La Universidad Tecnológica (UTEC) registró este año 1.882 ingresos a estudiar en sus 19 carreras de grado, que se encuentran distribuidas en distintas sedes de departamentos del interior, que se agrupan en cuatro regiones: Suroeste, Centro-sur, Norte y Este. La cifra marca un incremento de 311 inscripciones respecto del año pasado y 807 más que en 2023, lo que tiene un importante impacto en la matrícula total de 3.500 estudiantes.
Si se desglosan las inscripciones 2026 por género, los datos marcan que 1.290 varones y 590 mujeres ingresaron a las licenciaturas, tecnólogos e ingenierías que ofrece la institución. Los datos, que van en la misma dirección de una tendencia general a nivel nacional y marca una brecha de género en el acceso a las carreras tecnológicas, buscan ser revertidos con algunas políticas que está llevando adelante la universidad. Por ejemplo, las carreras que tienen cupo de ingreso priorizan en primer lugar a las mujeres y en segundo término a quienes residen en el interior.
A nivel de carreras, la más demandada es la Licenciatura en Tecnologías de la Información, que todavía cuenta con cupos y se ofrece en cuatro sedes: Melo, Durazno, Fray Bentos y, desde este año, en la nueva sede de Minas. Precisamente, dicha sede tuvo una incidencia importante en la ampliación de los cupos que ofrece la UTEC para la licenciatura y también en el incremento total de inscripciones.
Según datos a los que accedió la diaria, la región Este de la universidad, que tiene las sedes de Minas y Maldonado, registró este año 376 inscripciones, contra 132 en 2025. De esa forma, los cupos que la universidad ofrecía en dicha región para la Licenciatura en Tecnologías de la Información aumentaron de 50 a 150, y también se sumó una nueva carrera: la Tecnicatura en Comunicación Creativa y Entretenimiento Digital.
En diálogo con la diaria, Ezequiel Aleman, director de UTEC Este, dijo que la nueva carrera es “una suerte de espacio de exploración de industrias creativas” que tiene cuatro áreas de énfasis: videojuegos, posproducción audiovisual, comunicación digital y animación e ilustración. Además, contó que desde el año pasado inició un programa preuniversitario en la región, llamado Trama, con foco en el área de industrias creativas, que apunta a “ir cultivando las aspiraciones de los estudiantes”, según añadió.
El director entendió que uno de los grandes desafíos para la descentralización de la educación universitaria es “generar en las personas que residen en el interior una percepción de que las carreras que se ofrecen les permitirán desarrollarse, conseguir empleo o emprender”. En ese sentido, apuntó que no es suficiente únicamente con construir edificios y generar propuestas educativas, ya que en muchas zonas sigue prevaleciendo la idea de que para cursar en la universidad es necesario viajar a Montevideo.
Según comentó, uno de los departamentos en donde eso ocurría es Lavalleja, pero este año han logrado que la mitad de los inscriptos a la Tecnicatura en Comunicación Creativa y Entretenimiento Digital provengan de ese departamento. De hecho, Aleman señaló que la sede de Minas es la que más estudiantes de Montevideo está atrayendo, lo que implica revertir el imaginario de los estudios universitarios en Uruguay, históricamente concentrados en la capital.
Primera valoración de Trama
Aleman valoró positivamente la experiencia de Trama, que en el caso del Este comenzó a ejecutarse el año pasado. Según ilustró, en 2026 la Tecnicatura en Comunicación Creativa y Entretenimiento Digital ya cuenta con más de 150 inscriptos e igualó a Mecatrónica, que se dicta desde hace diez años, como la carrera presencial de la UTEC con más inscriptos. Con clases virtuales los sábados, Trama apunta a estudiantes que están cursando la educación media superior, pero a partir de este año también pueden anotarse quienes estén en noveno grado de Educación Básica Integrada.
