Durante el plenario de este martes en la Junta de Maldonado, el edil frenteamplista Javier Ramírez se refirió a los discursos de odio que atraviesan a la sociedad y advirtió sobre la creciente presencia de mensajes violentos tanto en medios de comunicación como en redes sociales. Señaló que este tipo de discursos “no son ajenos” a las instituciones políticas y sostuvo que tanto el Parlamento como la Junta Departamental se ven afectados por esas prácticas.
“El odio campea y se hace eco, resuena en los hemiciclos, hace ruido en los salones de mármol y los corrillos [políticos], tiemblan las instituciones ante el ataque feroz e irracional del odio”, señaló, para remarcar que la Junta “no escapa al odio ni a los odiadores”: “Lo sabemos de sobremanera cuando nos gritan consignas y directrices grandilocuentes”, dijo.
A su juicio, esa conducta “demuestra que no siempre el grito acompaña la razón o avala el sentido”. “El grito es desespero, un accionar de impotencia pura y de inmadurez política”, así como lo es “la intolerancia, el despotismo y la petulancia”, sostuvo, para cuestionarse cómo es posible “construir” en ese contexto y abogar por la transformación “en actos de tolerancia profundos y removedores” para la convivencia.
Tras exhortar a sus pares a “ser mejores personas para llevar adelante sus tareas en beneficio de la población”, fue aplaudido por varios ediles, violando el reglamento de la institución. “Por favor, no podemos manifestar. Aunque lo queramos, no podemos”, llamó al orden la presidenta Verónica Robaina, del Partido Nacional.