La idea de acompañamiento educativo se encuentra hoy en día muy presente en diferentes discursos, programas y prácticas. Tanto en la educación escolar como en el campo socioeducativo, el término acompañamiento cobró, de un tiempo a esta parte, una importancia que resulta significativa.
En los últimos diez años, en Uruguay hemos visto un proceso en el que se comenzó a hablar de acompañamiento y se ha dado un crecimiento exponencial del uso de esta palabra. Sin embargo, no está del todo claro lo que significa acompañar para las políticas públicas. Parecería una idea común que el acompañamiento es necesario y potencia los procesos educativos. No obstante, acompañar no puede ser únicamente “estar ahí” cuidando y controlando, sino que para que realmente tenga un sentido educativo es necesario ahondar en las características, cualidades, significados y metodologías específicas con las que se asocia.
El proyecto de investigación “Sentidos del acompañamiento en las prácticas profesionales y re-profesionales de Educación Social en Uruguay” fue seleccionado en 2023 por el Fondo Sectorial de Educación en modalidad “CFE Investiga” de la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) y comenzó su implementación en agosto de 2024.
En el proceso de investigación se observaron algunos elementos que resultan muy interesantes: el término acompañamiento presenta un carácter polisémico, además de que aparece reiteradamente en los discursos y las prácticas educativas y educativo-sociales. A su vez, se ahondó en sus sentidos, bases conceptuales y propuestas metodológicas, buscando nutrir la formación de los diferentes profesionales de la educación de nuestro país. En particular, se dio lugar a la pregunta de cuáles son y cómo se configuran las articulaciones de sentido, las apropiaciones y las implicancias prácticas en torno a la idea de acompañamiento.
Se encontró que el término acompañamiento está presente en documentos de las políticas públicas socioeducativas y en los discursos de quienes las llevan adelante (en particular, el término viene siendo muy utilizado por docentes y estudiantes de la formación en Educación Social, donde se centró esta investigación).
No obstante, las formas técnico-metodológicas del acompañamiento son muy diferentes, no necesariamente refieren a acciones centradas en lo educativo y dependen de las instituciones y sus encargos. Se hacen más sobre la base de experiencias personales y/o tradiciones institucionales que de lineamientos de las políticas públicas o referentes formativos precisos. Al tratarse de una investigación inicial y exploratoria, en una primera instancia se pretendió contrastar este conjunto de supuestos con las perspectivas de estudiantes avanzados, docentes y egresados recientes de la formación en educación social, en diferentes regiones del país.
Algunos resultados
De la investigación que se llevó adelante durante 2024 y 2025 resultó el libro Sentidos y sinsentidos del acompañamiento educativo,1 publicado en noviembre de 2025, en el que se hace una historización del término, se analizan los discursos, las posibilidades y limitaciones del acompañamiento educativo y se señalan algunos resultados interesantes para pensar las políticas públicas de protección de infancias y adolescencias.
I) El acompañamiento existe
A partir de nuestra revisión bibliográfica y en cuanto hemos avanzado en la temática, se puede afirmar que el término acompañamiento aparece con una importante densidad en la bibliografía. Surge en diferentes textos vinculados a lo educativo, a lo educativo social, a lo terapéutico y a las políticas socioeducativas.
II) Es polisémico
Es un término de uso extendido en la bibliografía actual; no obstante, no surge enmarcado en cierto grado de unanimidad en relación con su significado y con sus posicionamientos político-filosóficos de sustento. Es, en realidad, un concepto paraguas que abarca múltiples formas de entender y trabajar con personas.
El hecho de que sea un término de uso común, habitual en el lenguaje cotidiano y presente en diferentes tradiciones institucionales, puede posicionarlo en un lugar de “sentido común” que lo vacíe, o cobrar un sinfín de significados en relación con el emisor que lo diga y el contexto en el que se menciona. Debería considerarse como una posibilidad que al usar el término acompañamiento no se esté diciendo algo específico.
III) Se utiliza en diferentes campos del saber
Aparece en diferentes ámbitos y campos del saber, en el marco de las políticas públicas. Hay referencias en libros europeos en textos anteriores a 2008. En 2005 en Montevideo, por ejemplo, una investigación realizada por los educadores sociales Hernán Lahore, Rudyard Pereyra y Gonzalo López analiza un posible sentido de acompañar en centros de protección a la infancia de 24 horas. Por su parte, Matías Meerovich y Gabriela Pérez compartieron unas reflexiones sobre el término en 2020; la filósofa francesa Laurence Cornu, invitada a participar en un encuentro sobre los “Oficios del lazo” en Buenos Aires en 2017, publicó el artículo “Acompañar: el oficio de hacer humanidad”. Por último, en 2024 la politóloga argentina Florencia Montes Páez2 presentó en Montevideo el libro Acompañar es político. En términos generales, además del ámbito educativo, se han encontrado referencias al acompañamiento en lo filosófico, lo social, lo terapéutico y las ciencias políticas.
Al momento de determinar las búsquedas bibliográficas sobre acompañamiento se decidió delimitar en relación con lo educativo y lo social, y, más específicamente, con lo educativo social en el marco de las políticas públicas. Es aquí donde se hace visible que el término serviría como una suerte de discurso común a distintos campos profesionales y disciplinares que se encuentran en el campo de lo social o de las políticas socioeducativas.
