Desde hace 12 años, cada mañana, la plaza del barrio cobra otro sentido gracias al «señor de los pájaros». Víctor llega todos los días con su bolso cargado de semillas, agua fresca y frutas. A veces, los cardenales —sus favoritos entre todas las especies— lo frenan antes de tiempo. Ansiosos, lo interceptan a mitad de camino y él se detiene para darles su primera ración de alimento.
Su destino es el «jaulón», el nombre con el que Víctor bautizó al pino de la plaza.
Al llegar al árbol, despliega entre las ramas alpiste, agua limpia y trozos de masa con harina de maíz que sobraron de su pan casero.
Víctor empieza a silbar y los pájaros de diferentes especies vuelan y se posan entre las ramas del pino, conviviendo en plena armonía. Víctor no solo les proporciona alimento, también les brinda seguridad; al verlos, en su rostro se dibuja su amor por ellos.
En medio de la rutina, su ritual funciona como un desacelerador del tiempo, haciendo que el mundo se sienta un poco menos frío y más humano.
Leidy Laura Sosa (Durazno, 1988) es fotoperiodista y desde 2014 vive y trabaja en Montevideo. Colabora con la diaria.