Son las 11.30 de una jornada fresca en la cancha del club de fútbol Andalucía, de la Liga Maldonadense, pero el frío no impide que más de 15 adolescentes, de entre 13 y 16 años, se reúnan para jugar. Entre pases, risas y corridas, la escena refleja un reclamo que ellas, sus familiares y la directora técnica del área femenina del club, Gabriela Barbosa, sostienen desde hace años y se proyecta en la pelota: “Queremos seguir jugando”. Encuentros así buscan evitar que las jóvenes abandonen el deporte por falta de divisiones formativas en la Liga Mayor del departamento. No obstante, este escenario no es la norma.
Muchas de ellas no tienen dónde continuar cuando egresan de la sub 13 en la Liga Maldonadense de fútbol femenino infantil -integrada por 21 clubes; 10 femeninos- o de la sub 14 de la Liga Fernandina -conformada por 10 clubes, de los que cuatro compiten actualmente en un torneo femenino-. “No hay voluntad institucional”, asegura Barbosa a la diaria. Su rostro exhibe el desgaste del sacrificio. La falta de continuidad deportiva incide en su rendimiento en la selección de Maldonado, a la que algunas llegan tras ser fichadas en clubes de la Liga Mayor.
Explica que quienes este año cumplen 14 años “ya no pueden jugar” en los clubes de las ligas infantiles, ya que el criterio es por generación y no por edad. “No juegan más porque no hay torneos”, lamenta. Y dice: “Si se juntaran las voluntades de los clubes, los directores técnicos y profesores, podríamos sacar adelante una formativa”.
Cada año la Liga Mayor arma una sub 16 femenina para participar en torneos de la Organización del Fútbol de Interior (OFI) a nivel nacional, pero son procesos esporádicos. Por ejemplo, este año esa categoría “disputó tres partidos y quedó eliminada”, por lo que “deben esperar al próximo año para volver a competir” y, “sin continuidad, no puede haber una buena competición”.
Foto: Natalia Ayala
No hay compromiso que valga, dicen las adolescentes
Ante esta realidad, las adolescentes que egresan del baby fútbol tienen que integrarse a planteles de mayores. En diálogo con la diaria, manifestaron sentir “desgano” y “frustración” por falta de divisiones formativas; sentimientos que se perciben en sus gestos: cabezas gachas, silencios largos y cuerpos que se hacen un ovillo.
Clara, de 16 años, del Club Atlético Ituzaingó en la Liga Mayor, reclamó “igualdad” y cuestionó que los varones tienen formativas, mientras ellas deben “competir con mujeres de entre 20 y 30 años o practicar para no jugar”.
Juana, de 13 años, de Barrio Perlita de la Liga Mayor, dijo que las adultas “tienen más resistencia física y, a quienes tenemos un sueño, se nos reducen las posibilidades de llegar a ese nivel”.
Julieta, de 14 años, del mismo club, dijo resignada: “A veces jugamos menos, quedamos en el banco [de suplentes] o no nos citan y, aunque entrenamos siempre, convocan a ellas que no van a practicar, porque es su categoría”, por lo que “el esfuerzo no sirve de nada”. Su mirada evidencia el desgaste emocional.
Nahiara, de 14 años, de Atlético Fernandino de la Liga Mayor, siente “frustración” por no rendir al mismo nivel: “El profesor me exige mucho a nivel físico, pero no se pone en mi lugar: tengo 14 años y juego con mujeres de 30 años”. Dice que le dan ganas de dejar el fútbol: “No tenés un lugar fijo, aunque demuestres más compromiso”.
Nahiara pide “que haya más visibilidad del fútbol femenino”, que la oportunidad que tienen en la Asociación Uruguaya de Fútbol también la tengan en la OFI. “Así podemos mostrarnos y ser grandes, porque lo más grande somos nosotras y nuestra cabeza”, concluye entre aplausos de sus compañeras.
Al consultarles qué es el fútbol para ellas, coinciden sin dudarlo: “pasión” y “distracción”. Una sonrisa ilumina el rostro de Julieta cuando dice que el fútbol es su vida y que lo practica desde los siete años. Nahiara juega desde los tres y siente al equipo como su casa: “Es un lugar donde podés resguardarte, expresarte, y si te caes, levantarte”, dice.