IV) El concepto se ha modificado (resemantización)
El término acompañamiento empieza a ser utilizado entre los profesionales del trabajo social y la educación en torno a la década de 1970, especialmente en las asociaciones que luchaban contra la exclusión social y a favor de la integración de niños y niñas con necesidades educativas especiales en los países de habla francesa. En aquel momento se hacía alusión a la urgente necesidad de cambiar las formas de denominar las prácticas sociales y de la educación especial, viéndose claro el paso terminológico de asistencia a solidaridad. Este giro conceptual de las tareas de los profesionales del campo de la acción social permitió empezar a pensar en desplegar acciones para que las personas en situaciones particulares pudieran desarrollar al máximo su autonomía.
El acompañamiento, resultante de funciones que antes eran asumidas “naturalmente” por la familia, la escuela o la religión, rebasa todos los sectores profesionales y subraya la posición paradójica de esos oficios: centrados en el individuo y aferrados a problemáticas sociales.
Muchas prácticas profesionales fácilmente distinguibles hasta ayer, que tienen prácticas de cuidados, sociales o educativas, hoy se encuentran confrontadas con la necesidad de disponer de categorías mentales más amplias que permitan pensar mejor la complejidad de las situaciones a las que deben enfrentarse.
Hacia una historización de las conceptualizaciones
La bibliografía marca algunas constantes en relación con lo etimológico, así como una suerte de actualización. En relación con la etimología, mayoritariamente se ven referencias a “compartir el pan” y “caminar con o en conjunto de”: en el libro Acompañamiento social,3 Jordi Planella dice que “el verbo acompañar tiene un significado profundamente ‘humano’: caminar al lado de alguien, pero no se trata únicamente de caminar a su lado, de seguirlo, sino que es necesario crear determinados lazos sociales, personales”. Acompañar es más que compartir el pan en el camino (del latín: ad cum panis); siempre será una buena parte del camino y adoptando la proximidad adecuada, sin ahogar y sin hacer sentir el abandono.
También aparece asociado por Laurence Cornu a una novela de principios del siglo pasado, La línea de sombra, de Joseph Conrad, que trata de un marino y su incipiente rol de capitán. La novela se construye a partir de los distintos roles o elementos de navegación (capitán, tripulación, el propio navío) y refiere a distintas formas de acompañar al personaje principal. En toda la obra se trabaja con el concepto de acompañamiento y se reflexiona sobre la confianza emancipadora a partir del vínculo sucesor/predecesor.
Acompañar es sostener, es silenciar nuestras ideas, nuestros recuerdos, nuestras emociones, nuestros consejos, nuestros prejuicios, nuestras convicciones. Acompañar es estar presente, es recorrer el camino con alguien, pero no en su lugar.
Con relación a la actualización, el verbo se vuelve más difuso en el marco de las políticas públicas, ya que el acompañamiento aparece como un concepto muy amplio, general y variable. Según Planella, esto llevó a un intento de resemantización del término y a un vínculo con un tipo de metodología que se podría catalogar “de proximidad”.
En este mismo sentido, se establecen algunos principios político-filosóficos que hacen a cierta conceptualización del término.
Eva Bretones dice que acompañar se transforma así en un acto de reconocimiento. Acompañar es acoger aquello que se presenta como dificultad en los sujetos y es origen de sus malestares. Acompañar es confiar en los sujetos, es ejercer la dignidad del riesgo. Acompañar es sostener, es silenciar nuestras ideas, nuestros recuerdos, nuestras emociones, nuestros consejos, nuestros prejuicios, nuestras convicciones. Acompañar es estar presente, es recorrer el camino con alguien, pero no en su lugar.
Esta resemantización ha permitido algunos movimientos conceptuales y nuevos énfasis. Para hacer posibles los procesos de ejercicio de autonomía de las personas, para que tengan posibilidades de formar parte de la sociedad, necesitan que se les ofrezca ser acompañadas, necesitan que se les atienda en clave de acompañamiento. En términos de cómo se “ejerce” el acompañamiento, “no se trata de ninguna manera de ejercer de vigilantes para impedir las equivocaciones del camino. Tampoco se trata de ejercer de protectores para evitar la aparición de riesgos en el recorrido. El que acompaña no es una especie de profesional prescriptor de recetas y remedios para las equivocaciones”.
Los autores Israel Alonso y Jaume Funes subrayan que el acompañamiento es un doble derecho: por un lado, para que algunas personas puedan recibir determinadas prestaciones o servicios básicos, pero también el derecho a la personalización, al apoyo singularizado.
Lucía Dabezies, Matías Meerovich, Gabriela Pérez, Soledad Poggio y Sergio Vulcano son educadores sociales y docentes de la formación en Educación Social (IAES-CFE).
-
Sentidos y sinsentidos del acompañamiento educativo (2025). Autores: Soledad Poggio, Sergio Vulcano, Matías Meerovich, Lucía Dabezies, Gabriela Pérez, Jorge Larrosa, Alejandra Planel. ↩
-
Acompañar es político (2024). Autora: Florencia Montes Páez ↩
-
Acompañamiento social (2016). Autor: Jordi Planella. ↩