El viernes murió Guillermo Álvarez Castro, a los 77 años. Autor de una decena de novelas y volúmenes de cuentos, comenzó a darlos a conocer en 1977 con la aparición de los relatos Los disfraces menos comunes, que luego publicó junto a Cazador de escritura, de Julio Varela. Su novela La canción de Severino recibió el primer premio en Narrativa en la Feria de Libros y Grabados de 1985 y la misma distinción en los Premios a las Letras del Ministerio de Educación y Cultura.
Su novela más reconocida, Celebración, fue publicada en 2005 por Alfaguara y reeditada en 2022 por Alter. En su núcleo está la historia de un adolescente huérfano de madre que busca reconstruir la imagen del padre ausente por medio de la ficción.
En Este paquete contiene un gato muerto (Arca, 1991) la estructura requiere tanta atención como la anécdota. Capítulos titulados en números arábigos y en romanos se alternan para contar, por un lado, la separación de una pareja con hijos tras la sostenida infidelidad del hombre y, por otro, en un ambiente onírico y violento, una relación entre versiones de las dos mujeres, amante y esposa.
Publicó dos libros de cuentos con la editorial Banda Oriental: Pequeña música nocturna, que en 2021 ganó el Premio Narradores, que organiza el sello con la Fundación Lolita Rubial, y Estrellas de cine, que obtuvo la misma distinción en 2008.
El escritor Milton Fornaro, uno de los jurados, comparó el clima de estos relatos con una formación de nubes negras en la carretera: “La vemos allá lejos y vamos hacia ella. Es una presencia lejana a la cual pronto nos acostumbramos y de la que, generalmente, nos desentendemos porque nuestra atención está puesta en la ruta y en lo que sucede dentro del auto, sobre todo si vamos acompañados. La claridad del cielo despejado va dejando lugar a la oscuridad que anuncia lo que viene y hacia lo que vamos. Ese cambio de luces es natural, paulatino y esperado. Y seguimos, hasta que en un momento las primeras gotas sobre el parabrisas indican que tenemos la tormenta sobre nosotros”.
También publicó las novelas Amparo y el galope de los caballos muertos, (Alfaguara, 2019) y Aquino (1993), una breve versión de la historia del famoso matrero Martín Aquino, con marcada óptica familiar.
Nacido en Montevideo, Álvarez Castro se crió en Estación Parque del Plata. A fines de la década de 1980 fue parte de las páginas culturales del semanario Zeta, vinculado a la Lista 99, fundada por Zelmar Michelini y liderada entonces por Hugo Batalla. Además de su carrera en la escritura, también incursionó en la fotografía y las artes visuales.
“No me considero un escritor cien por ciento realista”, dijo entrevistado por Pablo Silva en el programa La máquina de pensar, de los Medios Públicos, y explicó: “En mi primera novela hay un ciego que sabe lo que los demás están pensando. En la siguiente hay dos mujeres, pero una travestida, que recorren un larguísimo camino juntas y no se enteran de su género. Tengo un padre muerto que le escribe cartas a su hijo, una mujer que no envejece”. Confeso admirador de Raymond Carver y Julio Cortázar, agregó respecto al acercamiento a su obra: “Tengo pánico del didactismo. Yo trato de no explicar nada. Para mí, la ficción es eso. Cada cual saca las conclusiones que quiera”.