Ilustración: Cristian Moreira (MiLoco)

¿Qué podemos hacer para alejar a nuestros hijos de las redes sociales?

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Seguirlos en Tik Tok e Instagram y comentar sus fotos y reels. Para los adolescentes, las redes sociales son un refugio que los mantiene lejos de las cosas que más odian en este mundo, como estudiar o establecer cualquier tipo de contacto con sus padres. Si sus progenitores se meten en sus perfiles y hacen comentarios como “qué pinta que tenés, Juancho”, ellos no solo se van a alejar de ellas, sino que van a terminar sufriendo un “efecto Naranja Mecánica” que los va a hacer vomitar cada vez que agarran el celular.

Llevarlos a pescar. No tiene nada que ver con eso de “no darles pescado, sino enseñarles a pescar”. Esto es literal: llevarlos a pescar para que vean cuáles son las verdaderas redes. Meterse en la corriente, esperar, esperar, esperar. Eso templa el espíritu y los aleja de las pantallas. Ojo con el agua fría ahora en invierno, que una pulmonía son dos semanas de cama y ahí recaen en los aparatitos.

Ver el Mundial. Las mamás y papás preocupados por el tema tienen ante sí una posibilidad, que solo se da cada cuatro años, de colocar a los más jóvenes de la casa ante la televisión desde las 15.00 las 3.00 del otro día. Además de alejarlos del flagelo del Tik Tok, aprenderán a qué país corresponde cada bandera, quienes son los famosos que aparecen en las tribunas y cuál es el dividendo que paga apostar por cada selección. Las pausas para la hidratación permiten dedicar tiempo a hacer los deberes o estudiar para el escrito. Es un win-win, como dicen en Edu.uy.

Pegarles. Muchos añoran los tiempos en que los adolescentes no pasaban todo el día frente a las pantallas, sino en la calle, jugando al fútbol y trepando árboles. Pero como toda evocación idílica del pasado, oculta elementos importantes, como, por ejemplo, que en aquella época no estaba tan mal visto darle un par de biabas a un hijo. ¿Queremos volver a los tiempos de la rayuela y la bolita? Perfecto. Agarremos la alpargata, entonces.

Mudarse a Cuba. Como parte de una política pública destinada a combatir la desinformación y la información, las autoridades de la isla limitan el acceso a algunas de las principales redes sociales. Además, la lentitud con que funciona la red de redes hace improbable el disfrute del video ese que muestra cómo colocarse una cañita voladora en el ano y encenderla. La opción implica el traslado a otro país, pero vale la pena, porque además hay calorcito. Pero, cuidado, es probable que esta opción esté disponible por pocos meses más.

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