Educación Educación primaria

Gabriela Salsamendi, Graciela Salaberri, Eduardo Vettorello y Patricia Píriz, el 12 de agosto, en el edificio José Pedro Varela.

Foto: Gianni Schiaffarino

Se relanzó el Plan Nacional de Educación Ambiental para fortalecer presencia de la temática en escuelas y jardines públicos

La Red Nacional de Educación Ambiental renovó su vínculo con la DGEIP y apunta a que la educación sea abordada de manera transversal y no únicamente asociada a las ciencias naturales.

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Este miércoles, la Dirección General de Educación Inicial y Primaria (DGEIP) de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) y la Red Nacional de Educación Ambiental (Renea) relanzaron el Plan Nacional de Educación Ambiental (Planea) para continuar el trabajo de propuestas educativas sobre esta temática.

El vínculo entre la DGEIP y el Planea comenzó en 2016. Actualmente el plan atraviesa una renovación a partir de la cual se busca consolidarlo como una herramienta para dialogar con los cambios que plantea el presente en materia ambiental.

En el lanzamiento participaron la directora general de Educación Inicial y Primaria, Gabriela Salsamendi, la representante de la coordinación de la Renea, Graciela Salaberri, el coordinador del área de Ciencias Naturales del Centro de Formación Permanente de la DGEIP, Eduardo Vettorello, y Patricia Píriz en representación de la Dirección de Derechos Humanos de la ANEP.

Salaberri señaló que la red asumirá durante lo que resta de 2026 y 2027 el desafío de una “revisión, reconstrucción y renovación” del plan. Destacó que la intención es construir un plan que no quede reducido a un documento, sino que sea una herramienta capaz de “respirar” y “dialogar” con la realidad. “El futuro no se espera, el futuro se construye”, dijo.

Uno de los ejes del relanzamiento es fortalecer el vínculo de la educación ambiental con distintas instituciones. En ese sentido, Salaberri planteó que el objetivo no es solamente generar espacios de encuentro, sino que estos permitan impulsar transformaciones y lograr que la educación ambiental tenga “un lugar cada vez más fuerte” en las acciones de distintas organizaciones públicas y privadas.

En esa línea se inscribe el vínculo con la DGEIP. La intención, según planteó Salaberri, es “trabajar juntos” y que esta perspectiva ambiental no quede limitada a instancias específicas, sino que forme parte de la vida cotidiana y esté presente en las decisiones que se toman en las instituciones, ya que estas “terminan afectándonos”.

Desde el ámbito educativo, Vettorello, señaló que la educación ambiental debe ser entendida como una perspectiva transversal y no como un contenido exclusivo de las ciencias naturales. En ese sentido, sostuvo que el abordaje de la educación ambiental requiere superar la realización de actividades puntuales y avanzar hacia formas de trabajo que atraviesen la vida cotidiana de los centros educativos. “Es necesario darse cuenta de que no es posible dar cuenta de estos problemas únicamente con el trabajo en el aula”, señaló.

En ese sentido, planteó que la escuela debe ser “permeable” a su entorno y vincularse con especialistas, con personas dedicadas al cuidado del ambiente y con otros actores de la comunidad. La idea, según explicó, es que los intercambios en el ámbito educativo permitan construir conocimientos y, a su vez, poder compartirlos con el territorio.

En la jornada también participaron maestras y directoras de algunos centros educativos, quienes expusieron proyectos en los que las escuelas trabajan desde hace algún tiempo. En ese espacio se reconoció el trabajo de las escuelas 7 Rosa Marino, 37 Brigadier General Manuel Oribe, 72 Japón y 122 Islas Canarias, todas de Montevideo.

Entre ellas, la escuela 122, que cuenta con 509 estudiantes, expuso un trabajo en conjunto con científicos de la Facultad de Ciencias (Fcien) de la Universidad de la República. Uno de los proyectos presentados fue el referido a una investigación sobre la calidad del agua, desarrollado por los grupos de cuarto año.

La propuesta, según expusieron, surgió del análisis de mapas de cuencas hidrográficas de Uruguay y de los principales contaminantes que afectan estos ecosistemas. Como parte del proyecto, los estudiantes hicieron una salida didáctica al parque Punta Espinillo, próximo a la desembocadura del río Santa Lucía, donde recolectaron macroinvertebrados y, además, observaron el monte nativo para luego trabajar con ese material en el aula y contrastar datos de la Fcien y registros de la Intendencia de Montevideo.

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