Sanguchitos
La Rendición de Cuentas prevé un importante recorte del gasto en servicios de catering; pero además de ahorrar, el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) pretende contribuir a la salud pública sirviendo bastones de zanahoria y hojitas de lechuga en lugar de sanguchitos y jesuitas. De esta manera también se busca dar una señal de acercamiento a las bases frenteamplistas, especialmente aquellas que reclaman al gobierno un mayor compromiso con el veganismo y los monopatines eléctricos.
Viajes a países desconocidos con playas
El gasto en viajes es otro de los rubros que el MEF tiene en la mira. Ocurre que no todos los destinos son igualmente atractivos para legisladores y funcionarios. No es lo mismo una cumbre iberoamericana en La Paz que un encuentro de legisladores cuyos nombres empiezan con la letra jota en una remota isla de la Polinesia con arenas blancas y aguas cristalinas. A partir de ahora, si el destino no puede verse en el mapamundi sin ayuda de una lupa, no hay viaje.
Faxes
A pesar de que este sistema quedó vetusto hace años y fue sustituido por el correo electrónico, muchas oficinas estatales aún tienen aparatos para enviar imágenes vía telefónica. Además de los gastos de mantenimiento, que explican la subsistencia de varias empresas que brindan servicio técnico para faxes, en algunas reparticiones estatales existe el Día del Fax, una celebración en la que todos los funcionarios que usaron alguna vez este dispositivo tienen una jornada libre. Se calcula que por cada fax retirado el Estado ahorrará 90.000 dólares anuales.
Fuerzas Armadas
A pesar de que este sistema para defender la soberanía quedó vetusto hace años y fue sustituido por drones e IA, aún existen miles de efectivos preparados para una invasión extranjera que jamás podrían repeler. Además de los gastos de mantenimiento, que explican la existencia de varios astilleros fantasma, todavía se celebra el Día del Ejército, una conmemoración en la que se confunde el papel de los que tomaron las armas en el proceso independentista y el papel de los que tomaron las armas en “el proceso”. La cantidad de dinero que el Estado se ahorraría por cada cargo militar eliminado ni se calcula, porque el resultado sería demasiado deprimente.