por su parte, la brecha de género se mantiene a favor de los varones, que logran mejores desempeños en matemática que las mujeres, aunque los puntajes promedio de ambos grupos bajaron en relación con 2025. En cuanto al rezago, 64,1% de quienes avanzan en el tiempo esperado están en los niveles 1 y 2 de desempeño, lo que contrasta con el 90,4% de quienes tienen al menos una experiencia de repetición.
En cuanto a la evolución de las inequidades, tanto en lectura como en matemática la proporción de estudiantes de nivel socioeconómico muy favorable que alcanzó al menos el nivel 3 “se distanció” de los que lo hicieron en el contexto muy desfavorable, aunque de forma moderada.
Docentes de Matemática consideran que estudiantes llegan peor preparados a noveno grado en relación con los de Idioma Español
Aristas Media también indaga en la percepción de los docentes de Matemática e Idioma Español de noveno grado sobre la preparación de los estudiantes. Esto marca resultados congruentes con los desempeños registrados: los profesores constatan que los adolescentes cuentan con una mejor preparación previa en lectura que en matemática. En tanto, la minoría de los docentes (43,9% en Idioma Español y 16% en Matemática) considera suficiente el tiempo para abordar el programa en ambas áreas. Los principales motivos declarados son “la falta de bases previas de los estudiantes –33% en matemática y 22% en lectura–, “la extensión o complejidad de los programas” –10% en lectura y 25% en matemática–, “la falta de espacios específicos de apoyo” –23% en lectura y 20% en matemática– y, “en los contextos más desfavorables, la asistencia irregular”.
El estudio también releva los temas del programa –correspondientes a la Transformación Curricular Integral del gobierno anterior– que fueron efectivamente abordados en clase. En el caso de lectura, “la mayoría de los docentes aborda la mayoría de las actividades, con pocas diferencias por contexto o tipo de curso”. Por su parte, en matemática, “en general, la cobertura es mayor en los grupos percibidos como mejor preparados, especialmente en trigonometría, probabilidad y sistemas de ecuaciones”.
Con respecto a la demanda cognitiva que los docentes dicen poder activar en los estudiantes, se habla de una “disparidad” que se explica en mayor medida por la segmentación por tipo de curso”, con una “brecha crítica” en el caso de FPB, antes que por variables socioeconómicas. “Los docentes de lectura reportan una mayor implementación de propuestas que promueven una activación cognitiva más alta que los de matemática”, se afirma al respecto.
Se registra “un nivel importante de segregación económica y cultural” entre centros
Aristas Media 2025 también aborda el nivel de segregación del sistema educativo, concepto que “implica que los estudiantes con estatus socioeconómicos y culturales similares tienden a concentrarse en determinados centros educativos”. Según muestra el Ineed, 48,9% de las diferencias socioeconómicas y culturales de los estudiantes se registra entre distintos centros educativos, mientras que el otro 51,1% se ve dentro de cada centro. “Este resultado evidencia un nivel importante de segregación socioeconómica y cultural entre centros educativos”, se afirma. Como referencia, se muestra que el primero de los porcentajes sería 0% si los estudiantes estuvieran distribuidos en centros sin diferencias socioeconómicas relevantes.