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Valentina Perrotta durante la presentación del Plan Nacional de Cuidados en la Torre Ejecutiva, el 20 de abril.

Foto: Ernesto Ryan

Rediseño de la postulación al sistema, cuidadoras comunitarias y viviendas con apoyos, algunas claves del nuevo Plan Nacional de Cuidados

6 minutos de lectura
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El documento propone acciones para “avanzar en el derecho universal al cuidado”, “promover trabajo y formación de calidad para quienes cuidan”, “disponibilizar información y conocimiento de calidad” y promover el cambio cultural.

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En el marco del Mes de los Cuidados –que este año homenajea a la socióloga y pionera Rosario Aguirre, fallecida en enero– el gobierno presentó este lunes en el auditorio del edificio anexo de la Torre Ejecutiva el tercer Plan Nacional de Cuidados para el período 2026-2030. Durante la presentación, a la que asistió el presidente Yamandú Orsi, entre otras autoridades de ministerios y organismos del Estado, la adjunta a la dirección de la Secretaría Nacional de Cuidados, Valentina Perrotta, destacó que es la primera vez que este plan se elabora con el “aporte sustantivo” del Comité Consultivo de Cuidados, integrado por organizaciones de la sociedad civil, sindicatos, el sector privado y la academia.

Además, tal como había adelantado a fines de febrero a la diaria, Perrotta señaló que la estrategia tiene cuatro objetivos específicos: avanzar en el derecho universal al cuidado, asegurando servicios, subsidios y programas de cuidados a lo largo del curso de vida y regulación de la calidad; promover trabajo y formación de calidad para quienes cuidan, garantizando las condiciones laborales dignas para el sector de cuidados; generar y disponibilizar información y conocimiento de calidad para la toma de decisiones acerca de una política pública de cuidados; y promover el cambio cultural para transformar la actual organización social de los cuidados.

Por su parte, Valentina Curto, gerenta del área programática y de articulación del Sistema Nacional Integrado de Cuidados (SNIC), mencionó las innovaciones que incluye el plan. Por un lado, el rediseño del mecanismo de postulación al SNIC; así, explicó que la idea es hacer una transición hacia una postulación única al SNIC y no por servicios, basada en “la valoración integral de las necesidades de cuidado de cada persona y hogar”.

Otra novedad tiene que ver con la creación de nuevas figuras de cuidado comunitario que brindan respuestas a personas que viven en sus hogares y requieren apoyos: por un lado, la creación de cuidadores y cuidadoras comunitarias, que atienden a personas con base en “modelos de convivencia, integración social, promoción de autonomía y apoyo comunitario”; por el otro, el diseño de gestores y gestoras de casos, que tiene como función distribuir el trabajo y acordar un plan con la persona en función de la canasta de servicios del SNIC y de la protección social. En tercer lugar, Curto anunció la implementación de un piloto del programa de capacitación Canelones Te Cuida y señaló que la idea es eventualmente trasladarlo a otros departamentos del país.

A esto se suma la creación de un programa de viviendas con apoyos, donde conviven personas con distintos grados de autonomía y cuentan con acompañamiento profesional y social adaptado a sus necesidades, que lo que busca es “garantizar el derecho a una vida independiente y a la integración comunitaria de personas que requieren determinados apoyos para su vida cotidiana, pero que no necesitan –o no desean– residir en un centro de larga estadía”.

Durante la presentación del plan las autoridades recordaron que los cuidados fueron incluidos como uno de los cuatro componentes del diálogo social convocado por el Poder Ejecutivo y que en ese ámbito se discutió puntualmente “un instrumento de financiamiento para los cuidados de larga duración basándose en la evidencia internacional y los antecedentes nacionales”.

En la apertura del evento, la directora de la Secretaría Nacional de Cuidados, Susana Muñiz, reconoció que la implementación no será “tarea sencilla”, que “siempre implica poner nuestros conocimientos, pero también nuestras experiencias y vivencias, nuestras cargas y dolores”. “Quiero pedir perdón a quienes aún no hemos podido llegar, que son muchas y muchos, lo sabemos. Y lo decimos con dolor, pero también con compromiso de caminar dos pasos, sabiendo que el horizonte se aleja dos pasos y que, si caminamos diez pasos, se corre diez pasos más, pero en esta búsqueda porfiada de la utopía, y con Rosario en el corazón, seguiremos caminando”, agregó.

Acceso, cobertura y calidad de los servicios

El primer objetivo propone avanzar en la universalización en el acceso a servicios, subsidios y apoyos de calidad. En materia de infancias y adolescencias, las acciones incluyen adecuar y mejorar el acceso a la red de oferta pública de cuidados en primera infancia y el tiempo de permanencia en ellos (CAIF, Casas Comunitarias de Cuidados, Centros Siempre), y lo mismo en cuanto a niñas, niños y adolescentes (clubes de niños y niñas, centros juveniles, escuelas de tiempo completo y extensión de tiempo pedagógico en educación media). A su vez, se plantea fortalecer las trayectorias educativas mediante el cuidado en ámbitos educativos –asistentes personales y facilitadores de autonomía– e implementar un sistema de indicadores de calidad en centros públicos y privados de primera infancia.