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Madres reclaman contra “la injusticia”
Katherine Rojas, madre de Luana, de 13 años, de la sub 14 de Liverpool en la Liga Fernandina, dice a la diaria que “la fuerza no es la misma”, pese a que se animan a marcar a las adultas, e indicó que “se están salteando etapas”. En la misma línea, Silvina Zamora, madre de Lucía, de 14 años, de Artigas Juniors en la Liga Mayor, dice que a su hija le da “miedo” jugar con más grandes, pero pese a eso “entra a la cancha y brinda lo que puede”.
“Hay niñas que están dejando de jugar porque no hay cuadros y no está bien”, señala Verónica Zamora, madre de Sabrina, de 14 años, de Liverpool, y cuestiona que el año próximo “solo puede anotarse en un cuadro de mayores”. En la misma línea, Verónica Urrutia, madre de Luana, quien jugó hasta este año en la sub 13 de Andalucía, advierte que “muchas se quedan sin actividad y pasan tiempo con el celular, en la calle o sin hacer nada”.
Por su parte, Wilda Correa, madre de Valentina, de 13 años, que está sin club, considera “injusto” que jueguen con adultas y remarca la necesidad de crear sub 14, 15 y 16. “Hay muchas niñas que sufren de depresión, bullying o son tímidas, e integrándose a un equipo logran salir adelante”, afirma, para graficar la importancia de esta actividad. De igual forma, Natalia Gómez, madre de Clara, sostiene que “todas deberían poder participar en un campeonato”.
Foto: Natalia Ayala
Barbosa: “Todos los años se repite la misma historia”
La directora técnica recuerda que en 2023 presentó un proyecto en la Liga Maldonadense para crear un sub 14 y competir en cancha chica. Aunque fue aprobado y participaron ocho equipos, “en 2024 se frenó tras un planteo de la Liga Mayor de que les correspondía organizarlo”. Este año lo volvió a plantear a la OFI, pero no prosperó.
Las autoridades de la Liga Mayor del departamento, con quienes dialogó en busca de soluciones, argumentaron que “no hay niñas o los clubes no quieren armar formativas”. A su entender, son “excusas”: “Si al menos dos cuadros quieren participar, deben aprobarlo”, remarca Barbosa.
Además, le dijeron que “no hay infraestructura”, pero “sobran lugares e incluso se podrían prestar las canchas que usan los varones cuando no juegan”. También discrepa con la “falta de presupuesto”, ya que “las familias son quienes cubren costos de partidos y jueces”, mientras que el club “solo presta su nombre”, pese a que pagan una afiliación.
A pesar de todo, este año la Liga Fernandina organizó un torneo con cuatro cuadros femeninos de sub 14 (Liverpool, Colón, Juveniles del Campito y Libertad) en una cancha chica, y aunque Barbosa solicitó participar con nueve jugadoras, le indicaron que “no podía hacerlo porque debían competir también las categorías sub 11 y sub 13 de la liga”. Aun así, algunas lograron integrar los planteles por su cuenta.
Las esperanzas resurgieron cuando el nuevo director de Deportes de la Intendencia de Maldonado (IDM), Fernando Álvez, les dijo en julio pasado que había “un predio en desarrollo para el femenino en el barrio Los Caracoles”. Sin embargo, “parece que no estaría disponible”, por lo que “todos los años se repite la misma historia y volvemos a golpear las puertas”.
Ediles frenteamplistas cursaron nota al presidente de OFI
Durante el plenario de la Junta de Maldonado del pasado 12 de mayo, ediles frenteamplistas presentaron una nota dirigida al presidente de OFI, Sebastián Sosa Garrido, en la que marcaron la preocupación por el desarrollo del fútbol femenino en las sub 13 y sub 16.
La edila Rosmari González explicó a la diaria que si bien Álvez se mostró “receptivo” en su momento, hasta ahora “no hubo avances”. A su entender, son necesarias las formativas para “preparar a las futbolistas para jugar en una cancha de fútbol 11 ya que, a veces, quienes integran la Selección de Maldonado no conocen sus dimensiones”. “Hay infraestructura y muchas personas comprometidas y con ganas de trabajar”, concluyó.