El director de UTEC Este indicó que Trama, que aún tiene inscripciones abiertas para la edición 2026, cuenta con tres componentes. Por un lado, se apunta a que los estudiantes conozcan la oferta de grado de la UTEC, pero también se aborda una dimensión más socioemocional, por la que se busca que los estudiantes descubran qué les interesa realmente y con base en qué toman decisiones sobre la continuidad en la educación terciaria. Finalmente, mencionó que se aborda también una dimensión más informativa, respecto a “navegar la transición a la universidad desde un punto de vista más administrativo”: “Qué tengo que hacer para entrar, qué tengo que terminar, cómo me inscribo, qué carrera hago, etcétera”, resumió.
De los 163 estudiantes que se anotaron, 112 culminaron el programa y 87 de ellos lograron certificar saberes, es decir, pudieron convalidar créditos de la propuesta preuniversitaria al ingresar a cursar una carrera de grado en la UTEC. De los estudiantes que estaban en el último año de bachillerato cuando cursaron Trama, 15% continuó este año en alguna carrera de la UTEC y aproximadamente 30% continuó en otras instituciones de educación terciaria. Respecto del resto de los estudiantes, la universidad aún no tiene información sobre qué terminaron haciendo y próximamente entrará en contacto con ellos para saberlo.
Respecto de la dimensión socioemocional, Aleman señaló que en conjunto con la Universidad de Michigan investigaron sobre las redes que los estudiantes de la institución construyen entre sí y se encontraron con que, en tiempos de hiperconectividad a través de internet, los jóvenes solo hablaban con una o dos personas acerca de los temas que son importantes para ellos. Según completó, a ello se suma que el “clima educativo” en los hogares de la mayoría de los estudiantes es bajo, ya que no cuentan con adultos referentes que hayan cursado estudios universitarios. “No solamente es chica la red, sino que tampoco tienen referentes con quién hablar de trayectorias después de secundaria”, indicó.
Al respecto, señaló que una primera encuesta aplicada reveló que en esos casos el bajo clima educativo iba acompañado de bajas aspiraciones en los jóvenes por acceder a la universidad. Sin embargo, consideró que uno de los efectos de la cursada en la UTEC fue que las redes se ampliaron, en la medida en que los estudiantes empiezan a realizar actividades en conjunto y, por tanto, también crecieron las expectativas de los estudios en ese nivel. Más allá de que consideró que es necesario seguir observando cómo se desarrollan esas tendencias en el mediano y largo plazo, entendió que es algo positivo, en el entendido de que uno de los objetivos de la universidad es la continuidad educativa de los estudiantes, para lo que es clave que los jóvenes tengan condiciones para pensar e intercambiar sobre su proyecto de vida.
Primeros meses de la nueva sede en Minas
Consultado al respecto, Aleman señaló que el nuevo edificio en Minas, que cuenta con una importante y moderna infraestructura, ya es una referencia en la ciudad, no solo para el ámbito universitario, sino también para el sector productivo, lo que lo convirtió en un “punto de encuentro”. Como ejemplo, mencionó que diversas instituciones han solicitado el local para organizar eventos, lo que para la UTEC representa una oportunidad para “dialogar con esos ecosistemas que a veces no están vinculados a las universidades”.
Además, habló del edificio como espacio público, ya que cuenta con una cancha de básquetbol, que es demandada por la comunidad, que, por ejemplo, solicitó a la universidad mantener las luces prendidas hasta la madrugada, de forma de poder usarla por fuera del horario de clases. “Son esos procesos no tan planificados, no tan estratégicos, pero que empiezan a acercar a la gente al lugar, y eso nos motiva mucho”, aseguró.
Con relación a los desafíos, Aleman consideró que son similares a los de otras sedes de la UTEC, que, en el momento en que se instalan en una ciudad, deben apuntar a que accedan estudiantes de localidades cercanas, que muchas veces no tienen buena conectividad de transporte o priorizan continuar los estudios terciarios en Montevideo.