Respecto del cuidado de las personas mayores en situación de dependencia, el plan propone ampliar y mejorar el acceso a servicios de cuidado a personas mayores y con discapacidad –programa de teleasistencia, Centros de Día y viviendas con apoyos–, y mejorar la calidad de los servicios mediante el fortalecimiento normativo y de supervisión. Para las personas que cuidan, se prevé el “reconocimiento de derechos” como “licencias, seguridad social, autocuidado, relevo en centros comunitarios, salud mental”. También está la intención de incorporar la perspectiva de cuidados en políticas de vivienda, hábitat, transporte y cambio climático.

En cuanto a los apoyos para personas en situación de dependencia severa a lo largo del curso de vida, las líneas de trabajo se centran en mejorar la calidad de atención en el programa de Asistentes Personales mediante la “provisión colectiva a través de cooperativas, empresas sociales y otras figuras jurídicas que permitan mayor supervisión, acompañamiento, mejora de la calidad de empleo y mayor apoyo para quien realiza cuidados y quien los recibe”. Al mismo tiempo, el plan prevé un protocolo creado para priorizar visitas en casos de violencia basada en género.

Formación de personas cuidadoras, generación de información y cambio cultural

Para cumplir con el segundo objetivo, el plan establece cuatro líneas de trabajo: condiciones laborales, que abarca la estrategia de la negociación colectiva, revisión normativa e incorporación de cláusulas de corresponsabilidad en los convenios en el marco de los Consejos de Salarios; provisión colectiva, mediante la expansión del modelo cooperativo y otras formas asociativas de prestación; la inclusión del sector cuidados en el Sistema Nacional de Empleo y formación vinculada a las demandas territoriales; y la formación y profesionalización, a través de la promoción de trayectorias formativas (básica, avanzada, técnica y terciaria), formación permanente, formación de formadores, certificación de saberes y cobertura nacional con modalidades flexibles y virtuales.

En tanto, el tercer objetivo apunta a generar y disponibilizar información y conocimiento para “fortalecer la gestión basada en evidencia y la transparencia”. En ese sentido, se propone consolidar el Registro Nacional de Cuidados creado por ley, integrando datos del Ministerio de Desarrollo Social, el Banco de Previsión Social, el Instituto Nacional de Estadística, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, la Administración Nacional de Educación Pública, el Instituto del Niño y Adolescente, y la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y Comunicación; desarrollar indicadores de cobertura, calidad y financiamiento; publicar reportes semestrales; promover auditorías sociales y territoriales y cumplir con las rendiciones de cuentas de la ley, e impulsar investigación aplicada y gestión del conocimiento en red.

Por último, de cara al cambio cultural, el documento establece cuatro líneas de trabajo: campañas de sensibilización sobre derecho al cuidado, igualdad de género y valorización del trabajo de cuidar; formación en corresponsabilidad para varones, empresas y actores públicos; articulación con educación, medios y cultura para promover nuevas representaciones del cuidado; e incorporación del enfoque de cuidados en las políticas públicas sectoriales.

Reconocimientos y desafíos del plan

Después de la presentación del plan, la doctora Clara Fassler –una de las impulsoras del SNIC en nuestro país– y la socióloga Karina Batthyány –investigadora especializada en cuidados– compartieron sus comentarios en representación del Comité Consultivo de Cuidados. “Celebramos realmente este tercer plan porque marca un hito y un cambio importante respecto de momentos anteriores”, aseguró Fassler, pero resaltó que “indudablemente es un plan de mínima”, considerando las “importantes necesidades de cuidado que tenemos” en este país. “Esto implica que tenemos que ver los cuidados no solamente como un gran gasto, sino que son una inversión. Porque los cuidados tienen que ver con cubrir necesidades individuales, pero también tiene una dimensión económica que es necesario poner sobre la mesa”, agregó.

Batthyány, por su parte, reconoció tres “avances importantes” que recoge el plan: en primer lugar, “reafirma con claridad el enfoque de derechos y la corresponsabilidad entre Estado, sociedad civil, familias y varios y varias actores más”; en segundo lugar, “recupera una mirada sistemática e integral, aborda el cuidado a lo largo del curso de vida, incorpora a quienes reciben cuidado como a quienes cuidamos remunerada y no remuneradamente, y articula dimensiones clave como los servicios, la formación, la regulación, la información y el cambio cultural”; en tercer lugar, “vuelve a colocar en el centro la dimensión laboral del cuidado, reconociendo las condiciones de precarización e informalidad que atraviesan al sector y proponiendo avanzar en profesionalizarlo en negociación colectiva y, por supuesto, en la mejora de las condiciones de empleo”.

En paralelo, puntualizó “desafíos estructurales” en tres ejes: “avanzar hacia la universalidad real y no solamente declarativa”, construir “una institucionalidad robusta y jerarquizada” y “asegurar recursos suficientes y sostenibles”.

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